Coordinador de Trasplantes del Sector Málaga

"Nuestro objetivo ideal es que la diálisis desaparezca, trasplantar cuando se pierda la función renal"

Se abre una nueva era en los trasplantes de la provincia, con un nuevo director, Domingo Daga cuya batuta pretende apostar por la humanización, la promoción y los avances científicos. Entre sus retos está eliminar la mortalidad en la lista de espera y que ningún enfermo muera sin recibir un órgano.

24.01.2016 | 05:00
El nuevo coordinador, en la sala de hemodiálisis del Hospital Carlos Haya.

En corto

El intensivista afirma que la ciencia está permitiendo que cada vez se abra más el abanico ya que cada vez hay más enfermos en la lista de espera en mejor situación - Pretende apostar por la humanización, la promoción y los avances científicos - Entre sus retos está eliminar la mortalidad en la lista de espera y que ningún enfermo muera sin recibir un órgano

­­Lleva cerca de dos décadas enfrentándose a la cara más bonita de la muerte: la del regalo de la vida. Vivió las dificultades evidentes de poner en marcha el servicio de trasplantes en el Clínico y ahora asume la coordinación del Sector Málaga con la intención de seguir la línea de su predecesor y maestro, Miguel Ángel Frutos. Quiere potenciar la línea de colaboración entre las urgencias y la UCI para captar a posibles donantes potenciales sin olvidar que la mejor de las opciones es la de los trasplantes de riñón vivo, cuya modalidad cree que debe darse más a conocer porque sus posibilidades son más amplias y el órgano tiene más calidad, lo que da más garantías al paciente.

Durante años se ha dedicado al área de Trasplantes en el Clínico. ¿Qué diferencia fundamental encuentra entre este hospital y Carlos Haya, donde se halla ahora en su nueva responsabilidad?
Llevo muy poco en Carlos Haya, aunque lo conozco de toda la vida las coordinaciones siempre han funcionado al alimón. La integración y la fusión de unidades es más reciente pero nosotros siempre hemos trabajado en conjunto, muy de la mano. La mayor diferencia es que este hospital tiene Neurocirugía y el hospital Clínico es un hospital de especialidades pero no tiene la Neurocirugía integrada en el bloque quirúrgico, el Regional o Carlos Haya es el de referencia en esto, por eso todos los traumatismos craneoencefálicos y las patologías susceptibles de atención neuroquirúrgica siempre se han centralizado en Carlos Haya. Por eso todos los pacientes traumáticos con hemorragias cerebrales susceptibles de ser operados siempre han venido a Carlos Haya, es la mayor diferencia. El protocolo luego es muy homogéneo para la detección, el seguimiento y la evolución de los pacientes con muerte encefálica, todo está muy estandarizado tanto en Málaga como a nivel nacional. Siempre hemos trabajado coordinados, de hecho parte del equipo trabaja en un hospital u otro indistintamente. Los coordinadores de enfermería pueden hacer donantes en los dos centros.

Ha definido a Miguel Ángel Frutos como su maestro. ¿Asume el cargo con mucha responsabilidad?
Me hice cargo de la coordinación de trasplantes en el Clínico en 1999, es más, antes no había coordinación tal cual, sino que cuando había algún caso iba Frutos allí, eran pocos, cuatro o seis donantes al año. Me propuso la idea de ser el coordinador médico porque entonces había coordinación de enfermería, pero desde el punto de vista médico iba él. Me hice cargo específicamente en el Clínico y así he estado. Fue mi maestro, todo este tiempo he ido de su mano. Lo asumo con responsabilidad, intentando mejorar las cosas mejorables y darle una vuelta de tuerca a todo lo que estamos haciendo con el objeto de intentar conseguir el mayor número de órganos y tejidos para trasplantarlos y satisfacer las necesidades de la gente que necesita de esas terapéuticas. Voy a intentar seguir en la línea e impulsar las que hoy demuestran que son el futuro de la donación. Durante muchos años en España nuestro recurso de órganos y tejidos venían de la muerte encefálica, desde hace años ha tocado techo, no solo no va a ir a más sino que descenderá por motivos múltiples, ha caído la accidentabilidad y la Neurocirugía y el Neurointensivismo han mejorado, eso ha hecho que gente que se moría hoy ya no se muera. La fuente de obtención de órganos que teníamos ha tocado techo y tiene tendencia a bajar y el perfil del donante hoy epidemiológicamente tiene características peores. Aunque es una ventaja social, cada día hay más donantes añosos que generan un menor número de órganos útiles. Teníamos que buscar nuevas fuentes de obtención de órganos y es lo que me propongo mejorar e impulsar, tenemos aún margen de mejora.

