COVADONGA LÓPEZ
Retrasar el reloj de la maternidad se ha convertido en una de las principales causas del aumento de la fecundación artificial en España. La edad media de la mujer que acude a los centros de reproducción asistida se sitúa en torno a los 36,5 años, cifra algo superior a los 30-32, que según los expertos es la edad recomendada para planear un embarazo.
Los médicos que participaron ayer en la Reunión Nacional de Consultas de Esterilidad en Málaga, destacaron la
importancia de considerar el embarazo como una prioridad en la vida familiar frente a otras cuestiones de índole económica, sobre todo para aumentar las probabilidades de éxito en la concepción y conseguir mayores garantías en la salud del niño y la madre.
La doctora Olga Ramón, de la Unidad de Reproducción Humana del Hospital Cruces de Bilbao, destacó en este sentido la importancia de vigilar los primeros síntomas y acudir a un especialista si se observan dificultades en la fecundación. «Lo normal es acudir a un experto si tras seis meses, sin anticonceptivos, no se ha llevado a cabo el embarazo».
Aproximadamente unas 2.500 parejas consultan cada año por esterilidad en Málaga. De ellas, «sólo la mitad necesitan un tratamiento de fertilidad», según detalló Enrique Pérez de la Blanca, especialista de la Unidad de Reproducción Asistida del Hospital Quirón. Se calcula que en 2011 nacieron 250 niños mediante técnicas de inseminación artificial y el temor o la vergüenza a la hora de plantear dudas a los expertos son los frenos más comunes que impiden a los pacientes acudir a las consultas.
Por este motivo, el doctor Eleuterio Hernández del Centro de Reproducción FIV-Madrid recalcó la importancia de eliminar «tabúes» y buscar soluciones efectivas dado que es un problema cada vez más común en las parejas actuales y que afecta a una de cada seis parejas en España.
Las causas que provocan la infertilidad pueden ser de muy diverso tipo, aunque en los últimos años se observa un aumento de las dificultades en la parte masculina. La calidad del semen tiende a ser peor y, aunque se cree que puede guardar relación con los contaminantes ambientales y la alimentación, responde a causas desconocidas.
El proceso de Inseminación Artificial (IA) en clínicas privadas ronda los 1.000 € y puede llegar a tener un margen de éxito de hasta el 20%. Para realizarlo, la mujer se somete a un tratamiento farmacológico que eleva las probabilidades de concepción. La fecundación se realiza a través de una técnica que introduce la muestra de semen en el cuello del útero, lo que aumenta considerablemente la tasa de embarazo al eliminar todas las barreras físicas que a veces impiden una concepción natural.
Por su parte, la FIV puede llegar hasta los 5.000 euros y se sitúa como una opción muy interesante y altamente exitosa en «parejas con fertilidad disminuida pero no estériles», como señaló la doctora Ramón durante su intervención.
Según destacaron en el simposio, es muy importante que las mujeres sean conscientes del envejecimiento de sus óvulos y tengan en cuenta que el horizonte de la fertilidad no va más allá de los 22 años desde la primera menstruación.
Partos múltiples. Muchas parejas rehuyen de estas técnicas por el riesgo de embarazo múltiple. Sin embargo, lo cierto es que menos de un 20% de las concepciones efectuadas por técnicas artificiales resultan múltiples. De ellas, algo más de un 3% son trillizos, menos de un 1% son embarazos con más de tres hijos y algo más de un 15% restante corresponden a los embarazos gemelares o mellizos.