LUCAS MARTÍN
Se preveían avalanchas en los hospitales. Constipados súbitos. Estornudos por simpatía. La ola de frío se prepara para regresar a Siberia y el balance en Málaga resulta finalmente tímido, alejado de los excesos que la imaginación proponía. Las urgencias no se han visto colapsadas, o al menos no más de lo habitual en esta época, aunque sí se han disparado los casos de gripe, que han pasado en la provincia de una proporción de 40 a 91 por cada 100.000 habitantes, según informaron ayer fuentes de la Delegación Provincial de Salud.
La subida, notoria, invita a pensar en una afección penosa del cambio de temperaturas, pero los datos se suavizan en contraste con otros puntos. Málaga no está, ni mucho menos, en un año de alta incidencia de la gripe y la prueba está en los registros que se manejan en el resto de Andalucía, donde la media de afectados se eleva a 167. El valor de la provincia es el segundo más bajo de la comunidad. Únicamente, Huelva, con 54 casos por cada 100.000 habitantes, presenta un saldo más saludable a estas alturas de la temporada de gripe, que se extiende normalmente desde noviembre hasta enero.
El contraste con otras zonas andaluzas, entre ellas, Córdoba, con un censo de más de 300 enfermos, obedece fundamentalmente a la benevolencia del clima malagueño, únicamente enfurruñado en los últimos días. Durante la primera parte del invierno, la penetración del virus ha sido excepcionalmente suave en el conjunto de la región. En la semana de Navidad, del 25 al 31 de diciembre, Málaga presentaba un cómputo de 29 casos por cada 100.000 habitantes, un tercio del volumen actual, calculado hasta la última semana de enero.
El inicio de frío, más que el azote siberiano, ha supuesto un repunte de la enfermedad en las últimas semanas, aunque sin alcanzar, ni de lejos, cifras preocupantes. De acuerdo con la proporción, la provincia asistiría en este momento a poco más de 1.200 pacientes afectados por el virus. Una cantidad que suena todavía más moderada si se tiene en cuenta la altura de la temporada, que normalmente obtiene en estos días sus picos más altos.
Lo lógico, según los especialistas, es que la enfermedad retroceda en las próximas semanas y que, además, lo haga en el mismo compás que el clima, que se presume, a partir de febrero, mucho más benigno.
La campaña para precaverse de la gripe estacionaria comenzó en Málaga el pasado mes de octubre. El Servicio Andaluz de Salud (SAS) destinó un total de 254.175 vacunas a la población de riesgo de la provincia. Además, se activó el plan de alta frecuentación para evitar la saturación de los servicios sanitarios y brindar una mejor asistencia a los enfermos crónicos, que suelen desestabilizarse en esta época por la concurrencia del frío.
Al margen de la gripe, los hospitales de Málaga apenas han notado el recrudecimiento del invierno. Especialmente, en lo que respecta a la estadística del pasado año. Los pacientes habituales en estas fechas, que elevan normalmente la cifra de atenciones de las urgencias, son, en su mayoría, enfermos crónicos, sobre todo, de patologías cardiacas y respiratorias.
La multiplicación de los casos de gripe no hace temer, sin embargo, una extensión anormal del virus por la provincia. Las cifras, insiste Salud, son bajas, incluso, para una provincia tradicionalmente poco afectada como Málaga. La enfermedad será esta vez casi testimonial, a excepción de puntos de Andalucía con una proporción notablemente más alta. Es el caso de Sevilla, con 250. En Almería, Cádiz y Granada, el censo está actualmente en 133 y 113, mientras que en Jaén se sitúa en 121.
La temporada de gripe ha regresado en los dos últimos años a sus números habituales, después de que la concomitancia con la famosa cepa de origen porcino, el H1N1, desatara, en 2009, el temor de la población. La incidencia de la enfermedad está plenamente controlada y encauza en estas semanas su recta final. Pese a las embestidas del mercurio.