Presidente del Colegio de Graduados Sociales

"Hay que luchar contra la cultura empresarial de no hacer contratos indefinidos"

Su colectivo que preside Juan Fernández asesora a empresas y trabajadores en materia laboral

25.04.2016 | 08:40
"Hay que luchar contra la cultura empresarial de no hacer contratos indefinidos"
El presidente del Colegio de Graduados Sociales de Málaga, Juan Fernández, en la sede de la institución.

Afirma que desde sus despachos profesionales se percibe cierta reactivación del mercado de trabajo, pero a ritmo bastante lento, y estima que falta aún mucho para volver al nivel previo a la crisis

­El Colegio de Graduados Sociales de Málaga celebra este año el 50 aniversario de su constitución. Este colectivo profesional jurídico está especializado en Derecho del Trabajo, Seguridad Social, procedimientos laborales y recursos humanos. El Colegio de Málaga cuenta con 900 colegiados, lo que lo convierte en volumen en el primero de Andalucía y en el quinto de España. Su presidente, Juan Fernández, recuerda que los despachos de los graduados sociales asesoran en materia laboral aproximadamente al 90% de las pymes de Málaga y a multitud de trabajadores a título individual. También están facultados para representar a empresas y trabajadores en todos los procedimientos seguidos ante la Jurisdicción Social, y a trabajadores ante los Juzgados de lo Mercantil.

Por su permanente contacto con empresas y trabajadores, sus despachos representan un excelente termómetro del mercado laboral, ¿perciben esa reactivación económica de la que se habla en los últimos meses?
Estamos notando esa reactivación aunque muy poco a poco, a un ritmo mucho más lento de lo que fue la caída. Vienen más empresarios a preguntar por las condiciones de los contratos para incorporar a trabajadores y también personas desempleadas que optan por capitalizar el paro para poner en marcha su propio negocio como autónomos, normalmente en el mismo sector en el que han trabajado para aprovechar la experiencia previa. Desde finales de 2014 se nota que hay más movimiento económico en la calle, más alegría. Sí es cierto que en los últimos tres meses se nota que la actual incertidumbre política no está ayudando a que los inversores se animen a poner en marcha proyectos que sigan generando empleo. Hay gente que tiene un poco echado el freno en cuanto a contratación e inicio de nuevos negocios.

¿Debe esa incertidumbre resolverse cuanto antes? Aunque todo parece ya abocado a unas nuevas elecciones.
Sí, evidentemente, porque hay que seguir haciendo reformas de calado económico que contribuyan a reactivar la contratación. En el Colegio siempre hemos dicho que no son las reformas laborales las que crean empleo sino la economía. Y si hay más confianza, más consumo y los bancos empiezan a apostar por las empresas es cuando volverá a haber mayor demanda de trabajadores y más contratos. Hay mucho por hacer. Es evidente que el país necesita un Gobierno lo antes posible pero también es necesario que sea estable.

¿Qué reformas cree necesarias para dinamizar la economía?
El tema de los impuestos hay que tocarlo. Era una prioridad del Gobierno pero sólo se hizo algo al final de la legislatura. Es fundamental bajarlos más para que las pymes, los autónomos y los trabajadores tengan más facilidades y mayor liquidez. Habría que reducir el de Sociedades, con tramos más económicos en función del beneficio obtenido por las empresas, y también los tipos de IVA y el IRPF. Todo no se puede hacer de golpe porque hay unas cuentas del Estado que cubrir y unos gastos sociales, y también estamos sujetos a las recomendaciones de Europa para el control del déficit público. Pero sí se podrían ir aplicando rebajas en los próximos cuatro años.

Los empresarios llevan mucho tiempo reclamando una rebaja de las cotizaciones sociales que pagan por sus trabajadores. Afirman que así se impulsaría más la contratación ¿Qué opina?
Es cierto que en España las cotizaciones sociales son caras (rondan entre el 35% y el 40% y están entre las más altas de Europa) pero ahora mismo no se pueden rebajar. Hay que mantener el sistema de Seguridad Social, y para eso se necesitan las cotizaciones de empresarios y trabajadores. No podemos jugar con eso. Sí podría hacerse en un momento económico más positivo pero actualmente no.

Otras de los debates recurrentes, también entre algunos partidos políticos, es la posibilidad de reducir las numerosas modalidades de contratos ¿Lo vería conveniente?
Sí, por supuesto. En España tenemos una cantidad de contratos tan enorme que es para volverse locos. En el resumen o guia de contratos con bonificaciones que publica el SEPE puede haber hasta 50, a lo que hay que añadir todos los que existen sin bonificaciones. Yo dejaría un contrato indefinido (que podría ser a tiempo parcial o completo e introducir aspectos como el de los fijos discontinuos), dos temporales (el de obra y servicio y el eventual), el de formación y el de prácticas. Se trata de sintetizarlo todo, para que el empresario tenga claras las modalidades que se le ofrecen. Con esa simplificación habría más garantía jurídica, tanto para el empleador como para el trabajador, de que los contratos se hacen en condiciones. Los trabajos puntuales y los refuerzos de personal en épocas concretas se cubrirían con contratos temporales (también las interinidades). El resto de puestos que son necesarios en un negocio deben cubrirse con indefinidos.

