Director general de Dcoop

"En Dcoop hemos conseguido superar los localismos del sector del aceite"

Antonio Luque, ingeniero agrónomo y olivarero de toda la vida, lleva ligado a la antigua Hojiblanca desde su constitución hace casi 30 años

22.11.2015 | 02:39
Antonio Luque, director general de Dcoop, en las instalaciones del grupo en Antequera.

En corto

El grupo cooperativo, con sede en Antequera, está protagonizando en los últimos años un vertiginoso proceso de expansión que lo sitúa entre los grandes a nivel español

El grupo Dcoop, heredero de la antigua cooperativa oleícola Hojiblanca, está a punto de culminar un año de órdago, con un crecimiento en las ventas de casi el 17% que le llevará a una facturación récord de 900 millones de euros. Dcoop, con sede en Antequera, es el mayor productor mundial de aceite de oliva virgen y aceitunas de mesa, con 400.000 hectáreas de olivar y 50 millones de olivos. El aceite, con más de 250.000 toneladas de producción media, representa casi dos terceras partes de sus ventas totales pero en los dos últimos años Dcoop inició un proceso de expansión y diversificación que la han situado entre los grandes grupos cooperativos agroalimentarios, con presencia en segmentos como el vino, la ganadería o los cereales. Su director general, Antonio Luque, lleva ligado a la antigua Hojiblanca desde su creación a mitad de los 80 y no pone límites al crecimiento del grupo, que reúne ya a 75.000 familias de agricultores cooperativistas en la zona sur de España.

La alianza con la estadounidense Pompeian ha sido la última de sus operaciones. Mercaóleo, la filial envasadora de Dcoop, participará con ellos en una sociedad con el objetivo de adentrarse en mercados como el norteamericano.
Estados Unidos es el primer país consumidor de aceite de oliva dentro del grupo de países no productores y puede seguir creciendo en un futuro. Ahora se consumen 300 millones de kilos al año, lo que significa algo más de uno por habitante. Podemos trabajar ese mercado para que esa cifra aumente a 600 millones, lo que lo convertiría en el primer consumidor mundial, por encima de los países productores. Es un mercado al que Dcoop quiere prestar especial atención. Vamos a ser accionistas de una sociedad implantada en EEUU y en tres años podríamos alcanzar el 50% de la misma. Hay dos plantas de envasado, una en Baltimore y otra en Los Ángeles, una estructura comercial, una cartera de clientes... Pompeian vende ahora mismo entre 40 y 45 millones de kilos en EEUU, de los cuales el 90% podrá ser el nuestro si así lo queremos. La idea es que, en no mucho tiempo, esa cifra suba a los 60 millones. Vamos a vender aceite en el mercado americano, pero también queremos entrar con la aceituna, el vino, el vinagre o con productos ganaderos. Nos queda mucho trabajo por hacer.

¿Cuál es ahora mismo la foto fija de Dcoop?, ¿con qué facturación esperan cerrar el año?
A cierre de 2015, la facturación de Dcoop rondará los 900 millones de euros de forma directa. Si sumamos la de filiales como Mercaóleo y otras la cifra sería superior. El año pasado cerramos con 755 millones y la verdad, es que no teníamos previsto un crecimiento tan importante. Se ha debido sobre todo al incremento del precio del aceite de oliva, pese a que la cosecha ha sido inferior, y a la incorporación de segmentos como el vino o el ámbito de suministros, combustibles y suministros. Por eso vamos a llegar a ese record. Llevamos mucho tiempo diciendo que cada tres años queríamos doblar en facturación. Cuando llegamos a 500 parecía imposible hacerlo pero lo hemos conseguido. Es más complicado, eso sí, doblar a 1.800 millones, pero continuaremos creciendo.

¿Se marca algún horizonte?
En un plazo de tres a cinco años no veo a Dcoop facturando menos de 1.500 millones de euros. Es un objetivo muy razonable con proyectos como el de Pompeian o Mercaóleo y alguno más que pudiera surgir. Empezamos a ser una entidad con un volumen de facturación que puede permitir hacerla más eficiente, estar en muchos más mercados e invertir en I+D.

