Día Mundial del Alzheimer

Alzheimer: el olvido temido de guante blanco

El Congreso Internacional sobre Investigación en Enfermedades Neurodegenerativas se inauguró ayer en Málaga con la presencia de la reina Sofía

22.09.2015 | 05:00
Alzheimer: el olvido temido de guante blanco

Los investigadores aguardan sin euforia la posibilidad de dar con el origen que desencadena el avance de una patología que no conoce retrocesos – Cuando aparecen los primeros síntomas ya es demasiado tarde

­Un apellido que dibuja rostros de miedo y sufrimiento se ha enclaustrado durante estos días en Málaga: Alzheimer. Como un ladrón de guante blanco se acecha la muerte anunciada. Sin ruido ni olor. Un desfallecimiento celular programado y paulatino que primero roba la memoria y después hurta la independencia. Un proceso imparable e inclemente que no para hasta la aniquilación del propio yo. Una enfermedad sufrida por los que la padecen y llorada por los que los rodean. Ni con un bate químico criado en los departamentos de neurología de las universidades más prestigiosas se ha podido poner freno hasta ahora. Tampoco nadie ha descubierto una pócima mágica. La industria farmacéutica ha naufragado con compuestos revolucionarios. Una sustancia más elogiada que la anterior suspende categóricamente en los estudios clínicos.

A pesar de todas las retrogresiones la rueda nunca ha dejado de dar vueltas. Los tests continúan y, entre los científicos, crece la esperanza de que sus remedios definitivamente pudieran llegar a ser efectivos. Siempre que sean administrados a tiempo. Mucho antes de que se aprecien los primeros síntomas sustanciosos. Sobre las perspectivas de éxito sólo cabe especular porque el misterio elemental de la enfermedad sigue sin resolverse en su origen. ¿Por qué existen personas a las que se les hace de noche a los 70 años y otros que llegan a los 90 años con una memoria a prueba de bombas? En concreto, lo que se busca, también durante estos días en Málaga, es dar con esa especie de mecanismo de ignición que decide si una persona, en algún momento de su vida, va a sufrir una enfermedad neurodegenerativa.

¿Sería posible que todas las variables necesarias para crear la fórmula mágica contra el alzheimer ya pudieran estar sobre la mesa? Que sólo sea necesario que llegue alguien capaz de juntarlas todas para ilustrar una teoría concluyente que explique el porqué de una tragedia que afecta cada año a miles de personas en España. En medicina, las explicaciones fáciles pocas veces suelen ser las correctas. En el Tercer Congreso Internacional sobre Alzheimer, que se celebra desde ayer, y hasta el próximo día 23 en la capital malagueña y que fue inaugurado por la reina Sofía, un centenar de investigadores nacionales e internacionales provenientes de las universidades más prestigiosas del mundo quieren llenar de luz un camino oscuro que les llevará a tocar todos los senderos de la investigación neurológica. Hay algo que sí parece claro y así lo confirmó ayer el director de la Fundación Centro de Investigación en Enfermedades Neurológicas, Jesús Ávila, en su comparecencia durante la primera jornada de este congreso que se celebra en el Hotel Barceló. El principal factor de riesgo es el envejecimiento. «Cuantos más años tengamos, más probabilidad de tener alzheimer», se mostró contundente. Mientras que otras enfermedades se han podido ir controlando con los avances de la ciencia, el alzheimer se está convirtiendo en un factor de riesgo para el futuro de las sociedades occidentales, tan acostumbradas a buscarle contención a todos los elementos de riesgo que amenazan a su población. «Mientras que en el caso de otras enfermedades importantes como las cardiovasculares o el cáncer se ha llegado más o menos a un nivel en el que no tienen un aumento exponencial, en lo referido a las neurodegenerativas cada vez hay más y eso puede ser un problema grave para el futuro», advirtió Ávila.

Ayer fue el Día Mundial del Alzheimer. Ellos ya han vivido muchos porque no son precisamente las personas más jóvenes. Zaven Khachtaurian y Martin Rossor, el presidente de la Campaña Estadounidense de Prevención de la Enfermedad de Alzheimer para 2020 y el neurólogo clínico del Instituto de Salud Británico, respectivamente, llevan toda su vida investigadora luchando contra el alzheimer. Antes de morir, quieren ganar la batalla y ayer compartieron sus avances.

Si algo quedó claro de manera diáfana es la sospecha de que el gremio dedicado a la investigación sobre la enfermedad del alzheimer se reduce a un compendio de expertos muy reducido en número, dada la extrema dificultad de un campo que exige un esfuerzo descomunal, tanto en lo académico como en lo económico. Apenas un centenar de asistentes llenaron el gran salón de exposiciones preparado para acoger las diferentes conferencias que se pronunciarán a lo largo de los próximos días. Como si el mundo estuviera ante un cambio de escenario en lo que a la investigación de las enfermedades de investigación neurodegenerativas se refiere, Khachaturian describió en su intervención el estado de las actividades que se están desarrollando por parte de un grupo internacional de trabajo que está indagando en nuevos modelos conceptuales de la demencia. En concreto, habló de una reevaluación crítica de las actuales teorías prevalentes sobre la enfermedad del alzheimer. Según detalló ayer, la revisión respondería a tres desafíos concretos: ampliar el espectro de dianas terapéuticas para abrir el abanico a posibles avances, resolver el rompecabezas de las patologías presente en el diagnóstico sobre el tratamiento adecuado y, finalmente, la necesidad de entender las transiciones de unas fases a otras.

A día de hoy, con la inversión en investigación reducida a mínimos debido a la crisis económica, no existe ningún fármaco en el mercado capaz de ponerle freno a los efectos devastadores de esta enfermedad. Lo único que se consigue es un leve retraso de los síntomas que acaban produciendo un efecto cadena en el sistema neurológico. A pesar del leve optimismo que se respiró ayer, la precaución sigue siendo el valor en alza. Demasiados reveses se han sufrido ya. La inauguración del congreso contó con la asistencia de la reina Sofía y con el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre.

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