Equipamientos

El parque en el que no juegan niños

Los vecinos critican la falta de instalaciones en los 17.000 metros cuadrados del jardín

17.08.2015 | 05:00
Una de las zonas de juegos para niños, rodeada de un espacio en el que no aparece ningún tipo de vegetación que permita resguardarse del sol.

En condiciones normales, un parque infantil con tan solo dos semanas de vida debería estar abarrotado de niños corriendo y jugando. Excepto en Soliva. En esta barriada malagueña, los padres aseguran que prefieren trasladarse a otros puntos de la ciudad para que sus hijos puedan jugar en otras zonas con más sombras y seguridad

­La banda sonora natural de un parque infantil es la de niños gritando, corriendo y jugando. Pero en una mañana cualquiera, el nuevo parque del barrio de Soliva está desierto. En el más amplio, y saharaui, de los sentidos. No hay árboles, no hay sombra, no hay apenas bancos en los que sentarse y los columpios son pocos y de escasa alegría. Por no hablar de la alambrada que cerca el recinto. Como los propios vecinos del lugar dicen, más que en un parque infantil, la alambrada hace parecer «que estás entrando en un campo de concentración». Es inusual, pero el color que predomina es el gris.

Varios padres residentes en la barriada expusieron a La Opinión de Málaga las numerosas quejas que acumulan de un parque que lleva abierto menos de 15 días, ya que fue inaugurado el pasado 27 de julio. Y el pensamiento es común: «Parece que lo han hecho de prisa para la foto y poco más». Porque, realmente, el parque no parece estar terminado.

David Trigo, Mª Carmen Castillo, Jorge Mora, Adriana Gálvez o Manuel del Río son algunos de los muchos habitantes de Soliva que se sienten insatisfechos con las instalaciones que el Ayuntamiento ha diseñado para el entretenimiento de sus hijos.

Las comparaciones siempre son odiosas, y en este caso más todavía. A sólo un par kilómetros de Soliva, en Teatinos, está el Parque del Cine, colorido, amplio, con numerosas atracciones, zonas verdes, sombra... «Aquí han quitado el descampado para dejar otro», subraya Jorge Mora. Mientras todos los parques construidos en los últimos años están acondicionados con suelo un acolchado para evitar que, en caso de caídas, los niños se lastimen, el pavimento del Jardín de Soliva es de cemento, gravilla y piedras.

Desde la inauguración, los padres se preguntan en qué se han gastado el medio millón de euros que ha costado el parque. En su opinión, una gran explanada, 17.000 metros cuadrados, sin aprovechar, con pocas o ninguna zona verde, cuatro columpios mal contados y cinco bancos en los que sentarse. En el recinto también hay una amplia zona para perros. Los vecinos, aunque están de acuerdo en que exista este lugar para animales, se sorprenden de que esté mejor dotada que la de los niños.

En muchas ocasiones, las familias aseguran que prefieren coger el coche y desplazarse a otras zonas de la capital: al Parque del Cine de Teatinos, al Parque Litoral o al Parque de La Alegría.

Los padres, que afirman pagar el mismo IBI e impuestos que los vecinos de otros barrios, exigen al Ayuntamiento de Málaga que actúe para adecuar el parque a las necesidades de los pequeños. Aun así, no descartan recogidas de firmas y movilizaciones próximamente.

@MarBianchi3

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