¿En qué volumen está Dcoop en relación a los otros grandes grupos cooperativos agroalimentarios en España?
Estamos entre los dos o tres primeros, tras la gallega Coren y junto a la navarra AN. Lo importante es que en Andalucía hay grandes cooperativas que hasta hace años facturaban el doble que Dcoop y ahora somos nosotros los que estamos el doble o el triple por encima de ellos. Somos los primeros productores de aceite de oliva y de aceituna del mundo. Empezamos a ser la empresa de referencia en muchos mercados.

¿Cómo esperan seguir creciendo?, ¿incorporando nuevas cooperativas ?
Se pueden incorporar más cooperativas pero llega la hora en que no vamos a estar yendo detrás de ellas. Si alguna viene convencida de que quiere incorporarse al proyecto no vamos a decir que no, pero creo que el crecimiento vendrá ya más de nuestras propias cooperativas, que seguirán subiendo en producción. También nos plantearemos adquirir alguna empresa más o comprar producción fuera por si algún año tenemos una cosecha corta en de aceite de oliva en España y necesitamos surtir a nuestros clientes. Todo esto nos permitirá seguir creciendo, también en el tema el vino, la aceituna o el producto ganadero. Parte de todo eso vendrá también por el incremento del valor añadido: venderemos más producto envasado y no tanto a granel.

Comenta usted algo que siempre ha sido una debilidad del sector agroalimentario español. Se vende una gran cantidad de producto sin embotellar y son empresas de otros países lo que lo venden como propio, quedándose el valor añadido ¿Qué piensan en Dcoop de esto?
Sí, es cierto, pero pienso también que, en el aceite, el granel y el envasado son dos mercados absolutamente complementarios. Aunque envasemos mucho producto, siempre es bueno tener un mercado a granel para disponer de un pulso de mercado y de los diferentes operadores. El plan de trabajo de Dcoop era llegar en un plazo de cuatro o cinco años a un nivel de 150 millones de litros envasados al año, de los 250 millones de producción media que podemos generar. Ahora mismo sólo envasamos 50 millones, sería el triple, pero con el acuerdo con Pompean ya estamos situándonos en el entorno de los 100 millones. Seguiremos trabajando para acercarnos a ese nivel de los 150 trabajando tanto en Estados Unidos como en otros mercados. Pero siempre queremos dejar otros 100 o 150 de venta a granel. Aunque sea difícil de creer, el envasado a veces no deja tanto dinero como la venta a granel. Los productos lineales, por varios motivos, están por debajo de la materia prima en origen. En cualquier caso, es verdad que por pura lógica debemos manejar más envasado a medio y largo plazo. Te da valor añadido y más rentabilidad para nuestros socios agricultores.

¿Qué problemas o nubarrones observa en el mercado del aceite?
Es un mercado de altas fluctuaciones en precios pero yo siempre me acuerdo de que en 1986, cuando entramos en Europa, se decía que en España la producción de aceite sería un problema porque habría grandes excedentes. Han pasado 30 años y España produce 1,2 millones de toneladas. Y se venden todas. O sea, que hemos sido capaces de lograr un mercado sólido el que la producción tiene salida. Ése es el trabajo que debemos seguir realizando.

¿Entonces?
Pienso que es una pena que el sector no esté más unido. Tendría que haber una empresa que tuviera 500 0 600 millones de kilos de producción, en torno al 25% del total mundial, que actuara como líder de mercado y marcara una pauta de precios estables. No es bueno que el kilo de aceite esté a veces a 4,5 euros y otras a 1,5. Esas fluctuaciones hay que paliarlas. Pero es difícil que exista una empresa de esos volúmenes.

¿Podría ser algún día Dcoop ?
Tenemos el 12% de la producción mundial, por lo que deberíamos ser dos veces Dcoop para lograrlo. Sería la forma de evitar las grandes fluctuaciones de los precios en origen. En ello estamos pero es difícil conseguir una empresa de esos tamaños. Los verdaderos nubarrones del sector son los localismos y los personalismos. Esos «ismos» son los que están en contra de que haya una empresa de este tipo. Son las frases del tipo «el de mi pueblo es el mejor aceite, ¿cómo lo voy a vender con ese de al lado?» o «soy el presidente de la cooperativa y puedo perder un poco mi estatus». Son unos intereses localistas erróneamente entendidos. Nosotros, en Dcoop, hemos dado ejemplo precisamente de lo contrario. Lo que interesa los agricultores es estar en una gran empresa que les traiga dinero al pueblo y que les coloque la cosecha. Eso interesa más que decir «soy de este pueblo y mi aceite es el mejor» pero superar todo eso cuesta trabajo. Nosotros lo hemos conseguido y gracias a eso somos la empresa que hoy somos, pero nos queda mucho por hacer.

