Mirando atrás

La familia que da nombre a un barrio

En Campanillas un barrio lleva su nombre en recuerdo de la Hacienda de Los Manceras

08.11.2015 | 12:41
Margarita Martín Gómez y su tío Ildefonso Mancera Martín, con una chapa con la foto de su bisabuelo y abuelo Ildefonso Mancera González.

Uno de sus miembros, Ildefonso Mancera González, estuvo al frente de La Nueva Flor, la sociedad agrícola más importante de la Málaga de los años 30

El pasado 25 de octubre se reunieron en un restaurante de la Estación de Cártama 106 miembros de la familia Mancera, fue la llamada primera Gran Mancerada. De paso, una ocasión para recordar los orígenes malagueños de esta familia que da nombre al barrio de Los Manceras, en el distrito de Campanillas, aunque el Ayuntamiento hace años que por error lo denomina en femenino, como ya le advirtieron los propios vecinos en un reportaje en La Opinión en 2012.

La malagueña Margarita Martín Gómez es quien se ha encargado de investigar las raíces de su familia, un apellido que tiene su origen en Orense y que hace referencia a las manceras, las dos piezas con las que se dirige el arado.

«Los antepasados directos más antiguo vivían en Álora y eran Francisco Mancera, de Málaga, y Rosalía Mancera, de Álora, de principios del XIX», cuenta. Margarita ha seguido la pista de sus antepasados en el árbol genealógico y descubierto que la siguiente generación, los Mancera Mancera, se encuentran en el partido de Santa Catalina, en el llamado lagar de Mancera, así que es muy posible que cultivaran viñedos.
La tercera generación, los Mancera Fernández, se traslada a Campanillas. De hecho, en el padrón de 1858 aparece mencionada la «choza de los Mancera» que años más tarde, pues se ve que la familia prospera, pasará a llamarse en el padrón «Hacienda de los Mancera», origen de la barriada de Campanillas. Margarita cree que el traslado de los Montes de Málaga a Campanillas tuvo que ver con la epidemia de la filoxera.

Uno de estos Mancera Fernández, de nombre Rafael, trabajó en Cártama en el llamado Cortijo de Torres. En Cártama nació su hijo, el miembro más conocido de la familia. Se trata de Ildefonso Mancera González, que vino al mundo hacia 1885 y murió en 1952.

Precisamente, la Gran Mancerada de octubre giró alrededor de este malagueño, del que sus descendientes y parientes hicieron una chapa conmemorativa con su fotografía, realizada por los jóvenes de la asociación Encina Laura de Alhaurín de la Torre, que proporciona talleres y formación a personas discapacitadas. La asociación está presidida por un nieto del Ildefonso Mancera González: Ildefonso Mancera Martín.

De su abuelo cuenta que estuvo a la cabeza de la sociedad agrícola de Campanillas La Nueva Flor, la más importante de la Málaga de los años 30 del siglo pasado, vinculada a la UGT.

Para Margarita, bisnieta del dirigente obrero, resulta un misterio cómo a su bisabuelo no le pasó nada tras la guerra. «Seria uno de los dirigente más moderados o alguien intercedería por él», concluye. El caso es que una vez finalizada la Guerra Civil Ildefonso Mancera se fue a la Estación de Cártama a cultivar melones «y en su casa no se hablaba de política», precisa Margarita, por eso sus hijos (tuvo seis con su mujer Manuela Aranda Vargas) no supieron nunca qué sucedió.

De su abuelo, Ildefonso Mancera Martín recuerda que, en un entorno en el que la mitad no sabía escribir, «tenía una caligrafía digna de ver».

Exportación agrícola

Un hijo del dirigente obrero, Ildefonso Mancera Aranda (1920-1971), padre del responsable de la asociación Encina Laura es otro de los miembros más destacados de los Mancera. «Mi padre fue un hombre adelantado a su tiempo, alguien muy innovador», destaca.

Lo cierto es que, como recuerda su hijo, un buen día el joven Ildefonso «estaba cavando en la finca familiar de la Estación de Cártama, Las Tres Leguas y dijo, ya no cavo más y se fue a Málaga». Allí montó un bar en calle Santa María, el bar Málaga. En calle Santa María nacieron sus hijos, entre ellos el mayor, Ildefonso Mancera Martín, tío de Margarita que es quien recuerda la trayectoria de su padre, porque además del bar era socio de la peña Malaguista y corredor de fincas. «Compraba fincas, las arreglaba y luego las vendía. Era un buen relaciones públicas, un hombre muy querido y un líder nato ahí donde llegara».

Un buen día se hizo con una finca en Cártama, la Dehesa Alta –conocida en el pueblo como Haza Alta–. Con la colaboración de dos socios, Marín y Campaña, plantó melones y tras visitar el Levante y estudiar sus cultivos, comenzó a cultivar una variedad de naranjas conocida como navelates. «Sabía mucho de campo, muchos peritos agrícolas iban a preguntarle a él», explica su hijo Ildefonso Mancera Martín.

Y mientras crecían los naranjos, exportaba los melones a Gran Bretaña, Francia y otros países de Europa. Trajo la mercadotecnia al campo, por eso cada melón tenía una etiqueta. «En la recogida de los melones por primavera podían intervenir unas cien personas. En Dehesa Alta se daban muy pronto los melones porque era una especie de hoya, un mes antes que cualquiera sacábamos los melones», cuenta Ildefonso, que precisa cómo era el proceso para exportarlos: «Había hombres que cogían los melones, otros los cargaban, yo mientras trabajaba y había muchas mujeres para pegar el sello, hacer la cajita de madera –le echaban una especie de viruta para que el melón fuera en una cama– y los carpinteros cerraban la caja».

Las cajas de los melones Mancera salían del puerto de Málaga rumbo a Europa. Ildefonso Mancera Aranda ideó por este motivo etiquetas en inglés para sus productos, algo que llamó mucho la atención en la Cártama de los años 60.

Como destaca su hijo Ildefonso Mancera Martín, «mi padre era además un hermanito de la caridad, todo el mundo le pedí ayuda de todas clases y casi siempre conseguía arreglar los entuertos». Además, a algunos de sus sobrinos los inició en el arte del tractoreo, «y aprendieron una profesión que luego ejercieron». Por desgracia, murió de un infarto con solo 50 años.

A la Gran Mancerada asistieron familiares de todas las edades, la más mayor Isabel Cueto Mancera, nacida en 1937, aparte de que hubo «tres que están en camino», cuenta Margarita Martín.

Como recordó en ese encuentro Ildefonso Mancera Gutiérrez –bisnieto del líder obrero, bombero de profesión y que además espera un hijo– gracias a sus antepasados «el apellido corre con fuerza por las venas del Valle del Guadalhorce hasta su desembocadura repartiendo trabajadores de la banca, panaderos artesanos, carniceros, profesores, camioneros y hasta bomberos».
Y habría que añadir: y hasta un barrio de Málaga, Los Manceras.

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