La máquina del tiempo

Balnearios en Torre del Mar

Numerosos proyectos de balnearios han fracasado durante el siglo XX en las playas de Torre del Mar, desde los desmontables hasta uno de propiedad municipal

19.07.2015 | 05:00
Balnearios en Torre del Mar

El balneario Baños de Octavio fue el más famoso de Torre del Mar, pero no fue el único que se establecierons en las playas de Torre del Mar entre 1934 y 1990.

En abril de 1934 Manuel Pastor Segovia solicitó permiso al alcalde de Vélez Málaga para instalar unos baños (balnearios públicos) en la playa de la barriada de la Caleta de Torre del Mar, que constaría de ocho casetas portátiles y se establecería sólo durante el verano. En julio de 1934 le fue concedido el permiso temporal, siempre que no estorbase a las faenas de la pesca ni el libre tránsito por la playa. Fue inaugurado con el nombre de La Costa Azul.

Balneario El Yate

El 14 de noviembre de 1961 Rodrigo Vivar Téllez, magistrado del Tribunal Supremo, y Cristino Pareja Pérez solicitaron permiso al ingeniero jefe de Puertos para ocupar una parcela de la zona marítimo-terrestre, en la playa de Torre del Mar, para construir un balneario, cuyo emplazamiento era exactamente el mismo que ocupaba, mediante autorización temporal, el balneario denominado El Yate. La tramitación siguió su curso y se otorgó a concesión temporal para algunos veranos.

Balneario situado en la playa El Copo

Luis Díez Ruiz solicitó el 5 de diciembre de 1969 un permiso para instalar otro balneario en Torre del Mar, en la playa El Copo. El solicitante aclaraba que venía instalando desde hacía varios años, con carácter temporal, un balneario desmontable. Por ello, solicitaba permiso para conseguir una concesión permanente. Se trataba de ocupar una superficie de 336,92 m2. Se proyectaba construir un restaurante, un guardarropa común, cuatro cabinas individuales. También se instalarían sombrillas, hamacas, tumbonas, etc., delante de la zona a ocupar, como asimismo una terraza lateral para servicio de bar y restaurante. Tendría, además, duchas al aire libre y dentro de una caseta, y servicios. El presupuesto ascendía a 403.422,90 pesetas.

El expediente siguió la tramitación y fue expuesto al público en enero de 1970, lo que motivó una serie de reclamaciones. La primera de Enrique Amado y del Campo, quien era propietario de un solar en dicha playa, al que iba a afectar las obras del balneario, ya que tenía solicitado la construcción en dicho solar de un hotel de turismo, encontrándose el proyecto en tramitación. También perjudicaría al balneario municipal que estaba situado a muy pocos metros a la derecha del emplazamiento que se solicitaba. Hacía Levante estaba instalado, además, el Club Náutico de Torre del Mar. En marzo de 1970 el alcalde de Vélez Málaga informó desfavorablemente el proyecto de balneario permanente, puesto que se trataba de una concesión fija, y a muy corta distancia del balneario municipal. Añadiendo que, mientras no fuese aprobado el Plan de Ordenación Urbana de Torre del Mar, no debían otorgarse más concesiones administrativas sino únicamente autorizaciones temporales. El propietario no consiguió la probación solicitada de un balneario permanente y continuó durante unos años montando y desmontando sus instalaciones cada verano.

Balneario Municipal en Torre del Mar

El 20 de abril de 1965 el alcalde de Vélez Málaga solicitó al Ministro de Obras Públicas autorización para la ocupación permanente de una parcela en la playa de Torre del Mar, para la construcción en ella de las obras del proyecto de Balneario Municipal en Torre del Mar. Puertos declaró que el proyecto podía considerarse de verdadera utilidad y conveniencia pública, ya que la población de Torre del Mar, carecía en absoluto de instalaciones de este tipo, existiendo solamente pequeños merenderos, casetas y toldillos, por medio de permisos temporales.

El edificio estaría emplazado en el paseo marítimo en confluencia con la calle del Mar, y en una longitud de 150 metros. Se componía de dos plantas, divididas en tres zonas complementarias, determinadas para distintos usos: el balneario propiamente dicho, un bar de planta baja para verano, y se preveía para el uso de bañistas en traje de baño y en la planta primera, la llamada zona noble, iría situado un restaurante para personas que no se hallen en traje de baño, y un gran salón para diversos usos: fiestas, conferencias, bailes, etc. El presupuesto de las obras ascendía a 2.502.887´16 pesetas. La concesión fue otorgada por una Orden Ministerial de 19 de diciembre de 1966 por un plazo de 99 años, a título precario.