En 2014 salieron de Deoleo, líder envasador mundial del aceite, tras no lograr que los accionistas aceptaran la oferta de compra de Dcoop. En su lugar prefirieron vender el fondo extranjero CVC ¿Les escuece todavía aquello?
Cuando en su día se tomó la decisión de incorporarnos a Deoleo, poniendo la planta de envasado de Antequera y la marca Hojiblanca, tomamos la decisión correcta. Era una buena opción. Si hubiésemos logrado el control de la compañía habríamos ganado mucho valor añadido y cumplido los objetivos. Pero los accionistas, entre ellos las entidades financieras, pensaron que lo mejor era vender a CVC. Y entonces creo que hicimos también lo correcto saliendo. Acertamos porque, en esa situación, quedarnos era complicado. Hoy tenemos con Deoleo una mejor relación que entonces, y no descarto que en un futuro podamos hacer muchas cosas juntos, estrategias comunes. Dcoop, con sus 75.000 familias, es el primer productor de aceite de oliva del mundo, y Deoleo es el primer envasador marquista. Habrá posibilidades aunque, de momento, no hay nada. Pero la relación es magnífica.

En todo caso, ¿sintieron falta de apoyo?
Totalmente; está claro que no hubo un apoyo decidido de las entidades financieras, algunas cercanas. Tomaron la decisión de que el mejor comprador era Deoleo. Tenían sus ideas muy claras. Pero repito: estamos contentos con nuestras decisiones. La decisión de salir fue acertada y la relación con Deoleo es buena. Y haremos cosas en el futuro. Seguro.

¿Dolió perder en su momento la marca Hojiblanca?
Teníamos las ideas muy claras. Hojiblanca era una marca muy buena para el mercado español pero veíamos que tenía también debilidades si se quedaba solo para el aceite de oliva. O la metíamos en un paquete con otras marcas o costaría mucho mantenerla. Así que cuando la perdimos pues sentimos algo de nostalgia pero la dábamos ya por amortizada. Personalmente me gusta mas el nombre Hojiblanca, pero para pronunciarlo en el mercado europeo, americano o chino Dcoop es mucho más fácil e internacional. Optamos por ese camino y estamos muy contentos.

Han traspasado la fronteras andaluzas y son ya un grupo con producción en varias comunidades ¿Dcoop mantendrá siempre sus señas malagueñas?
Dcoop es muy malagueña en Málaga, pero también muy cordobesa, jiennense o castellano-manchega en cada uno de los territorios en que estamos. Nuestra sede social está en Antequera aunque si se mira bien comprobamos de que de nuestros 75.000 agricultores socios sólo 11.000 están en la provincia de Málaga. Nosotros no tenemos pensado movernos de Antequera. No vamos a perder nuestros orígenes. En todo caso, la línea de trabajo de Dcoop es que son todos los territorios los que nos dan nuestra fortaleza. Si vas a Estados Unidos, Japón, Brasil o China a vender no lo haces ya como andaluz o español, sino como europeo. Hablar de provincias o ciudades puede llevar a un localismo absurdo. De lo que se trata es de vender en estos países. Y si, al final, así damos más nombre a Málaga y a todos los demás territorios.

¿Se consideran un ejemplo del redimensionamiento que necesita la empresa malagueña? La inmensa mayoría son micropymes y eso a la hora de ir el exterior puede ser un problema.
Es fundamental. Si no tenemos empresas con dimensión es muy difícil que podamos ir a vender al mundo. Lo que hemos hecho hubiera sido imposible con un volumen más pequeño. No tendríamos fuerza en el mercado. La clave era hacerlo así, con un solo grupo fuerte.

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