Escritor

"Con la segunda parte de 'La desbandá' quería contar el miedo"

El autor malagueño Luis Melero presenta 'Después de la desbandá' la segunda parte de su famosa novela

29.11.2015 | 19:56
Luis Melero, con la esperada segunda parte de La desbandá: Después de La desbandá.

­Escritor, periodista, guionista, publicista, el malagueño Luis Melero puso nombre con 'La desbandá' (2005) al episodio más negro y desconocido de la Guerra Civil española y ahora, por petición de los lectores y por la decepción que le supuso toparse con una posguerra sin miedo ni recelo en 'La Colmena', publica 'Después de La desbandá'. La larga posguerra en Málaga.

Usted es de los pocos escritores que ha dado nombre a un episodio de la Historia de Málaga: La desbandá.
Veía unos reportajes de una investigadora de la Universidad que lo llamaba «El crimen de la Carretera de Almería». Cuando alguien leía esto en Madrid no pensaba en Málaga para nada, pensaba en Almería. Yo no nombro la Carretera de Almería en ningún momento, digo la Carretera de Motril. En algún sitio he visto que alguien escribe de mi novela: «Relata los hechos de La desbandá».

Un episodio que ha marcado su vida y que en su momento fue muy poco conocido, pese a la dimensión de la matanza.
Lo que pasó en Málaga es incomparablemente más grave que lo de Guernica. Creo que fue The Guardian el periódico que dijo que era el peor éxodo que se había visto en la Historia de Europa hasta la fecha.

¿A qué se debe que se conociera mucho más el bombardeo de Guernica que la matanza de Málaga?
Málaga es muy pasota, no le importa nada. Picasso se enteró de La desbandá allá por los cincuenta. Además, Guernica es un símbolo para los vascos y Málaga es una ciudad odiada alrededor. El origen de este odio no lo sé, me imagino que tiene que ver un poco con su papel como potencia en el siglo XIX. Pasa ahora con Sevilla.

¿Cuándo escucha por primera vez hablar de La desbandá?
De niño había oído contar la historia de brazos de niños desparramados por la carretera, ríos de sangre donde resbalaban... una auténtica novela de terror que escuchaba con 3, 4, 5 años. Se me quedó en la memoria pero llegué a convencerme de que eso no podía ser verdad. Después de muchos años, cuando tenía 29 o 30, un día que estaba en Nueva York entré en la hemeroteca del New York Times, busqué febrero del 37 y descubrí que era verdad lo que me contaban de niño. En Málaga intenté enterarme de algo, aquí no había nada y el misterio se me fue agrandando. Tampoco en Madrid encontré noticias del éxodo. Traté de hablar con la madre de un primo y me dijo que me olvidara de eso. Me di cuenta de que había un tabú. ¿Por qué? porque realmente un 90 por ciento de la culpa la tuvo Largo Caballero, que a Cayetano Bolívar –que le pidió armas tres meses antes– le dijo que a Málaga ni un fusil ni una bala más. Los frentes fueron cayendo y la noche del 7 de febrero la gente ya se iba en bicicleta, en carros, en burros... como fueran.

La desbandá tiene detrás muchos meses de hemeroteca y lo más importante, de entrevistas.
En el archivo municipal, que entonces estaba en el Ayuntamiento, y en el Archivo Díaz de Escovar me pasé seis meses y por otro lado, después de descubrir que no había testimonios en España tras buscar por todas partes en los periódicos, aparte de que me indignaba me parecía muy extraño. Así que lo primero que hice fue, creo que en el 81, alquilar un coche, un Dogde Dart y me fui por la carretera, parando por todos lados y grabando testimonios. Conté 270. La gente estaba loca por hablar y una cosa curiosa: maldecía más al PSOE que a Franco. En todo caso el descubrimiento de la culpa de Largo Caballero me llegó después de mucho reflexionar.

¿Fue complicado enhebrar esos cientos de testimonios y notas?
Cada día seleccionaba de la cinta lo más destacado. Formé un cartapacio bastante gordo. Pero después me di cuenta de que iba a ser muy pesado y lo fui reduciendo. Escribí tres versiones. Se lo di a leer a Manolo Alcántara y me dijo que tendría que escribir una novela de esto.

¿Le ha dado el libro muchas satisfacciones?
La verdad es que sí. Fue en Málaga durante cinco meses la novela más vendida y eso es una satisfacción. Como decía no sé quién, a mí no me importa mucho la fama, lo que me interesa es que se enteren en mi pueblo (risas).

¿Por qué ahora Después de la desbandá?
Porque partí de dos hechos, el primero que cuando presentaba La desbandá en distintos lugares era muy frecuente que alguien se me acercara y me dijera: «Tienes que contar lo que les pasó a esos niños después». Y por otro lado, una decepción que tuve cuando leí La colmena de Cela, porque él contaba una España casposa y en precario pero no algo que a mí me impresiona de mi niñez y es el miedo, el recelo, la suspicacia...

¿En la Málaga de posguerra de su infancia había miedo?
Es lo que mejor recuerdo. De niño era muy aficionado a cantar y cantaba bien, un día iba por la calle cantando no sé qué y al final decía «Arriba España y abajo Franco». Entonces se abrió un balcón y un señor me dijo que me callara.

Entonces, ¿en este libro hay más recuerdos propios que trabajo de hemeroteca como en el anterior?
Sí y tanto me pidieron que contara la historia de los niños de La desbandá que los dos muchachos son los protagonistas absolutos. Se van haciendo hombres.

¿Qué periodo cubre?
Empieza cuando los dos chicos vuelven de la desbandá y termina hacia el 44. Y hay otra cosa que tampoco se ha contado: En esa época que supuestamente era el nacionalcatolicismo y las calles tan adornadas para el Corpus había unos escándalos de ballet rosado tremendos y de eso nadie se acuerda, que en la casa de fulanito había tenido lugar un ballet de homosexuales o que hacían espectáculos porno en directo.

¿Ha tardado mucho en escribir la obra?
La escribí por 2005 o 2006, cuando la gente empezó a pedirme una segunda parte. Ya la tenía en parte pensada y lo que quería era contar el miedo.

Llama la atención la forma que tiene de entrelazar las tramas y la técnica casi cinematográfica de muchas escenas. ¿Planifica bastante?
No sé si un poco de manera intuitiva. He trabajado haciendo guiones con Pepe Navarro o con Carlos Herrera y lo que me hago antes de cada capítulo es una escaleta con lo que va a pasar. Pero muchas veces cuando el personaje está actuando hace cosas que no has planificado.

La gente que la lea, ¿va a vivir por primera vez o a revivir esa época?
Espero que sí. Fíjese hasta dónde llega la cosa que un instituto de Alhaurín me ha pedido que dé una lección de Historia. Intuyo que mucha gente que me ha preguntado querrá saber qué pasa con esos niños de la primera novela.

¿Qué escritores han influido en su forma de ver el mundo y trasladarlo al papel?
Yo estaba muy influido por García Márquez pero creo que el que más ha influido en mí es John Steinbeck. Hay pasajes de Las uvas de la ira que se me quedaron enteros.

¿Habrá tercera parte de la saga de La Desbandá?
He querido que la novela tenga un final feliz pero lo dejo truncado voluntariamente porque la lógica dice que estando Carnicerito de Málaga (Carlos Arias Navarro) trabajando a tutiplén es muy difícil que ocurriera como yo lo cuento. Lo dejo completamente truncado y no sé si eso justificaría una tercera parte.

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