Investigación

La Costa del Sol, un lugar en el que ya no duerme la camorra

La Costa del Sol ha sido uno de los tradicionales refugios de la mafia y de la camorra italiana, que ven en esta provincia un lugar perfecto para camuflarse entre los turistas y blanquear el dinero procedente de las actividades ilícitas. La presión de las Fuerzas de Seguridad está obteniendo resultados con numerosos arrestos.

05.06.2013 | 05:30
Ciro Figaro, detenido en Málaga en 2010.
Ciro Figaro, detenido en Málaga en 2010.

Ciro Mazzarella, Paolo Pesce, Vittorio Maglioni, Salvatore d´Avino, Mariano-Ricci, D´Elia, Amatto, Di Lauro, Michele Ricardi, Gennaro Quintiliano... Ahora Massimiliano D´Aria y Domenico Panella... La hemeroteca no da abasto cuando se hace una búsqueda bajo los parámetros «camorra en Costa del Sol». Raro es el año de la última década en el que no se han producido varias operaciones contra la mafia italiana asentada en el litoral malagueño y en el resto del Mediterráneo español, ya sea porque los protagonistas huyen de las autoridades italianas y quieren pasar desapercibidos o porque, como cada vez es más habitual, prefieren dirigir in situ el lucrativo negocio que ofrece el tráfico de hachís desde Marruecos para los principales grupos camorristas que se extienden por Italia.

Aunque tantas operaciones pueden dar que pensar que la Costa del Sol es una mina camorrista, la visión de la Guardia Civil es otra, ya que la presión policial a la que es sometida este tipo de mafia en España sólo puede ser interpretada por los delincuentes como «el no paraíso». Hasta el pasado mes de febrero. No obstante, en cuatro años los agentes del equipo de Huidos de la Justicia del instituto armado han apartado de la escena delictiva a 15 de los más importantes camorristas buscados por la justicia italiana, según el comandante jefe de esta unidad.

Pero en las numerosas operaciones que desde 2008 ha llevado a cabo este equipo de la Guardia Civil no sólo han caído capos, sino importantes colaboradores de éstos, sobre todo narcos que suministraban droga a la mafia napolitana a través de nuestro país. Uno de ellos fue el marroquí Ikdouren Karim, detenido a principios de año por supuestamente trabajar para los Polverino con transportes de entre 1.000 y 1.500 kilos de hachís cada dos meses ocultos en camiones.

Sin embargo, el asentamiento de estos grupos en España no sólo tiene una explicación logística. Durante los años de bonanza, la Costa del Sol, los archipiélagos, el Levante y Cataluña han sido lugares ideales en los que blanquear los beneficios del narcotráfico. Si la camorra está presente en la región italiana de la Campania en todo tipo de actividades en las que pueda sacar dinero –desde extorsiones, la basura, los residuos tóxicos o el reciclaje–, en España los capos se han centrado, cómo no, en el ladrillo y en las inversiones inmobiliarias, como se constató en la desarticulación en 2011 en Canarias de una organización del clan Felaco, donde se llegaron a inmovilizar 250 apartamentos de un macrocomplejo turístico en Tenerife.

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