Fontanero ilustre

Eficiencia al frente de Emasa

José Luis Rodríguez abandonará la gerencia de Emasa tras el verano y deja un importante trabajo en depuración, saneamiento y obras hidráulicas

02.08.2015 | 14:17
José Luis Rodríguez

Llegó a Málaga el 6 de septiembre de 1999 de la mano de Celia Villalobos. Venía de una empresa hispano belga, Servicios Europeos del Medio Ambiente. Villalobos quería dar un impulso importante a Emasa coincidiendo con el Plan Málaga de actuaciones hidráulicas que estaba entonces en preparación por la antigua Acosur. «Y ese fue mi primer trabajo. Llegué un viernes y durante sábado y domingo estuve reunido con la Confederación preparando el proyecto final del Plan Málaga, y conseguimos que la primera actuación fuera la desalobradora del Atabal, lo que nos costó trabajo». José Luis Rodríguez recuerda que su llegada a Emasa no fue una casualidad, «me conocían por mis trabajos y por el hecho de que mi primer trabajo como ingeniero fue la primera fase del Atabal, en 1968; con el tiempo vengo a terminar mi carrera también en El Atabal».

Cuando José Luis Rodríguez llega a Emasa ésta es ya una empresa consolidada que había acometido la importante tarea de dotar a la ciudad de redes de abastecimiento y saneamiento de las que era muy deficitaria. «Eso ya estaba hecho pero no se depuraban las aguas todavía». Él mismo relata como al poco de llegar se pudo contar por primera vez con importantes fondos europeos (fondos Feder), «conseguimos 60 millones para la desalobradora y 40 para saneamiento», eso permitió acometer importantes actuaciones como las estaciones de bombeo en los paseos marítimos «poniendo por primera vez desororización en las mismas y cerrándolas», y sobre todo la desalobradora de El Atabal. Rodríguez recuerda como la palabra desalobradora se la debemos a Celia Villalobos «pues ella con todo el sentido común preguntaba: ¿pero bueno, las desaladoras son para agua de mar, y esto no es agua de mar es agua salobre, y de ahí salió la palabra desalobradora».

Después vino con la depuración y el tratamiento de los lodos de la depuración «que era uno de los puntos negros de las depuradoras», y con el secado térmico de los lodos «que es la única instalación de este tamaño que está funcionando en España y lleva ya seis años funcionando.

Otra de las iniciativas acometidas por Rodríguez fue el comercializar la energía eléctrica que general. «Tenemos un censo de energía eléctrica que somos el segundo productor de Málaga después de Gas Natural y tenemos 10 megavatios instalados, casi 70 millones de kilovatios/hora y con lo que vendemos pagamos del tratamiento de los lodos».

Después acometieron el tratamiento terciario, «tenemos la planta de tratamiento más grande y permitimos que la central de ciclo combinado de Campanillas funcione y estamos trabajando en otra planta en Guadalhorce». Cuando se vaya dejará trabajo programado por hacer a su sucesor, como «una planta para atender los campos de golf de Parador y Guadalhorce y el futuro de Santa Tecla, con un coste de unos 15 millones; un colector interceptor en el paseo marítimo para quitarnos los 46 aliviaderos que dan a la playa y dejar solo dos, con dos estaciones de eliminación de sólidos y que viertan con emisarios de mil metros, esto también está en unos 15 millones».

En este balance que José Luis Rodríguez realiza de sus años al frente de Emasa, no podían faltar los problemas derivados del llamado ´tarifazo´ , las nuevas tarifas del agua implantadas a finales de 2013 y que, pese a nacer con una filosofía acertada, que se pague según el número de habitantes por vivienda, generó una fuerte contestación política y social.

Rodríguez reconoce que «algo se hizo mal». «Se hizo con un objetivo de que era el precio justo, pues las viviendas de tres, cuatro y mas habitantes estaban subvencionando el agua a las de uno y dos y lo que se intentó es que todo el mundo pague igual, si consumimos igual». Pero admite que «hay viviendas de uno y dos habitantes que la factura les ha ido subido». También reconoce que «la protesta fue muy bien orquestada, con mucha habilidad, se manejó políticamente».

A lo largo de sus 16 años al frente de Emasa, Rodríguez ha tenido más de media docena de ´jefes políticos´, los concejales de Medio Ambiente. Casi todos han sido mujeres y asegura sin medias tintas que «he tenido suerte y sobre todo un grado de libertad que me han dado todas ellas muy parecido, y me han dejado equivocarme a mi solo y se lo he agradecido a todos y todas. Con todas he tenido gran libertad para gestionar la empresa, con sus reuniones de control lógicas».

Y dando un paso más allá nos adentramos en su propia gestión, en el halo que tiene de ser uno de los gerentes más profesionales, con más conocimiento del sector que pisa. «Sí, bueno, aunque sólo sea por tiempo –llevo 47 años trabajando el agua–, por muy tonto que sea algo se me ha ido pegando», señala y avala las palabras del alcalde sobre su valía profesional. «Es una suerte trabajar con él pues es un interlocutor extraordinario, entiende perfectamente mi lenguaje, pues uno de los problema que tenemos los que conducimos una empresa, que siempre tiene sus singularidades, es encontrar una capacidad receptiva en el interlocutor que tiene que tomar decisiones y en eso yo he tenido una suerte extraordinaria con Francisco de la Torre, es un técnico y entiende, no sabes cómo, tal es así que yo me tenía que preparar las charlas con él previamente porque te mete el dedo hasta el cuello».

José Luis Rodríguez se marchará dejando una herencia impecable en el terreno puramente empresarial. Emasa es hoy día la joya de la corona de las empresas municipales de tal manera que a lo largo de estos años ha habido tentaciones de venta que Rodríguez no niega. «Tiburones hay y ha habido permanentemente e interesados en la privatización de la empresa, los ha habido, pero nosotros hemos ido haciendo las cosas como empresa pública y nunca hemos tenido el objetivo de venta de la empresa, pues mi actuación hubiese sido diferente y se hubiese preparado a la empresa de otra manera, por ejemplo no tendríamos el endeudamiento que tenemos, algo que le quita valor y atractivo al privado interesados. Si el Ayuntamiento hubiese pensado en algún momento en vender la empresa no nos hubiese dejado meternos en esa vía de endeudamiento».

Rodríguez dejará dentro de unos meses Emasa en estas inmejorables condiciones. Habiendo aportado un trabajo importante gracias a su currículum profesional y a su lealtad a la naturaleza pública de una empresa dedicaba al suministro de uno de los bienes más preciados como es el agua.

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