JOSÉ TORRES
La crisis, personificada en los 240.000 desempleados que suma ya la provincia, hizo ayer vuelo rasante en la presentación oficial del nuevo subdelegado del Gobierno de Málaga, Jorge Salvador Hernández Mollar. Responsables de todas las administraciones acudieron al salón de actos de la Subdelegación para escuchar un discurso ascendente.
Llega Hernández Mollar con ganas de «escuchar y actuar» y haciendo un llamamiento a la lealtad institucional, al debate sosegado y al espíritu negociador de sus representantes que él mismo quiere propiciar. «Todo esto es compatible con la lógica y democrática confrontación política, que nada tiene que ver con el orgullo inútil tan alejado con lo que demandan los ciudadanos y la eficacia de nuestra gestión», abundó. No se mostró amigo de los debates estériles y sí de mantenerse «pegado al terreno».
Tras reconocer el gran avance que los últimos gobiernos han otorgado a la provincia con infraestructuras tan destacadas como el aeropuerto, los accesos a las diferentes rondas, el AVE y las instalaciones portuarias, el subdelegado también subrayó las asignaturas pendientes que hasta ahora todas administraciones han despreciado a los malagueños, como el saneamiento integral del interior y del litoral, la solución definitiva a los Baños del Carmen, el Centro de Internamiento de Extranjeros, el Campamento Benítez, o los paseos marítimos de Torremolinos, Benalmádena y Fuengirola. A pesar de ser natural de Melilla, Hernández Mollar habló ayer como un malagueño, como él se reconoce.