Inmigración

De Marruecos a Málaga: un viaje por una vida mejor

Los inmigrantes con permiso de residencia pueden trabajar si logran un empleo de un año y 40 horas, una opción impensable hoy día

23.05.2016 | 02:13

Optar a la nacionalidad española si llevan dos años en el país es la mejor opción para ellos- Se jugaron la vida al cruzar el Mediterráneo por un futuro menos gris cuando aún eran menores de edad y al alcanzar la mayoría se encuentran con unas trabas burocráticas que casi imposibilitan la idea de ser uno más. El tiempo juega en su contra para lograr una estabilidad y no perder los pocos derechos que han adquirido y que les hacen caminar por la cuerda floja de la exclusión social.

­ «Lo que no has hecho en una vida tienes que hacerlo en un año y medio y es imposible. Tengo que conseguir una vida de aquí hasta que me jubile, si no...». Así de drástico se muestra Mustapha. Con solo 18 años lucha por una vida mejor y alcanzar la estabilidad laboral y económica que anhela.

Con solo 14 años dejó atrás a su familia en Marruecos y se montó en los bajos de un autobús para lograr su pase a Europa. «Hay señales que te indican que todo va bien, cuando escuchas el bum bum del camión es que ha entrado ya en el barco. Si hay algo más raro... huye», relata este joven que ha logrado hacerse con un perfecto español. Estuvo cerca de 24 horas al lado del motor hasta que no pudo más y se bajó. Había alcanzado Ronda y tuvo la suerte de toparse con la policía rápidamente. Entonces solo pensaba en ingresar en el centro de menores y comenzar su nueva etapa.

«Allí tienes que tener siempre un ojo abierto. Siempre hay gente nueva y hay que estar en alerta máxima», explica. Sin embargo, su estancia fue buena. Aprendió el idioma e incluso se sacó la ESO. Ahora ha logrado obtener el curso de socorrista y su sueño es trabajar en Salvamento Marítimo. «Me han dicho que se entra por enchufe pero yo lo voy a intentar».

En el horizonte tiene una de las pruebas más importantes de cara al futuro, los exámenes de idioma y cultura general necesarios para conseguir la nacionalidad española. Será entonces cuando logre estar en igualdad de condiciones con cualquiera.

Al cumplir los 18 años se fue a un piso de mayores de edad, situado en El Palo, y tiene un año y medio para conseguir trabajo y estabilidad. Pasado ese tiempo lo echarán y el tiempo se agota. Ya lleva cinco meses ahí. «Te dan el permiso de residencia pero si quieres trabajar necesitas que te contraten un año y a jornada completa. Es imposible». Lograr la nacionalidad es su objetivo. «Quiero bajar a Marruecos a ver a mi familia con un coche y ropa nueva», señala.

La historia de Ahmad es más compleja pero refleja la realidad. Lleva dos años aquí y el centro de menores de Melilla en el que estuvo tres meses, y del cual se escapó para venir a España, no reconoce que estuvo. «Cuando me encontraron aquí tuve un juicio porque según las pruebas ya tenía 18 años –aún tenía 17–. Dije que mi padre era de Túnez y mi madre de Siria para no volver», explica. Estuvo seis meses deambulando por las calles y aunque su sueño era llegar a Italia se quedó en Málaga, donde ha logrado entrar en un piso tutelado en el que está sin papeles. Mejora su español cada día y cuenta con varios cursos, entre ellos, el de manipulador de alimentos. Ahora ha solicitado hacer el examen para mayores de edad de Educación Secundaria y le gustaría ser educador o cocinero.

Los casos de Mustapha o Ahmad no son aislados y todos los años decenas de menores se juegan la vida para encontrar un futuro mejor.

El vicepresidente de la asociación marroquí para la integración de inmigrantes y coordinador del programa Acompáñame, Ahmed Khalifa, detalla que en un año y medio han atendido a 120 entre jóvenes extutelados y amistades, sin embargo, asegura que no son todos los que vienen. «Muchos no llegan a los pisos de acogida y viven en la calle, es una situación difícil», matiza, un paso necesario para lograr la integración pero que la escasez de pisos hace imposible en muchos casos.

La Junta de Andalucía se hace cargo de ellos cuando son menores y al alcanzar la mayoría de edad muchos se ven en la calle y la falta de integración les hace ir por el mal camino, indica Ahmed Khalifa. Otros logran entrar en pisos de mayores y poco a poco se integran con la ayuda de colectivos y mucha constancia. «Queremos que la Consejería de Igualdad de la Junta haga su trabajo e implique a las entidades sociales en los centros de menores. Tienen que aprender y conocer qué hacer para lograr la inserción social», resume. Su labor comienza tarde, una vez que han salido y tienen el tiempo en contra. Aun así les facilitan orientación laboral y jurídica, además de formación, apoyo psicológico y apoyo voluntario para que un acompañante vaya con ellos a cuestiones cotidianas como ir al médico o de ocio. «Así logramos que su red social se amplíe y tengan más contactos», expresa.


18 años
Mustapha Afaital

Sus ganas de ir a Marruecos cuando esté de vacaciones y haya logrado un trabajo le hacen ser constante en su lucha diaria. Aun así avisa: si alguien le dijera si debe venir no lo recomendaría «pero cuando uno quiere algo, ¿quién puede decirle lo contrario?».



19 años
Ahmad Loukili

Llegó a Algeciras en camión y la burocracia no ha estado a su favor. No tiene papeles y lo único que pide es que faciliten los trámites para buscar una vida mejor. «Sabía que iba a ser difícil pero no tanto. A pesar de todo allí no puedo volver», explica.

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