La máquina del tiempo

La historia del Hospital Noble

Segundo artículo de una serie de cuatro en los que se abordará la evolución de varios edificios destinados a uso hospitalario

15.05.2016 | 12:27
La Malagueta, con el hospital a la derecha.

Esta entrega lo protagoniza el Hospital Noble, con un origen cargado de peripecias y ligado siempre a la solidaridad

El doctor José Guillermo Noble era natural de Frisby (Inglaterra). Estando delicado de salud vino a nuestra ciudad para restablecerse y halló la muerte el 6 de enero de 1861 a causa del cólera a los 65 años. Sus restos fueron inhumados en el Cementerio Inglés.

El Hospital Noble fue fundado por los herederos del Dr. Noble, como hospital auxiliar para los vecinos y para los marineros de todas las naciones, principalmente en caso de urgencia. Concedido gratuitamente el terreno para su construcción, una vez terminada la obra se entregaría el edificio a la Beneficencia municipal, con la sola condición de que si se dejase arruinar o se aplicase a cualquier finalidad no benéfica, la propiedad del inmueble y el terreno recaerían en los herederos del Dr. Noble.

El terreno solicitado era propiedad municipal. El proceso de creación no fue fácil y duró cinco años. El origen del expediente de dicha instalación sanitaria, puede datarse en el Cabildo celebrado el 19 de mayo de 1865; en dicha sesión se leyó la instancia y memoria que había remitido el cónsul británico, Guillermo Penrose Marck, proponiendo la construcción de un hospital. Se pedía concesión gratuita de terrenos al Ayuntamiento.

En la sesión de Cabildo del 19 de junio de 1865 se expuso ampliamente la cuestión sobre la construcción del mencionado hospital. En nombre de los herederos del Sr. Noble, pedía el cónsul la concesión gratuita de terrenos y, una vez concluida las obras, el edificio sería entregado al Ayuntamiento como donación a la ciudad, para dedicarlo al citado objeto de hospital auxiliar de enfermos o heridos, pero de ningún modo a manicomio o casa de locos, escuela ni casa de corrección.

La cantidad destinada a este fin era de 20.000 a 25.000 duros. Así, el Ayuntamiento acordó: Ceder de los terrenos de Propios de la Malagueta y aceptar la donación.

El 19 de diciembre de 1866 el cónsul comunicaba al Ayuntamiento, que practicada la demarcación del terreno, se iban a dar principio las obras.
Días después se leyó una Real Orden en la cual, la Reina autorizaba al Ayuntamiento para formalizar la cesión de terreno con destino a la construcción de un hospital. El poder de los herederos -Elena Ana y Margarita Noble- otorgado al cónsul «para todo lo relativo a la obra del hospital», fue entregado en el Ayuntamiento.

En la sesión del 18 de agosto de 1870, se leyó una carta del cónsul, comunicando que el edificio se había concluido y, por tanto, podía hacerse su entrega oficial mediante el otorgamiento de escritura. El 24 de septiembre de 1870, ante el notario José Ponce y otras autoridades, se firmaba la escritura de cesión a Málaga del mencionado hospital, el cual ocupaba, entonces, una superficie total de 4.940 metros cuadrados.

En el año 1866, el 6 de septiembre, se autorizó la realización de la obra mediante una Real Orden de la Reina, y se realizaron las alineaciones previas al inicio de las mismas por el arquitecto municipal Cirilo Salinas Pérez, con la aprobación del arquitecto provincial Juan Nepomuceno de Ávila.

En la correspondencia entre el gobernador y el alcalde acerca de este tema, se menciona al arquitecto José Trigueros como el autor de los planos presentados para su aprobación, pero no consta que dirigiera las obras. Estos planos no han podido ser localizados, y por tanto, no puede comprobarse su autoría.

La dirección de los trabajos fue llevada a cabo por el contratista José Frápolli, bajo la supervisión del cónsul de Inglaterra. La capilla del hospital fue inaugurada cinco años después, en 1875. Se enviaron cartas de agradecimiento a las hijas del Dr. Noble, por la cesión del cuadro Los esponsales de Santa Margarita del pintor Francesco Mazzuolo, generalmente conocido por el de Parmigianino. El lienzo fue colocado en el centro principal de la capilla, aunque actualmente se haya situado en la antesala de la Alcaldía.

El edificio se enmarca dentro del estilo neogótico. Su estructura, muy sencilla, se corresponde a la tipología en forma de nave. El interior de la capilla presentaba tres naves longitudinales. En 1953 se estableció allí la parroquia de San Gabriel, hasta que se trasladó a su nuevo emplazamiento en la Avenida de Cánovas del Castillo; mientras, la capilla se cerró al público. En 1986 fue abierta nuevamente, albergando en su interior las imágenes de la Cofradía del Descendimiento.

En enero de 1875, el alcalde propuso a la Corporación, que se cediera la administración del Hospital a una Junta de Damas, presidida por Julia Grund de Heredia, la cual cooperaba con las religiosas Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl, que habían llegado a nuestra ciudad en marzo de ese año.

