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El personaje de la semana

Mº Victoria Atencia: La doctora de la poesía malagueña

La época no se lo permitió, pero la Universidad de Málaga premiará su carrera literaria con el título honoris causa

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María Victoria Atencia será nombrada el 14 de diciembre doctora honoris causa por la UMA.
María Victoria Atencia será nombrada el 14 de diciembre doctora honoris causa por la UMA.  La Opinión

María Victoria Atencia siempre ha vivido en su ciudad. Abrió sus ojos a la vida un 28 de noviembre de 1931, pocos meses después de la proclamación de la II República, en el número uno de la calle Ángel. Es la mediana de una familia ajena al mundo de la literatura, pero que siempre la animó a explorar todos los recovecos de su sabiduría poética. De hecho, sus padres, José y Josefa, estarán muy presentes en su «corazón» el próximo 14 de diciembre, cuando la Universidad de Málaga reconocerá su riquísima trayectoria literaria y sus numerosos méritos curriculares en un acto en el Rectorado, en el que será investida doctora honoris causa de la institución académica malagueña.

Desde pequeña mostró una fuerte inclinación por el terreno de las artes y del conocimiento, en aquella Málaga de difícil posguerra y sin universidad, donde no se llevaba que las mujeres pretendiesen cualquier titulación académica superior a una cultura general y cuya máxima aspiración para una joven era casarse, ser madre y cuidar de sus hijos. La pintura y la música fueron su compañía en los años de niñez en el colegio La Asunción, que luego continuó en el colegio de la Sagrada Familia El Monte. Estas inquietudes artísticas culminaron en el Conservatorio María Cristina de Música, donde cursó estudios de piano y de los que le ha quedado la elegante musicalidad de su verso.

A los diecinueve años conoció al poeta e impresor Rafael León, estudiante de Derecho por aquel entonces en la Universidad María Cristina del Escorial, donde dirigía la revista literaria Nueva Etapa. El que fue su marido años más tarde y con el que ha tenido cuatro hijos «maravillosos», se convirtió en su «guía» en el camino de la poética. «Rafael ha sido mi faro y el auténtico artífice de mi dedicación plena a la poesía. Su labor ha sido prodigiosa. Le tenía mucha fe y siempre he confiado en él. Si no le hubiera conocido no sería ahora poeta; habría sido pintora, pianista.
Todo se lo debo a él; me animó a seguir adelante, a estudiar y a leer muchísimo para profundizar más en mi vocación poética. De esta amistad surgió que me aficionara a sus gustos y empecé a imitarlo escribiendo», recuerda María Victoria Atencia en su casa del Paseo de la Farola.

Y también fue Rafael León quien le introdujo en los círculos literarios e intelectuales de la Málaga de la posguerra. Por aquel momento se editaba la revista Caracola, dirigida por José Luis Estrada y Bernabé Fernández Canivell como secretario. A ellos se unieron jóvenes poetas malagueños para publicar sus escritos y ayudar en la redacción de la revista. Alfonso Canales, Vicente Núñez, Enrique Molina Campos y el propio Rafael León. Junto a este grupo, vivió unos años «extraordinarios» en los que sentó las bases de su poesía.

Málaga estaba muy «desolada» y «triste» por la Guerra Civil y la posguerra, pero «había una necesidad por salir adelante». «No había donde ir, no había nada, pero yo tuve la «suerte especial» de conocer a mi marido y a todos estos amigos y pude acceder a sus bibliotecas, al saber y al mundo de la literatura. He estado muy arropada por todos ellos y siempre les estaré muy agradecida», declara la insigne malagueña con gran humildad.

En su amplio bagaje intelectual, con una trayectoria literaria marcada por la reflexión y la mística y respaldada por numerosos galardones y reconocimientos por todo el planeta, también ha habido un hueco para la aviación y su pasión por las alturas, ya que es una de las primeras mujeres malagueñas en obtener el título de piloto, en el año 1971.

San Juan de la Cruz, Rilke, Góngora, Juan Ramón Jiménez figuran en sus preferencias literarias. Una vida llena junto a Rafael, sus cuatro hijos, sus ocho nietos y «tantos y tantos textos que he leído y he escrito». «No sé si en algunos de mis miles de poemas hay poesía, porque es una palabra muy grande; con que solo haya un poco me daré por satisfecha», expresa con sencillez María Victoria Atencia.

Y con esa sencillez la poetisa malagueña recibirá la próxima semana el título de doctora honoris causa de la UMA. «Esta distinción representa la «coronación» de todo mi trabajo en esta vida; lo mejor de este reconocimiento es que es el «birrete que nunca tuve», subraya esta malagueña que asegura que la poesía es «muy grata» y «agradable». «La llevas dentro, sale y lo que hago es ponerla en una cuartilla; luego ella me va iluminando para que ese poema tome cuerpo».

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