Cae la banda de Gary Williamns

Un golpe a los narcos de 100 millones

Intervenidas en Pontevedra tres toneladas de cocaína que iban a ser compradas por un importante grupo de narcos asentado en la Costa del Sol

06.01.2016 | 05:00
Golpe al narcotráfico en Galicia
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Un golpe a los narcos de 100 millones
Un agente de la Policía Nacional registra una de las furgonetas en las que se iba a transportar la droga.

La banda del británico Gary Williams, asentada en Marbella, acaba de perder un negocio de más de cien millones de euros si la Policía Nacional no hubiera desarticulado una de los mayores partidas de cocaína incautadas en tierra firme: 3.000 kilos de cocaína preparados en una nave en Pontevedra para trasladarlos a Marbella y desde la Costa del Sol distribuirlos por Europa, principalmente en el Reino Unido.
La denominada «Operación Dulce» se ha saldado con el arresto de nueve miembros de este grupo criminal asentado en la Costa del Sol, incluyendo dos españoles que tenían la misión de transportar la droga. En el mismo operativo fueron detenidos también los proveedores de la mercancía, dos ciudadanos holandeses que se desplazaron a Galicia para negociar la venta de la cocaína.
El acuerdo entre los holandeses y la banda encabezada por el narco británico Gary Williams, de 41 años de edad, se selló en torno a una mesa en el exclusivo hotel Reyes Católicos, situado en la misma plaza del Obradoiro, junto a la Catedral de Santiago de Compostela. Allí se alojaron varios días los dos holandeses sin esconder su alto tren de vida. No mostraban reparos en pagar con billetes de 500 euros de su país.
Según narraron a Europa Press fuentes de la investigación, en su reunión con los narcotraficantes británicos «tenían los billetes desparramados por la mesa a la vista de todo el mundo». La escena llamó la atención de los responsables del hotel, quienes informaron de ello a la policía. No obstante, los investigadores policiales ya les seguían la pista desde hacía siete meses, alertados por la DEA norteamericana, la NCA británica y las autoridades colombianas.
En aquel encuentro de Santiago, la banda de Gary Williams acordó pagar 500.000 euros a cambio de una primera entrega de la droga, que había entrado en barco por Galicia y había sido almacenada en una nave industrial en Pontevedra. El día de la entrega fue el pasado 14 de diciembre y esa fue la fecha a la que esperó la policía para practicar las detenciones con la intervención de los GEO.
La actuación más complicada fue la interceptación de la furgoneta en pleno tránsito entre Galicia y Málaga con 700 kilos de droga escondidos en un doble fondo entre la cabina del conductor y la zona de carga en la que había un motor a modo de señuelo. Los 2.300 kilos restantes seguían en Pontevedra. Conducía la furgoneta uno de los dos españoles que integraban la organización británica mientras el otro iba por delante a bordo de un turismo a modo de «lanzadera» para avisar de posibles controles en carretera.
Cuando les sorprendieron los GEO, en su intento de huida el conductor del turismo embistió uno de los coches policiales que le cerraban el paso, pero no logró fugarse. Las fuentes consultadas precisaron que se trata de un ciudadano original de Málaga y con alto poder adquisitivo, «por eso no quería mezclarse con la droga y conducía el coche lanzadera». Paralelamente fueron arrestados los dos holandeses y siete británicos, incluyendo al cabecilla Gary Williams. También se llevaron a cabo registros en Málaga, donde se incautaron de 1,2 millones de euros, mil libras esterlinas, una pistola real de la marca Glock y otra pistola de fogueo, cuatro vehículos y una motocicleta. Los investigadores llegaron también hasta la nave industrial de Pontevedra donde se encontraba el grueso de la mercancía.
El director general de la Policía, Ignacio Cosidó, compareció ayer en rueda de prensa para ofrecer detalles de esta investigación. Estuvo acompañado de sus responsables, el comisario general de la Policía Judicial, Santiago Aparicio, el responsable de la Udyco, Eloy Quirós, y el jefe de la brigada Central de Estupefacientes, Ricardo Toro. También estaba el agregado de la DEA en España y un responsable de la NCA británica.
Se sabe que la droga partió de Sudamérica, previsiblemente desde Colombia, que desde allí llegó a Holanda y posteriormente fue transportada a Galicia para ser vendida. Pese a todo, los responsables policiales creen que el objetivo era comercializarla en Europa, principalmente en Reino
La red narcotraficante iba a llevar la cocaína hasta allí por tierra a través de la frontera con Francia. La idea era almacenar la droga en distintos pisos de la Costa del Sol hasta que se relajasen los controles en la frontera gala, especialmente exhaustivos desde los atentados yihadistas del 14 de noviembre. «Hay muy pocas organizaciones en Europa capaces de adquirir, transportar y comercializar con tres toneladas», indicaron los responsables policiales para poner en valor la operación.
Lo que se sigue investigando en estos momentos es a quién pertenecía la nave pontevedresa donde se trasladó la droga, quién se encargó de recogerla a su llegada a Galicia, quién integra el resto de la organización holandesa, cómo y quiénes iban a llevar la droga por Europa y cuál es la organización que facilitó la mercancía desde Sudamérica. Para esclarecer todos estos puntos se continuará la cooperación internacional entre policías europeas y americanas. La investigación continúa abierta.

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