ALFONSO VÁZQUEZ
El autobús pasa a una velocidad normal pero su enorme peso se hace sentir en las tapas de registro por partida doble: ¡Cataclac, cataclac! Nunca una onomatopeya había sido tan popular en Málaga como ésta, de tantas resonancias metálicas. En realidad los cerca de 5.000 vecinos que viven en este tramo de la avenida de Andalucía, el que va desde el Puente de las Américas al semáforo de Carranque, la llevan escuchando desde hace tres años, cuando una ordenación de tráfico trajo el incordio a sus vidas, sobre todo a la hora de irse a dormir.
«Esto antes era todo un aparcamiento de coches y no había problemas, el ruido era insignificante, pero el problema empezó cuando se convirtió en carril bus», recuerda José de Luque, presidente de la comunidad de propietarios del bloque 27 de la avenida de Andalucía, del que dice que los vecinos que viven en las primeras plantas, «son los que más se quejan porque el ruido es tremendo, sobre todo por la noche».
La culpa de que hayan subido los índices de insomnio en la avenida de Andalucía la tienen cerca de una decena de tapas de registro de Endesa, sin olvidar la autorización de la Gerencia de Urbanismo para colocarlas en el sitio más perjudicial para los vecinos: pegadas casi a la acera, justo en la trayectoria de las ruedas de los autobuses. «Las cabezas pensantes tenían que haber previsto que por aquí pasaban autobuses», ironiza el presidente de la comunidad.
De hecho, las quejas de los vecinos por esta solución, a su juicio tan chapucera, ha animado a esas «cabezas pensantes» a no repetir la jugada en el tramo siguiente. «Ahí sí las han puesto bien, en el centro del carril», recuerda José de Luque.
Las soluciones aportadas hasta la fecha para acabar con la doble llamada del cataclac han sido hasta la fecha pan para hoy y hambre para mañana, pues como destaca el presidente, el sellado con cemento que se le aplica a las tapas termina por ceder por el paso constante de los autobuses y los ruidos vuelven.
Antonio Muñoz, conserje del bloque, recuerda además que cuando se arreglan o colocan tapas nuevas, los vecinos tienen que pasar un día y medio casi en el purgatorio de los ruidos, «porque colocan encima unas planchas de metal para proteger la tapa».
Para José de Luque, la solución más sensata es mover las tapas de los registros «unos centímetros» y colocarlas en el centro del carril bus. «No vamos a decir que los quiten, porque es una conducción eléctrica, sino que los muevan un poco, supongo que no será un coste».
Bandas neumáticas. Hace dos años, los vecinos de esta zona de la avenida de Andalucía ya recurrieron a La Opinión. Entonces Salvador Cerezo, presidente de la asociación de vecinos del Polígono Alameda, propuso una solución más, si mover las tapas unos centímetros resultaba caro y complejo: colocar unas bandas neumáticas a las tapas.
El concejal de Urbanismo, Diego Maldonado, pidió ayer a este diario datos y fotografías sobre el problema «y mañana mismo (por hoy miércoles) le trasladaremos a Endesa la preocupación de los vecinos para que aporten una solución», declaró.