¿Y dónde está ese margen?
Hablamos por ejemplo de la ventilación electiva. Consiste en enfermos que desde el punto de vista neurológico tienen catástrofes neurológicas, personas de 80 años con hemorragias absolutamente incompatibles con la vida y hasta hace nada, eso aún pasa en muchos hospitales, muchos de estos enfermos fallecen en las plantas y en las urgencias, se les dan cuidados de confort hasta el final de la vida y fallecen. Ahora ofertamos a las familias que en ese escenario en que no se les puede salvar la vida puedan morir con dignidad y, además, donar algún órgano o tejido. Y se lo planteamos a la familia antes de que se haya producido el fallecimiento, que es una cosa que desde el punto de vista de la dinámica de las coordinaciones de trasplantes es raro porque siempre se había pedido cuando había fallecido. Ahora nos adelantamos, pedimos esos órganos cuando vemos que la situación es irreversible, se está haciendo desde hace tres o cuatro años y en Málaga está funcionando, de hecho nos está permitiendo que un 15% de los donantes vengan por esta vía. Y eso necesita que mejore la coordinación entre las urgencias y la UCI, que es otra línea estratégica fundamental que voy a impulsar. Con la coordinación de trasplantes ese hilo conductor hay que mejorarlo, hasta ahora nos hemos centrado mucho en la UVI, donde estaba la muerte encefálica y ahora queremos ir un paso antes, porque la puerta de entrada son las urgencias y queremos controlar la patología grave, por eso vamos a rescatar a una serie de enfermos que estamos perdiendo hasta ahora con potencial de donación.

Cada año se incorporan cientos de personas a la lista de espera y a final de año suelen dejarla a cero. ¿Por qué cada vez más gente necesita un órgano?
La gente cada vez vive más años y las enfermedades crónicas se hacen más duraderas en el tiempo y requieren de más terapéutica de trasplantes, sobre todo de hígado y riñón. El tipo de patología sigue siendo la misma, pero es posible que al conseguir un mayor número de órganos para trasplantar a esa gente entren más, muchos no entraban en lista de espera y lo que hacíamos era darle otro tratamiento sustitutivo como la diálisis. Nuestro objetivo ideal es que la diálisis desaparezca, que cuando una persona pierde la función de los riñones pudiéramos trasplantarle. Lo ideal es que las personas que necesitan un órgano se trasplantaran antes de empezar en diálisis de crónicos. El problema es que para otros órganos no tenemos ni esa alternativa. Y el otro reto sería hacer cero la mortalidad en la lista de espera, que ningún enfermo muera sin recibir el órgano que necesita, por eso la necesidad de trasplantes no va a disminuir nunca, porque cuanto más trasplantemos los clínicos más van a introducir en la lista de espera.


Málaga una de las provincias con mejores datos de trasplantes de vivo. ¿Se ha tocado techo en lo que a innovación se refiere respecto a encontrar donantes?
Yo creo que se siguen estudiando y evaluando todas las posibilidades que hay en nuestras manos para intentar trasplantar a todo el mundo cuanto antes y sin necesidad de diálisis previa. El trasplante renal de vivo es un procedimiento que va a crecer en los próximos años, el año pasado fueron 19, este año creo que va a haber más entre otras cosas porque Miguel Ángel Frutos se va a encargar de eso. Potenciar esa línea es fundamental porque dentro de las opciones de trasplante renal la mejor opción es la de vivo, porque el órgano es de mayor calidad, el tiempo de isquemia es menor y la compatibilidad la podemos ajustar al máximo, por ahí tenemos que seguir creciendo. Es un procedimiento que desde el punto de vista médico hay que dar a conocer, es una opción que deben plantearse, si no hay posibilidades de hacer de vivo lo intentaremos con órganos cadavéricos, pero la mejor opción es el vivo. Y a partir de ahí hay líneas de trabajo con las que sensibilizar que los órganos se toleren mejor, intentar sofisticar tratamientos inmunosupresores, conseguir mejores terapéuticas para compatibilizar mejor los órganos y que la durabilidad sea mayor. La ingeniería genética y tisular es el futuro de la medicina, la medicina genómica y personalizada es el futuro y los trasplantes entran en ese paquete.

