Tecnología

Málaga Valley intenta reivindicarse con más voces locales y defiende que aporta beneficios

El Club trata de contrarrestar críticas y asegura que su marca ha ayudado a que la capital esté en el mapa mundial

28.10.2015 | 09:54
La foto de familia de los participantes en el Málaga Valley en la puerta del Ayuntamiento.

Intervenciones

  • Luis Solana. El presidente de Telefónica Open Future fue uno de los ponentes de la sesión y destacó la apuesta de la compañía por la ciudad a través de «Málaga Open Future», la nueva incubadora situada en Tabacalera que arrancará el próximo mes con 60 emprendedores en torno a 12 proyectos. El centro, que lleva por nombre «La Farola», está auspiciado por Telefónica, la Junta de Andalucía y Promálaga. Solana mostró su deseo de que tanto el empresariado como los jóvenes «se sientan identificados» con este centro. Durante su intervención, también lanzó una crítica a la Universidad española por no apoyar el emprendimiento de sus alumnos. «No me gusta cómo actúa. No hay una vibración para sentirse cómplices con los empresarios y jóvenes emprendedores», apuntó. El responsable de Telefónica Open Future dijo que el empresariado y la sociedad tienen que crear un frente para generar empleo y empresas. «No hay solución al desempleo si no aparecen más empresas, ya que las compañías actuales pueden generar puestos de trabajo, pero sólo un número limitado», diagnosticó. Además, auguró que el auge de la robótica y la automatización del trabajo va a conllevar más paro.
  • Diego Jiménez. El cofundador de la agencia de viajes online Quehoteles.com pidió que no se penalice el miedo al fracaso cuando alguna persona emprende, puesto que todo se consigue a base de «ensayo y error». Jiménez, que cuenta con otras empresas como la tienda virtual de libros Agapea, recordó que cuando en 2003 se iba a embarcar Quehoteles.com, una persona le dijo que iba a fracasar por el problema del fraude en el pago con tarjetas. No le hizo caso y hoy la empresa cuenta con oficinas en lugares tan lejanos como Shangai, vende en todo el mundo y factura unos 80 millones de euros al año, con el objetivo de llegar a 90 al final de este ejercicio. El empresario afirmó también que las firmas que empiezan sin recursos y con la absoluta necesidad de sobrevivir aprenden más rápido porque desde el inicio tiene que ir a buscar al cliente. «Muchas startup que empiezan con dinero están muertas porque se olvidan de salir al mercado», dijo.
  • Vicente Moreno. El presidente de Accenture España habló sobre los nuevos modelos de negocio en Internet, destacando que la oferta y la demanda han cambiado y que ahora se pueden monetizar las cosas intangibles. Moreno dijo que estamos en una nueva era dominada por los living services, que son conscientes de su entorno y capaces de anticiparse a las necesidades de los usuarios y aprender de sus comportamientos. Puso como ejemplos Google o Spotify, destacando de este último no comercializa un producto, sino un servicio, ya que los clientes pagan por escuchar música, no por las canciones. Otras compañías como Airbnb o Skyscanner han revolucionado el negocio en sus campos. Con la primera «puedes alquilar tu casa o una habitación, lo que antes era impensable»; con la segunda se puede buscar de manera gratuita vuelos a cualquier parte del mundo. No obstante, advirtió de los peligros que puede conllevar esta nueva economía en internet, como es la «saturación digital» o que los consumidores no perciban el valor de los productos.

El Club Málaga Valley intentó ayer reivindicarse frente a las críticas recibidas desde diversos sectores por la escasa presencia que el empresariado local tiene en sus sesiones y por la carencia de resultados tangibles para la ciudad en sus casi diez años de trayectoria. La decimonovena reunión de presidentes, que abordó en esta ocasión el tema de los «Nuevos Modelos de Negocio en la Tecnología Digital», dio así mucha más voz de lo habitual a empresarios de la provincia y otorgó una de las ponencias, por primera vez, a un malagueño (Diego Jiménez, cofundador de empresas como QueHoteles.com o Agapea). La jornada también incluyó una intervención más sentida de lo habitual del presidente del Club, Javier Cremades, que defendió los beneficios que, a su juicio, esta iniciativa ha dejado en la capital desde su creación en 2006 aunque sin aportar de momento cifras. «Ya no son las ciudades ni los estados, sino los ciudadanos inteligentes y los líderes que crean proyectos los que eligen los territorios desde donde operar, y Málaga va a tener un papel en el futuro porque ha sabido crear una marca y un ecosistema que la han hecho visible a nivel nacional y sobre todo internacional», aseguró Cremades, que destacó a la ciudad como un «polo de atracción» de proyectos.

El presidente del Málaga Valley anunció que esta iniciativa –a la que el Ayuntamiento destina 175.000 euros anuales– tiene intención de recapitular próximamente su aportación a la ciudad ahora que se acerca su décimo aniversario y su vigésima reunión. «Cuando este club nació pidió una década para ofrecer un resultado y poder medir lo que significaba la creación de una marca, y pronto lo vamos a poder expresar con un balance», apuntó momentos antes de empezar la sesión. Sí admitió posteriormente ante los cerca de 200 asistentes a la cita, celebrada en el Teatro Echegaray, que el club debe «seguir reinventándose y cambiando para mejorar» y que tratarán desde ahora de ser más «impulsivos, ambiciosos y locales». De hecho, la ponencia de Jiménez fue destacada por Cremades como un «pequeño guiño» a los empresarios malagueños y a su «talento y visión global».

Cremades puso como ejemplo a seguir el entorno de Palo Alto y San José, en el Silicon Valley californiano, ciudades que han conseguido erigirse como «nuevos centros de decisión de economías más competitivas». En su opinión, es la «marca diferenciada» lo que hace distinguirse a las ciudades y afirmó que, en este sentido, Málaga «está haciendo su trabajo, su papel, tratando de manera inteligente de jugar sus fortalezas». Según Cremades, el Málaga Valley recibe cada vez más referencias internacionales como «una marca que funciona en España». El alcalde, Francisco de la Torre, añadió que el club «ha aportado muchísimo» para que Málaga sea «una ciudad tecnológica de vanguardia».

La sesión plenaria contó con las intervenciones del presidente de Telefónica Open Future, Luis Solana, y del presidente de Accenture, Vicente Moreno, además de la citada de Diego Jiménez, de Hoteles.com. En el turno de debate hubo tiempo para que empresarios malagueños ofrecieran su experiencia. Así, la marbellí Kibo Studios, desarrolladora de las Google Glass, dijo que ahora mismo trabajan en un proyecto para personas diabéticas. El empresario Alberto Rojas habló de su recién inaugurado edificio de coworking Synergia en Torremolinos, destinado a proyectos de turismo, audiovisual y nuevas tecnologías (con tirito incluido al «desinterés» de Promálaga en acoger el proyecto), mientras que el consejero delegado de Top Digital, Santiago Lucas, recordó que las startups, además de tener buenas ideas, necesitan un proyecto empresarial. También habló el director de la oficina de Oracle en Málaga, David Arenal, que destacó lo acogidos que se sienten en la capital los trabajadores foráneos. «En Oracle somos 500 personas, muchos de ellas extranjeras. Y aquí se sienten como en casa. Son personas que ya están creando familias y proyectos en Málaga», relató.

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