La realidad es que, efectivamente, muchas personas se ven abocadas a la temporalidad cuando en realidad ocupan un puesto estructural en sus empresas.
Seguimos encontrándonos con un problema cuando las pequeñas y medianas empresas llegan a nuestros despachos. Por muchas modificaciones laborales que se hagan, la gran mayoría siguen siendo contrarias a incorporar a personal indefinido desde el principio. Aunque le expliques las condiciones, siempre te dicen que prefieren incorporar al trabajador de forma temporal y que luego ya se verá. Lo que ocurre es que todo contrato temporal tiene que tener su objeto o causa de temporalidad que lo justifique, si no es así dicho contrato se presume realizado en fraude de ley. Nosotros advertimos al empresario de ello pero aún así muchos quieren contratos temporales. Hay que luchar contra esa cultura empresarial y que los puestos de trabajo de una empresa que sean permanentes se cubran con contratos indefinidos. Pero es complicado. De todas formas, el trabajador es cada vez más consciente de sus derechos y cuando finaliza ese contrato temporal suele interponer una demanda frente a esa supuesta finalización de contrato, demanda que se tramita bajo la modalidad procesal de despido.

El 95% de los contratos que se firman cada mes en Málaga son temporales y se dispara el empleo a tiempo parcial. Los jóvenes, además, se ven abocados a contratos de aprendizaje o prácticas. Se está generando últimamente más empleo, pero su calidad no parece la mejor.
El empleo que se está creando no es, evidentemente, el que a todos nos gustaría aunque hay colectivos a los que esos contratos pueden ayudar como es el caso de jóvenes que dejaron sus estudios para trabajar en la construcción y ahora no tienen empleo o las personas que acaban de terminar su formación y necesitan un primer acceso al mercado laboral. En cuanto al empleo a tiempo parcial, si está bien aplicado también puede adaptarse a las necesidades de algunos trabajadores. Eso sí, reconozco que hay cierto tipo de empresarios (a los que yo ni llamaría así para no generalizar) que están usando la crisis para vulnerar los derechos laborales. Por ejemplo, contratando al trabajador por cuatro horas al día para que eche en realidad ocho o más. Desde los despachos siempre incidimos en que es obligatorio que las empresas tengan un registro horario para que el empleado firme su hora de entrada y salida.

Muchos opinan que la controvertida reforma laboral aprobada por el Gobierno de Rajoy en 2012 está propiciando un mercado más precario que nunca.
No lo veo así. Llevo 22 años en la profesión y el tema de los contratos temporales que cubren puestos indefinidos o el echar más horas de trabajo de los que estipula el contrato (en sectores, por ejemplo, como la hostelería) son malas prácticas que han existido siempre en el mercado laboral. Otra cosa es que algunos hayan pretendido usar la reforma para conseguir algo que el texto no recoge. Hablo, por ejemplo, de las empresas que aplicaron estos años despidos objetivos sin causa alguna que lo justificara para desprenderse de trabajadores de más antigüedad y sustituirlos por nuevos. En esos casos, y hablo de situaciones que conozco, los despidos se han declarado improcedentes y los trabajadores tuvieron derecho a la máxima indemnización.

¿Qué balance hace entonces de la reforma laboral?, ¿cree que ha cumplido algún objetivo?
Hay cosas que se pueden mejorar (por ejemplo, quitar el periodo de prueba de un año en los contratos de emprendedores o retocar que un convenio de empresa pueda prevalecer sobre el de sector) pero yo destacaría entre lo más favorable la introducción de medidas de flexibilidad interna dentro de las empresas, algo que ha evitado que se produjeran más despidos aún de los que ha habido. El hecho de que una empresa, justificada por unas circunstancias económicas difíciles y acreditadas, se haya podido descolgar de un convenio o aplicar reducciones de jornada ha sido muy importante. En este sentido, decimos que la reforma laboral no ha servido tanto para crear empleo sino para evitar que se haya perdido todavía más. Y no estoy de acuerdo con quienes dicen que la consecuencia de la reforma ha sido un mayor número de despidos. Es la crisis la que provoca los despidos, pero porque el empresario ya no puede más. Lo que ha hecho la reforma es ampliar como causas los supuestos de situación económica negativa, porque la crisis padecida por muchas pymes ha sido tan grande, que las empresas necesitaban adoptar medidas.

Cuando algunos empiezan a hablar de recuperación habría que matizar que buena parte de los trabajadores ha visto su salario devaluado en estos años.
Para mí, es la gran tragedia que va a dejar la crisis. Los salarios se han tenido que ajustar durante estos años a la realidad de las empresas, y eso ha tenido una doble consecuencia: el trabajador gana menos dinero a fin de mes y también cotiza menos de cara a futuras prestaciones. Pero soy optimista. Creo que cuando la situación del país avance, los sindicatos y los empresarios negociarán nuevas subidas salariales para ir recuperando parte de lo que se ha perdido. De momento, los salarios sólo van a poder subir entre un 0,5% y un 1% pero en un futuro la tendencia deberá ser hacia una mayor recuperación.

Pese a todo, la impresión es de un retroceso generalizado de condiciones laborales respecto a los años previos a la crisis ¿No les resulta descorazonador?
Es muy duro ver a trabajadores en esta situación o a autónomos y empresas que cierran tras años de sacrificio. Ha sido una crisis global que ha afectado a todos los sectores y la consecuencia es que mucha gente se ha quedado en el paro y toda una generación de jóvenes muy preparados tiene enormes dificultades para hallar una oportunidad laboral. Yo creo que volveremos otra vez a crecer poco a poco aunque estimo que a España le quedan todavía unos diez años para volver a una situación similar a la de antes de la crisis.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Noticias relacionadas

La gala

Premios Málaga 2017 de La Opinión

Prensa Ibérica entrega cinco premios al Club Balonmano Femenino Málaga Costa del Sol; a la Asociación de Voluntarios de Oncología Infantil (AVOI); al presidente de La Canasta; a Turismo Andaluz; y a Lamari.

 
 

La Opinión, en tu WhatsApp


Apúntate, es gratis

Toda la actualidad de Málaga, en tu móvil con nuestras alertas informativas por WhatsApp



Enlaces recomendados: Premios Cine