El 85% de los familiares dice ´sí´ a la donación. ¿Qué se puede hacer con el resto?
Hay muchos motivos, las negativas no tienen uno sólo, pero sí te digo que la humanización de la medicina es fundamental para bajar las negativas. Los profesionales sanitarios tenemos que pensar que los pacientes son personas y que hay que tratarlas como lo que son. Nos dedicamos muchas veces al tema científico o tecnológico y olvidamos que el enfermo es lo importante, saber qué sienten y cuáles son sus necesidades es fundamental. Lo hemos hecho en las entrevistas los coordinadores, cuando empezamos una entrevista con una familia casi lo menos importante es si van a decir sí o no, nosotros empezamos compartiendo su dolor, si no, las negativas serían del 70%. El porcentaje de negativas que hay va desde ideas preconcebidas a problemas de desconfianza, la mayoría se deben a desconfianza hacia el sistema. ´¿Cómo me pide esto si yo no he recibido nada previamente?´. Ese maltrato de la organización a la familia muchas veces se materializa en esa negativa. El resultado de una entrevista familiar va a depender de cómo el celador les recibió, de la ambulancia, de los médicos, enfermeros... Cuanto mejor lo tratemos más fácil será que acepten una cosa, porque por sentido común es difícil que digan que no. Tras ese ´no´ hay resentimientos y dudas, apenas quedan ya por motivos religiosos, si acaso culturales.

Los trasplantes son la cara más bonita de la sanidad. ¿Le han afectado los recortes?
No, y el único mérito que tiene es que los profesionales que nos dedicamos a esto no lo hacemos por dinero, es igual que las guardias por sueldos irrisorios... Los salarios en España no están al nivel del resto de Europa, pero eso no hace que haya una peor sanidad. Desde los recortes más duros en 2012 tanto el número de donantes como de trasplantes no ha hecho más que subir. No ha habido una relación directa entre recortes y los trasplantes, la actividad sigue creciendo con los recursos que tenemos.

Otro de las grandes avances en donación es la de corazón parado o en asistolia. ¿En qué medida ha paliado el descenso de muertes por accidente de tráfico?
Es la vía de crecimiento que hoy tenemos para compensar lo otro. En Inglaterra, EEUU o los Países Bajos estas muertes suponen un 50% de los donantes. Pero no porque hayan disminuido las muertes encefálicas, porque se hacían desde antes, sino porque son donantes más programables, el sistema lo acepta de forma más cómoda, ya que la muerte encefálica exige prisas y urgencias que la donación en asistolia controlada no tiene. También es verdad que la cultura de la limitación del tratamiento de soporte vital ha estado más impregnada en unidades de críticos. Ha sido una cosa que culturalmente han tenido más aceptado que nosotros en España.

2015 ha sido año muy bueno para el trasplante de hígado en Málaga. ¿A qué se ha debido?
A que hemos ofertado hígados de mayor calidad y buenos donantes que han permitido tener mejores hígados, los 56 ofertados a los pacientes de la lista de espera han ido bien. Trasplantaremos más cuantos más donantes y órganos útiles tengamos. Aunque tengamos la lista de espera a final de año, conforme más corta sea los clínicos incluirán a pacientes más precozmente y puede que en el caso de los riñones se llegue a enfermos en prediálisis, con el hígado a lo mejor bajaremos la escala de gravedad.

Los trasplantes no sólo son de órganos, sino también de tejidos y progenitores hematopoyéticos. ¿Hay que promoverlos más?
Sí, no nos olvidemos de los de huesos, córneas, segmentos vasculares y los progenitores hematopoyéticos. Desde el punto vista numérico se hacen más de huesos, pero es verdad que los de progenitores desde el punto de vista social se oyen más. Hemos visto incluso campañas dirigidas, cosa que no es del todo legal, aunque se entiende que se haga, pero desde el punto de vista de los medios e instituciones la promoción de la donación es toda. Cuanto más seamos capaces de concienciar a la sociedad por algo que no nos hace falta y es bueno, mejor, se puede hacer desde todas las instituciones y de forma genérica, las promociones de la donación deben ser de forma solidaria, altruista y generosa. La promoción dirigida no tiene sentido porque es ineficaz, en el mundo hay 24 millones de personas tipificadas con estructura genética registrada, y en España son miles de personas. Desde el punto de vista estadístico se ha hecho una muestra diversa para cubrir más del 90% de las posibilidades de tipaje, desde el punto de vista científico y de donantes tenemos un pull alto para cubrir las necesidades de más del 90% de la población en tema de médula ósea.

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