ALFONSO VÁZQUEZ. MÁLAGA
El colegio de San Juan de Dios o La Goleta, que este año celebra su primer siglo y medio de vida, debe su nombre más popular a la torre árabe del mismo nombre que se encontraba en la zona, a la altura del actual puente de Armiñán. La Goleta, por cierto, no hace referencia a un barco sino que es el diminutivo de gola, el canal «por donde entran los buques en ciertos puertos y rías», señala la RAE.
Entronca este veterano colegio de Málaga con la labor benéfica de conocidos representantes de las principales familias de Málaga del XIX como los Heredia, Larios, Loring o Scholtz, que crean en la década de 1850 la Asociación de Caridad San Juan de Dios. Uno de sus benefactores, Tomás Heredia Livermore, hijo de Manuel Agustín Heredia, proyecta construir en terrenos de su propiedad, en el llamado Corralón de Ollerías, una escuela de párvulos para niños y niñas, con una fachada de tres cuerpos y cinco patios, que se inaugura oficialmente el 19 de noviembre de 1861, festividad de la reina Isabel II, y que estará a cargo de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul.
Dos meses antes, se presentaron en el centro las tres primeras monjas, enviadas por la casa madre de París, con el fin de impartir clases a los niños pobres, aunque también podrían admitir alumnos de pago «con tal que los pobres sean preferidos a los otros y éstos no desprecien a aquellos», reza el archivo colegial.
En Málaga, las Hijas de la Caridad ya estaban al frente del asilo de San Manuel, luego colegio, creado por Trinidad Grund para seguir la voluntad de su marido ya fallecido, Manuel Agustín Heredia Livermore.
Un espléndido libro publicado en 2005 y coordinado por Enrique Iturriaga Cordón narra la historia del colegio de La Goleta, del que hemos extraído los datos para buena parte de este reportaje. Por él sabemos que al año siguiente, 1862, Isabell II y su marido, Francisco de Asís, visitaron el centro y presenciaron la merienda de los niños. En 1877 fue su hijo, Alfonso XII, quien visitó el colegio cuando ya contaba con 500 niños menores de seis años y otros muchos de más edad.
Las necesidades educativas marcan el ritmo del colegio, que va incorporando clases para niñas externas, capilla, obrador o internado para niñas y los corralones vecinos se van adquiriendo y levantándose clases. En 1931, por cierto, la acción decidida de las religiosas y de los padres de alumnas, que formaron una cadena alrededor impidieron que fuera incendiado durante el negro episodio de la quema de los conventos.
En 1947, el colegio daba cobertura, de forma gratuita a mil niñas y a 500 niños y el resto eran semigratuitos, mientras llevaba a cabo la obra social de la fábrica La Industria Malagueña, con cuna, clases y dispensario, así como otra obra social, la de las Luisas de Marillac, de atención a los pobres.
Algo inseparable del colegio ha sido su intensa actividad teatral. Enrique Iturriaga recuerda su bautismo de tablas en un pequeño escenario al lado del patio de la campana (la de la Virgen del Rosario). En la función, el propio narrador, vestido de ángel, expulsaba a Satanás al Averno. El teatro también se contagió al dinámico Centro de Antiguos Alumnos.
El libro La Goleta, historia de un colegio malagueño incluye emocionados testimonios de antiguos alumnos como el exdiputado y exconcejal Luis Reina, el periodista Manuel Reina o el escritor Luis Melero. Y un testimonio de Elvira Claros, que resume la labor del colegio de los cinco patios: «Son los mejores años de mi vida, esa etapa del internado donde hice grandes amistades que aún conservo. Aprendí a convivir, a compartir y a valorar muchas cosas que me han ayudado a lo largo de mi vida. Gracias a todas las hermanas que tuve en el internado y que me ayudaron a crecer como persona». Con esto está todo dicho.
El reconocimiento de la ciudad y de la provincia
Cártama acogió el pasado 26 de abril el Día de la Provincia y la entrega de las Medallas de Oro de Málaga, que acuerda la Diputación. Compartieron con el colegio de La Goleta el galardón el actor Antonio de la Torre, la bailaora Rocío Molina y la Escuela de Hostelería de La Cónsula. Isabel Florido (sor Florido), la directora del colegio, fue la representante durante el acto del centro.
De fundamentar la entrega de la Medalla de Oro se encargó el portavoz del Partido Popular en la Diputación, Francisco Salado, quien se refirió a «los más de 150 años de trabajo bien hecho realizado por el colegio de La Goleta, una nave imparable que rema hacia adelante y que perdurará en el corazón de tantos malagueños agradecidos».
Además, Francisco Salado resaltó que el colegio representa la historia de un gran número de personas que entregaron su vida al servicio de muchísimos niños de Málaga, para que encontraran, en tiempos difíciles, la mejor educación. «La voluntad de la compañía era y no es otra que educar en los valores del humanismo cristiano, donde siempre prima ayudar a los más necesitados».
En nombre de todos los premiados contestó sor Florido, quien mostró la «gran alegría» para todos los galardonados. Queda pendiente la próxima concesión de la Medalla de la Ciudad que otorga el Ayuntamiento de Málaga. Fuentes municipales señalaron a este diario que el acto tendrá lugar durante este curso escolar. Será un broche de oro a un merecido aniversario.