A cargo de la referida Junta quedaría: el culto de la capilla, habilitación y adquisición de todos los enseres, el Hospital, atendiendo a todos los gastos con los fondos particulares. Quedando de ese modo relevado el Ayuntamiento, desde el próximo año económico -1876-, de todos los gatos que en aquellos momentos ocasionaba dicho establecimiento. Pero, la Junta continuó sin recursos municipales, y para salvar esta situación, el día 11 de febrero de 1884, el alcalde, hizo solemne y formal entrega del Hospital Noble y todas sus pertenencias, a la Asociación de Señoras.

El 16 de diciembre de 1900 ocurrió en nuestra costa el naufragio de la fragata alemana Gneisenau; el Hospital Noble prestó innumerables servicios, ingresando allí centenares de marineros. Un año después, en la reunión de Cabildo del día 25 de septiembre de 1901, se leyó un comunicado del cónsul de Alemania, adjuntando una lista con los objetos donados por el emperador alemán con destino al Hospital Noble, en agradecimiento por los servicios prestados en dicho establecimiento a los damnificados de la fragata Gneisenau: «Un armario para instrumental de bronce niquelados con cristal. Una mesa para instrumental. Un esterilizador. Un esterilizador de vendajes. Una mesa que rueda con tres cajas para vendajes. Un ingador con su pie. Un botellero de hierro. Una caja para vendajes. Una maquina para enrollar vendajes. Un aparato para levantar la cama. Dieciséis camas con colchones, y tableros para mesas. Dieciséis mesitas de noche y, dieciséis sillas».

Años después, como sabemos, el pueblo alemán, con motivo de la riada del año 1907, donó un puente de hierro frente al convento de Santo Domingo, para sustituir el de madera que se había destruido en la inundación.

El Hospital Noble en el siglo XX. Hasta principios del siglo XX fue muy difícil la vida del establecimiento sanitario por la escasez de enfermos, la deficiencia de subvenciones y la necesidad constante de ayudar a su mantenimiento por medios de suscripciones, rifas, funciones benéficas etc.

El 15 de octubre de 1901 fue nombrado médico director consultivo, José Gálvez Ginachero. Desde su nombramiento realizó las obras necesarias para mejorar el centro: procedió a abrir ventanas en el vestíbulo; colocó una cristalera en la entrada para que diese luz a la misma y, puso solería de mármol blanco en los corredores y en todas las salas. Con el producto de fiestas y subastas organizadas por la Junta, adquirió 24 camas con sus equipos y ajuar para las salas y cuartos de pago, al estar el mobiliario muy deteriorado. Reformó la sala de operaciones y los cuartos de baños, etc.

En 1920 la superiora Sor Antonia Leclère redactó un Reglamento, corregido por el doctor Gálvez Ginachero, el cual fue impreso para entregárselo a los enfermos que ingresaban en el Hospital.

Desde que el hospital estuvo regentado por una Junta de Señoras y las Hermanas de la Caridad, se extendió su acción social benéfica, además de a los enfermos, a los niños de la barriada, por medio del establecimiento de un colegio, que, todavía a principios del año 1931, seguía funcionando bajo la dirección de las Hermanas en una casa próxima, alquilada al efecto, con carácter gratuito.

Durante la II República, en el Cabildo del día 17 de junio de 1931, se dio lectura a una Moción del alcalde proponiendo que la Corporación acordase la incautación del edificio del Hospital Noble. Ésta tuvo mucha repercusión en la prensa local. Desde ese día, el Dr. Gálvez fue cesado en la dirección del centro, que dependía del jefe de la Beneficencia y, la administración la realizaba el Ayuntamiento.

En 1940, después de terminada la Guerra Civil, se restableció el funcionamiento del inmueble sanitario; para ello, redactaron un ´Reglamento para el régimen y administración del Hospital Noble´.

El Hospital siguió su andadura en los años siguientes; en 1953, por acuerdo municipal de 22 de julio, se creó el S. E. D.E.M. (Seguro de Enfermedad de Empleados Municipales) lo cual dio un gran impulso al mencionado centro hospitalario, puesto que allí se atendía a todo los empleados municipales, además de la beneficencia. En 1985 se integraron todos los funcionarios municipales en la Seguridad Social, desapareciendo el S.E.D.E.M.

En lo que se refiere a obras de mejoras en el mencionado centro sanitario, después de las realizadas entre los años 1970-1980 que afectaron a su fachada posterior y lateral, se han realizado a menudo otras obras pero que sólo han afectado a su interior, con objeto de adecuarlo a su nueva situación: dependencias municipales varias, remodelándolo por completo, borrando las huellas de su pasado como centro hospitalario.

Hoy, una vez que se trasladen todas las oficinas a la nueva sede de Tabacalera, se pretende instalar –cuando la situación económica del municipio lo permita- un centro cultural y un museo del mencionado hospital, con el objeto de recrear sus orígenes conservando el espíritu para el que fue creado.

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