Corrupción

Detenido en Venezuela Andrés Liétor, el fugado que intentó dinamitar Malaya

Fue capturado en una urbanización del estado de Táchira por la Interpol cuando caminaba tranquilamente – El empresario tendrá que cumplir ahora más de cuatro años de prisión y pagar una multa superior a cuatro millones de euros

29.06.2016 | 22:07
Liétor, en una imagen policial facilitada por el Gobierno de Venezuela.

Los fugados malayos

  • Andrés Liétor. Fugado en 2014 y capturado. Andrés Liétor puso tierra de por medio entre él y la justicia en junio de 2014, cuando se hizo firme una condena por delito fiscal. En julio de 2015, el Supremo ratificó su pena en Malaya y en enero de 2016 no entró en prisión. La Interpol lo ha localizado en una urbanización venezolana.
  • Carlos Fernández. Fugado en 2006 y sin pista sobre su paradero. Carlos Fernández, exedil andalucista, hacía el Camino de Santiago en julio de 2006 cuando se le ordenó que se presentara en Marbella para ser imputado en Malaya, pero el juez Torres se quedó esperando, porque salió de la Península por Portugal y huyó a Argentina. Allí se pierde su pista.
  • Juan Hoffman, el abogado alemán. Juan Germán Hoffman es recordado por sus exquisitos modales y ser un melómano empedernido, además de por ser sentenciado en el caso Malaya. Debía entrar en la cárcel en enero pasado, pero no lo hizo. Desde entonces, está en paradero desconocido. Ni su familia sabe nada de él.
  • José Manuel Llorca. El fugado adicto a la cirugía estética. José Manuel Carlos Llorca Ramírez es un enigmático empresario invitado en varias fiestas corruptas: Ballena Blanca, Malaya y Fórum Filatélico. Estuvo escondido en Venezuela, pero finalmente huyó. Ha llegado a hacerse varias operaciones de estética para escapar de la policía.

«Los archivos de Maras son un invento», sentenció Andrés Liétor, empresario condenado en el caso Malaya, durante su declaración en el juicio. Llegó a decir de sí mismo que era doctor en esta causa, de tanto como había estudiado. El hombre que trató dinamitar la vista del caso incluyendo en su conspiración a varios abogados para retrasar todo lo posible las sesiones y que con tanta vehemencia había proclamado su inocencia se escapó en junio de 2014. Ahora, tras dos años de fuga, la Interpol lo ha detenido en una lujosa urbanización del municipio de San Cristóbal, en el estado de Táchira, donde ha vivido tranquilamente desde que escapó de la justicia española. La Policía Nacional fue la que lo localizó en el país caribeño y avisó a la Interpol.

Los nubarrones llegaron en junio de 2014, cuando un juzgado de Madrid dictó una orden de busca y captura contra él por una condena por delito fiscal en aquella ciudad, pero las cosas de verdad se le complicaron cuando en julio de 2015 el Tribunal Supremo lo sentenció en Malaya a cuatro años y cuatro meses de prisión y a una multa de cuatro millones de euros por los delitos de blanqueo de capitales, cohecho, fraude y prevaricación. La Audiencia Provincial ejecutó el fallo del caso Malaya en enero de 2016 y, cuando debía presentarse a una cárcel para cumplir su pena, no lo hizo, por lo que la Sala que enjuició a la trama de corrupción dictó una orden europea e internacional de busca y captura, que dio sus frutos el pasado 22 de junio, cuando funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas lo capturaron a las 10.30 de la mañana paseando por la calle en la urbanización Valle Arriba de Arjona.

Este periódico adelantó su fuga en julio de 2014, después de que su abogado de Marbella despachara la pregunta de la huida de su representado con una lacónica frase: «No sé nada de lo que me está contando». Otras fuentes explicaron que se había perdido la pista del industrial jiennense unas semanas antes. Ahora, se inicia un tortuoso proceso de extradición a España.

Liétor fue un empresario muy ligado al gilismo a través de su socio en la promotora y constructora CCF21, Carlos Sánchez, considerado el maestro de Juan Antonio Roca. No en vano, hizo numerosos negocios en la Marbella de la época, algunos de los cuales acabaron llevándole al banquillo de los acusados en el caso Malaya. En una de sus primeras declaraciones tras su detención, sufrió una angina de pecho y tuvo que ser hospitalizado. Desde entonces, su línea de defensa se basó en un estudio pormenorizado del caso y en una vehemencia inusual.

A principios de 2010, como también adelantó este periódico en exclusiva, fijó en un hotel madrileño una reunión para abogados e imputados con el fin de retrasar todo lo posible el juicio del caso, en el que veía una «evidente politización». Él veía que, de coincidir el plenario con las autonómicas y municipales de 2011, el PSOE se presentaría como campeón contra la corrupción y se lograría una sentencia ejemplarizante.

Ya durante el juicio, llegó a presentar un polémico informe pericial que, según él, demostraba que los archivos de Maras Asesores, en los que constaban los acrónimos de los que pagaron o recibieron sobornos de Roca, estaban manipulados, pero su intento no le valió de nada y acabó siendo condenado, aunque el Supremo le rebajó la pena. «En el calabozo municipal de Marbella leí el auto de detención, y desde aquella noche, el 10 de julio de 2006, hasta hoy, estoy estudiando Malaya. Cuando ustedes emitan la sentencia seré doctor en Malaya», llegó a explicar a la Sala. También fue protagonista de un tenso careo con Roca.

Fuentes jurídicas explicaron ayer que sabían donde estaba a través de terceros, y creen que habrá elegido Venezuela «porque es más complicado cazarlo y extraditarlo», aunque él pensaría que iba a pasar desapercibido. Tras una intensa investigación, los policías llegaron hasta él mientras caminaba tranquilamente en la urbanización de lujo que le servía de cobijo, a la espera de que las aguas bajaran menos turbulentas en España.

Hay otros fugados ilustres: Carlos Fernández, el exedil andalucista que huyó mientras hacía el Camino de Santiago hace ya 10 años; José Manuel Carlos Llorca, un enigmático imputado que también estaba invitado a las fiestas de los casos Ballena Blanca y Fórum Filatélico, y Juan Germán Hoffman, el abogado alemán sentenciado que se fugó pocos días antes de entrar en la cárcel el pasado enero.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Noticias relacionadas

La gala

Premios Málaga 2017 de La Opinión

Prensa Ibérica entrega cinco premios al Club Balonmano Femenino Málaga Costa del Sol; a la Asociación de Voluntarios de Oncología Infantil (AVOI); al presidente de La Canasta; a Turismo Andaluz; y a Lamari.

 
 

La Opinión, en tu WhatsApp


Apúntate, es gratis

Toda la actualidad de Málaga, en tu móvil con nuestras alertas informativas por WhatsApp



Enlaces recomendados: Premios Cine