IGNACIO A. CASTILLO
¿Qué es el alba? Pepelu Ramos comenzó ayer su pregón del Cautivo y la Trinidad respondiendo a esta pregunta tan relacionada con la cofradía. Es el principio. «La línea de salida de un nuevo origen», según el pregonero. El periodista, hermano de la corporación trinitaria, centró su intervención, celebrada en el salón de actos de la Diputación Provincial, en la necesidad que los cofrades tienen de estar cerca de Dios: «Esa imagen nos cura, nos salva, nos tranquiliza en los momentos más difíciles, nos hace fuertes, nos indica el camino», señaló.
«Todo nuestro anhelo es estar cerca de Dios. Parece que estando cerca, casi en contacto con nuestras imágenes, la vida nos diera un salvoconducto para vencer las dificultades», dijo el pregonero para presentar el cartel anunciador de la salida procesional de la cofradía, una obra del pintor malagueño Cristóbal Córdoba.
Ramos, que fue presentado por Pedro Merino, pregonero del año anterior, confesó su experiencia personal con la cofradía, primero cuando era niño, como un espectador que animaba a los portadores en el antiguo paredón del río Guadalmedina. Sin ser trinitario, sino de La Malagueta. «Casi no recuerdo mis Semanas Santas antes de que mi hombro se hiciera uno con el varal del trono del Señor de mis desvelos», señaló quien durante muchos años también fue hombre de trono del Cautivo, nombrando a aquellos cofrades veteranos con los que se estrenó y los hijos de éstos, con los que también compartió varal y ahora mantiene una entrañable amistad. Ahora es nazareno y animó a los portadores que se retiran a que ocupen su sitio bajo un capirote.
Ser cofrade del Cautivo fue un valor añadido para Pepelu, ya que su intervención estuvo diseñada a medida de los que comparten con él la misma devoción. «Todo lo que somos en la Semana Santa cabe en una maleta como ésta. Todo lo que nos une a lo material e inmaterial de lo que somos y fuimos puede atesorarse en el apretado interior de este pequeño equipaje vital. Aquella pequeña y mojada foto de la primera vez en el varal, la faraona que mi mayordomo me regaló, las medallas a las que me he agarrado en los momentos duros y que han sido la banda sonora en mi pecho», señaló.