MARINA FERNÁNDEZ
A finales de este mes el edificio color crema que alberga las instalaciones municipales más significativas de la ciudad cumplirá sus primeros cien años. Fue el 31 de diciembre de 1911 cuando el alcalde de entonces, Ricardo Albert Pomata, ponía la primera piedra del Ayuntamiento de Málaga.
El gobernador civil, José Sanmartín, fue el encargado de empezar las firmas del acta, y una copia de ésta se colocó en una caja que se introdujo en una zanja sobre la cual se colocó la primera piedra del edificio.
El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, así como miembros de la corporación municipal y familiares de los arquitectos del Consistorio, rindieron ayer homenaje a quienes dieron inicio al proyecto. Para celebrarlo, se repartió una copia del periódico de la época La Unión Ilustrada, con fecha del 7 de enero de 1912, que recogía una serie de fotos del acto, en la que se apreciaba la desaparecida Coracha y los recién plantados árboles del Parque de la ciudad. Éste fue el último acto que presidió Albert como alcalde, ya que al día siguiente tomó posesión de este cargo Joaquín Madolell Perea. Tras el acto institucional, los asistentes disfrutaron de un ágape en la conocida como Casa del Jardinero, ubicada al lado del antiguo edificio de Correos, el ahora Rectorado de la Universidad de Málaga.
El edificio del Ayuntamiento es de estilo neobarroco con detalles modernistas, obra de los arquitectos Manuel Rivera Vera y Fernando Guerrero Strachan y del contratista Antonio Baena. En 1911 se convocó un concurso de proyectos para la nueva sede, que inicialmente también incluía edificios para la Audiencia Provincial y los juzgados de instrucción. Junto al proyecto ganador, se presentó otro de los catalanes Doménech y Guardia. En este sentido, el alcalde señaló que las instalaciones se quedaron pequeñas «pronto». Las obras comenzaron en diciembre de 1911 y finalizaron ocho años después. El 11 de abril de 1919, el alcalde Manuel Romero Raggio inauguró oficialmente el edificio. Para su construcción fue necesaria una inversión de 1.519.602,35 pesetas, aunque De la Torre recordó ayer que el presupuesto inicial era de 900.000 pesetas, un hecho sobre el que bromeó al recordar que ya entonces los presupuestos crecían sobre la marcha.
Un hecho curioso y del que según el actual regidor no se tiene constancia es el porqué de la tardanza a la hora de la construcción. «No sabemos el motivo de la demora, quizás fue por aspectos técnicos o puede que por problemas de presupuesto», explicó.
Además, el alcalde recordó que el Ayuntamiento antes tuvo otras sedes como el Postigo de los Abades, tras la Catedral; en la plaza de las Cuatro Calles €la plaza de La Constitución€; el edifico de San Telmo; el convento de San Agustín; el Palacio de Zea-Salvatierra o la antigua calle Torrijos €la conocida hoy día como calle Carretería€.
«Se ubicó en la prolongación de la muralla de la ciudad, cerca del mar y del Parque», comentó Francisco de la Torre, que dijo esperar que la edificación dure «mucho tiempo. Tiene vocación para ello».
El edificio
La Casa Consistorial tiene planta rectangular con un patio porticado central, alrededor del cual unas galerías funcionan como elementos de comunicación entre las diferentes dependencias. Se articula en tres plantas separadas por cornisas y en cada una de las esquinas aparecen cuatro cuerpos cuadrados como si fueran torres, cubiertos por bóvedas revestidas con escamas de láminas de zinc. Además, consta de cuatro fachadas. La principal tiene tres pisos, accediéndose al interior por un podio con triple escalinata. Este podio se compone de un arco rebajado flanqueado por columnas corintias, recordando las antiguas puertas de la ciudad.
En la tercera planta aparece un frontón, obra de Francisco de Palma, con una matrona que simboliza a la ciudad, rodeada de figuras que alegorizan la principales actividades económicas de la ciudad. En las cuatro torres del inmueble aparecen esculturas de atlantes, símbolos de los contribuyentes.
Los 12 relieves de las fachadas laterales alegorizan la industria, la agricultura, la pesca y la navegación, el comercio y el ferrocarril o las artes, como actividades claves del progreso y la riqueza de la ciudad. En su interior destaca la escalera central de tipo imperial y con balaustrada de mármol, con cinco vidrieras, realizadas por la firma Maumejean de París, en las que recuerdan escenas históricas como la fundación de Málaga por los fenicios, la entrada de los Reyes Católicos, la rebelión contra el Tribunal del Almirantazgo de la Regencia del Cardenal Cisneros y la entrada de Felipe IV en la ciudad.