ALFONSO VÁZQUEZ
Al cerrar la verja de entrada se forma un gran círculo, acompañado en la parte superior por otros dos más pequeños que recuerdan la cabeza del ratón Mickey. Por eso, este corralón que da al perchelero Llano de Doña Trinidad es conocido como el de Mickey, y en estos días se transforma en un precioso escenario navideño gracias al esfuerzo de las 20 familias que lo habitan.
«Cada uno adorna lo que puedo, y luego los adornos los guardamos en una azotea techada», explica Juan Negrillo, uno de los vecinos.
Nada más entrar al moderno corralón, en el que abundan las plantas bien cuidadas, recibe al visitante un grupo de niños cantores hechos gracias a las buenas manos de muchas vecinas. «Todas las tardes se juntan para tomar el cafelito y van recopilando ideas, los cantores son obra suya», cuenta Juan Negrillo, mientras Isabel Fernández, una de las colaboradoras, señala que el proceso de recopilación de ideas «dura más de un mes».
Tras este zaguán de entrada, el amplio patio común está repleto de adornos navideños. Isabel detalla que muchos de ellos, de porexpán, han sido recortados y pintados por las vecinas como pingüinos o angelitos. Los vecinos participan en el concurso de Belenes de El Perchel y La Trinidad pero también en el de los patios. Precisamente de dos primeros premios salió el dinero para comprar el brocal de un pozo, ahora con guirnaldas, y una fuente que jalonan la zona más importante del corralón.
Y en una esquina del patio, un belén animado por la música de los villancicos, con el cielo tachonado de estrellas y un ángel colgando del firmamento. Y en la tierra de Belén, un río hecho con la ayuda de un canalón partido por la mitad, montañas nacidas de sábanas viejas y algo tan peculiar como un puente llamado «de Santo Domingo», así como unas viviendas apartadas en un cerro de Belén que como reza un cartel, son de «VPO».
Lo más llamativo de este nacimiento es el Misterio, ya que todas las figuras han sido realizadas en punto de cruz por las vecinas y en cuanto al resto de las figuras, son de los propios vecinos. «Cada uno pone lo que puede y en cuanto al montaje, nos pusimos el mismo día 8 a las 10 de la mañana y a las 10 de la noche no habíamos terminado», destaca Juan.
En el primer piso, en otro pequeño patio, aguarda un segundo belén más recogido y acompañado de bonitas plantas. «Aquí cada uno va poniendo un granito de arena y cada uno hace lo que puede y lo que le gusta más», recalca Inmaculada Sarmiento, vecina del corralón.
«Aquí lo bonito es cuando llegan los colegios o las personas mayores que nos agradecen que hayamos hecho esto y cantan villancicos», cuenta Juan Negrillo, que señala que con los donativos que reciben les da para comprar figuritas «o para hacernos un arrocito y pasarlo bien, que es de lo que se trata». En este sentido, Juan Negrillo cuenta que se crió en un corralón antiguo, junto a la taberna de La Raya «y quiero que mis hijas sigan viviendo en este ambiente de corralón».
Y en el corralón se respira una atmósfera de colaboración y unidad, de ahí que como destaca este vecino, «si uno dice que le ha pasado algo, se te acercan tres o cuatro a ver qué pasa, nunca estás solo».
Y como ejemplo de esta colaboración entre los vecinos, Juan recuerda que, después de la cena de Nochebuena, los vecinos salen al patio a celebrar la Navidad y lo mismo harán tras la cena de Nochevieja: «Del bajo sacamos al patio la tele y nos tomamos el champán y las uvas».
Para carnaval ya tienen la propuesta municipal, como a otros corralones, de adornar el patio y hacer un potaje perchelero, al tiempo que recibirán la visita de un grupo para cantar. «A ver si podemos animar un poco el Carnaval, aquí lo que tratamos es de tratar de coger las cosas antiguas».
Para Juan Negrillo y muchos vecinos de este corralón del Llano de Doña Trinidad, «esta forma de vida es la mejor del mundo». Este corralón vestido para la Navidad puede visitarse hasta el próximo 6 de enero. Sólo tienen que llamar.