JOSÉ TORRES
La organización criminal desarticulada por la Guardia Civil acusada de un gran número de asaltos a viviendas de toda Andalucía actuaba con una violencia extrema. De hecho, los investigadores señalaron como el más violento el que se produjo en una casa del municipio malagueño de Colmenar el pasado mes de diciembre, cuando una mujer resultó herida de gravedad tras ser disparada por los agresores cuando ésta se encerró en un vehículo para esconderse de ellos.
Tal y como adelantó ayer La Opinión de Málaga, la operación policial explotó a principios de semana tras varios meses de investigación. Durante este tiempo, la Guardia Civil ha logrado esclarecer más de cuarenta hechos delictivos, once de ellos asaltos a viviendas con armas de fuego. Los cuatro detenidos, dos personas más han sido imputadas, cuentan con un historial de 75 antecedentes policiales por hechos similares a los ahora resueltos. Ahora se les acusa de los presuntos delitos de organización criminal, robos con violencia e intimidación, detención ilegal y homicidio en grado de tentativa que podrían haber cometido fundamentalmente en las provincias de Málaga, sobre todo en la comarca del Guadalhorce, Cádiz, Sevilla y Córdoba.
La operación policial se ha desarrollado entre las provincias de Málaga y Sevilla, aunque el grueso de la misma se localizó en el municipio sevillano de Osuna, donde estaba asentada la organización. La investigación concluye que la banda estaba especializada en asaltar viviendas en zonas rurales de la región andaluza empleando violencia sobre sus moradores y armas de fuego que usaban para amedrentarles. Igualmente, el grupo se estructuraba de forma jerárquica por un miembro que planificaba, coordinaba y dinamizaba la actividad delictiva de todos los miembros.
Para acceder a las viviendas, los supuestos asaltantes llegaban a ocultarse hasta que llegaban sus propietarios, a los que abordaban haciéndose pasar por miembros de Fuerzas de Seguridad del Estado con placas falsas y ropa parecida a la oficial.
La contundencia era uno de los principios básicos de esta banda. Según la Guardia Civil, el jefe de la banda iba provisto de una escopeta de cañones recortados que usaba si el resto de agresiones que practicaban a los moradores de las viviendas no eran suficientes para acobardarles. Los detenidos solían ocultar sus rostros con pasamontañas e iban provistos de inhibidores de frecuencia para neutralizar la telefonía móvil y los sistemas de alarmas. En el transcurso de la operación, los agentes han intervenido dichos inhibidores, localizadores GPS, joyas, teléfonos móviles, material identificativo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, hachas y otros objetos contundentes, así como ropas, calzados y complementos identificados por las víctimas de los asaltos. Hasta el momento, la Guardia Civil asegura haber esclarecido más de 40 hechos delictivos, once de ellos asaltos a viviendas con armas de fuego.
No es la primera vez que la Guardia Civil acaba con una organización de este tipo que actuaba en la Costa del Sol en general y en la zona del Guadalhorce en particular. Una de las más llamativas se produjo en marzo del año pasado, cuando la Guardia Civil detuvo a cuatro personas que presuntamente se hacían pasar por agentes de este mismo cuerpo para obtener información de establecimientos que posteriormente asaltaban.