El balneario fue inaugurado en el verano de 1967. Sin embargo, inmediatamente empezaron una serie de problemas administrativos. El acta de reconocimiento de las obras fue celebrada el 5 de julio de 1969, y en ella se decía que, si bien el edificio en sí era igual al proyectado, se habían construido aceras, terrazas, aparcamiento y una casa almacén en la parte de Poniente, todo ello de carácter permanente, lo que hacía que la superficie ocupada de zona marítimo-terrestre había variado en relación a la de la concesión otorgada, resultando ser de 1.110 m2.

Se requirió al concesionario para que presentase el proyecto reformado que justificase la ampliación y modificaciones introducidas en febrero de 1970. En vista de que el Ayuntamiento no contestó a este aviso, se volvió a requerir en 1972, y en 1975 se le dio un plazo de tres meses, y en caso de no presentarlo se procedería a la caducidad de la concesión. Esta vez el Ayuntamiento envió el plano reformado solicitado por la Jefatura de Puertos. Dos años después, se resolvió aceptar el plano presentado y aprobar el reconocimiento de las obras. Pero, surgieron más problemas, esta vez con el Ministerio de Obras Públicas, pues el Ayuntamiento no había pagado el canon establecido. El Ministerio de Obras Públicas, vistos los informas de los ingenieros jefes de Puertos y Costas, el 21 de junio de 1978, resolvió se procediese a la incoación del expediente de caducidad de dicha concesión.

El Ayuntamiento, en julio de dicho año, pagó la cantidad de 56.520 pesetas, en concepto de canon atrasado.

Demolición del Balneario Municipal

El balneario siguió su andadura en los años siguientes, pero la asistencia de público iba reduciéndose porque los nuevos tiempos reclamaban otro tipo de baños, y así el edificio fue deteriorándose, y en 1989 se encontraba en muy mal estado. El jefe de Demarcación de Costas, en mayo de 1989, se dirigía al Ayuntamiento -después de derribar el almacén adosado al balneario- comunicándole que debido al mal estado de diversas zonas del edificio, y puesto que se iba a proceder al comienzo de la pavimentación del Paseo junto al edificio en cuestión, proponía su demolición con cargo al presupuesto de las obras del mencionado paseo.

Al parecer no aceptaron la propuesta y el balneario siguió abierto. Pero el Ayuntamiento, consciente del mal estado del balneario, pidió un informe al arquitecto municipal en enero de 1990. Éste fue negativo, y en vista de que Costa mantenía el ofrecimiento de demoler a su costa la totalidad del edificio, una comisión municipal, fechada el 29 de enero de 1990, aprobó por unanimidad solicitar a Costas la demolición total del inmueble y redactar un proyecto de construcción de un nuevo edificio con dos restaurantes.

El Ayuntamiento de Vélez-Málaga tenía solicitada la concesión de doce bares restaurantes de playa, de obra fija, y un quiosco de bebidas en el nuevo Paseo Marítimo. Dicha propuesta era conforme con la vigente Ley de Costas, por lo que el informe de aquella jefatura era favorable, entendiendo que tales bares-restaurantes reemplazarían a los equivalentes previstos inicialmente en el Paseo.

Con la demolición del balneario municipal -y antes del Club Náutico- desapareció el último obstáculo para realizar el paseo parítimo en toda su extensión.

Mucho ha cambiado la fisonomía de Torre del Mar, desde aquellos años de finales de los veinte y principios de los treinta, fecha en que empezaron a instalarse balnearios en su actual paseo parítimo. Éstos se apoyaban en costumbres ya desaparecidas, y a medida que las autoridades del Estado y las locales ampliaban la superficie de playas para uso público, los ciudadanos preferían instalar su sombrilla y una estera, siempre en torno a una ducha colectiva, y un «chiringuito» que les surta de bebidas y alimentos antes que ir a una casa de baños a la antigua usanza que separe los sexos.

Aquellos establecimientos -que cumplieron su misión dignamente- se apoyaban en una concepción social que ya, afortunadamente, no está vigente: en una separación de los sexos y en una diferenciación estamental que ya no se tolera en nuestros días.

Actualmente, desaparecidos estos balnearios, existe un espléndido y extenso paseo marítimo en Torre del Mar, con restaurantes y quioscos que surten a toda la población foránea y forastera que aumenta día a día, visitando esta bella localidad malagueña, situada en la Axarquía.

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