La máquina del tiempo

La antigua Farmacia Municipal

Concluye la serie de artículos en los que la autora ha abordado la evolución histórica de varias instituciones sanitarias y benéficas ligadas a la ciudad. Esta entrega la protagonizan la antigua Farmacia Municipal de Málaga y el Laboratorio Químico

03.07.2016 | 18:27
Una foto de prensa de 1925 con la inauguración de la Farmacia.

En la sesión de Cabildo del 12 de agosto de 1887 se leyó un informe presentado por la Comisión de Beneficencia y Sanidad, para la aprobación de la convocatoria y programa para los ejercicios de oposición a las plazas de director del Laboratorio Químico municipal. Las oposiciones siguieron sus trámites oportunos como estaba previsto. En el Archivo Municipal se encuentra el expediente completo de dichos exámenes, así como las incidencias, paso a paso, que tuvieron esas pruebas. Con la mención de los resultados, podemos fácilmente deducir aquellos acontecimientos.

En la sesión de 11 de mayo de 1888 se leyó la comunicación enviada por el presidente del tribunal de oposiciones, en la cual proponían para director del Laboratorio a Francisco Rivera Valentín –probablemente hermano del arquitecto Manuel Rivera Valentín–. En 1894, el 2 de noviembre –después de celebrarse unas oposiciones–, se nombraba a Adolfo de la Blanca y Pérez subdirector del Laboratorio, por unanimidad.

Cuando se inauguró el nuevo Ayuntamiento, en su emplazamiento del Parque, el 11 de abril de 1919, el Laboratorio municipal fue situado en la nueva Casa Capitular. Pero unos años después, el director del Laboratorio municipal, propuso el traslado de esta dependencia al local del Parque Sanitario –situado en la actual calle Gálvez Ginachero–. Finalmente, el 2 de octubre de 1924, el alcalde leyó un oficio del gobernador, el cual mostraba su satisfacción por la inauguración del Laboratorio municipal en el Parque Sanitario.

La Farmacia Municipal de Málaga. El 21 de septiembre de 1894 fueron aprobadas las bases para proveer la plaza de farmacéutico titular de la ciudad. Sin embargo, los farmacéuticos malagueños no habían visto con buenos ojos la creación de una Farmacia municipal, e incluso habían presentado un recurso de alzada contra el acuerdo de creación de la mencionada Farmacia.

El alcalde, en vista de las discrepancias y, después de un amplio debate, opinaba que por razones de economía podían aplazarse los acuerdos municipales. Así pues, se mantuvo el acuerdo de creación de la farmacia, pero aplazándola para cuando las circunstancias fuesen más favorables.

Hubo otro intento fallido de instalación en mayo de 1917. En dicho año, el Colegio Farmacéutico de Málaga se negó a seguir suministrando las medicinas a los pobres pretextando problemas económicos (suponemos que debido al retraso en el pago por parte del Ayuntamiento). La factura del año 1916 había ascendido a 69.231 pesetas.

Tuvieron que pasar 31 años –desde el primer acuerdo– para que esta situación cambiase, y se pudiera llevar a cabo la creación. Hasta este momento, cuando hemos relatado tanto la historia del Laboratorio como de la Farmacia municipal, lo hemos hecho en apartados distintos; a partir de 1925, lo haremos conjuntamente, ya que los dos estarían en un mismo espacio: toda la esquina del margen derecho de la planta baja del Ayuntamiento –con entrada al público por la espalda de este edificio, en la calle Guillén Sotelo, frente a los jardines de Puerta Oscura–. En el ángulo opuesto, el izquierdo, estaba el Archivo, y en el centro el Cuerpo de Bomberos.

El Laboratorio municipal sólo hacia un año que había sido instalado en el Parque Sanitario, pero, desde el momento en que se pensó crear la Farmacia municipal, el Laboratorio volvió a situarse en la nueva Casa Capitular, junto con la Farmacia; pero aquél estaba dividido: el Bacteriológico, tenía su emplazamiento en el Hospital Noble, y el Bromatológico, de análisis químicos, en el Ayuntamiento, aunque el jefe de los dos era el mismo: Román Casares.

La Farmacia Municipal fue inaugurada el 30 de julio de 1925. En el periódico La Unión Mercantil del 30 de julio apareció la siguiente nota: «Esta tarde a las cuatro y media se verificará en el Ayuntamiento la apertura y bendición de la Farmacia Municipal». El alcalde en aquellos años era el médico José Gálvez Ginachero. Desde el día de su inauguración, estuvo al frente como director Román Casares Bescansa, hasta su jubilación en 1962. En la sesión de 19 de noviembre se nombraron, también en propiedad, a los auxiliares: Antonio Mir Blázquez, Rodrigo Martín Palma, Josefa García de la Vega y Enriqueta del Río Madrid, y en la siguiente sesión, para el cargo de ordenanza a Joaquín Granados.

El 14 de octubre de 1932 fue aprobada la propuesta del tribunal examinador respectivo, para la provisión de dos plazas vacantes de auxiliares de la Farmacia municipal, con el haber anual de tres mil pesetas, cada una, en la que propusieron a los opositores: Antonio Lara y Antonio Moreno.

Creación del SEDEM en 1953. Ya hemos visto como en la Farmacia municipal el servicio era exclusivamente para los pobres y gratuito. Aunque, a principios de los años 50 algo cambió: se siguió atendiendo a los pobres, pero se creo el SEDEM. (Seguro de Enfermedad de Empleados Municipales)
En la sesión de Cabildo del día 22 de julio de 1953, se presentó y debatió ampliamente el Proyecto de Reglamento. Resumiendo, aquel proyecto consideraba que todos los empleados municipales debían tener el mismo seguro. Para su sostenimiento, había presupuestado un gasto anual de 479.390´10 pesetas Después de debatir el proyecto, se sometió a votación. Verificada ésta, de forma nominal, y con el voto en contra de cuatro concejales, fue aprobado el Reglamento.

Pero volvamos a mediados del siglo XX. Con el paso de los años la Farmacia había ido adquiriendo gran importancia, en parte, debido a la creación del SEDEM, lo que ampliaba considerablemente sus prestaciones, puesto que antes, durante muchos años –de 1925 a 1953– se habían limitado a asistir a la Beneficencia municipal. Por el contrario, en el Laboratorio sus actividades se fueron reduciendo, quizá porque se habían ido creando diversos servicios clínicos, veterinarios, casas de socorros, etc., en todos los distritos de la ciudad. En 1962 fue nombrado director de ambos servicios, José Casares López.
En el Laboratorio, en aquellos años prestaban sus servicios seis personas: un director, un vicedirector, un ATS, dos auxiliares y un mozo. La Farmacia, la cual estaba abierta todo el día, incluso los sábados y domingos –este día festivo fue laboral desde su creación hasta los años 60, permaneciendo dos auxiliares de guardia para atenderla; y hasta los años 40, también tenía un servicio nocturno–; constaba de 18 funcionarios. Estas plazas se fueron suprimiendo, la mayoría de ellas, conforme se iban jubilando, por traslado o por fallecimientos.

Traslado de la Farmacia. En 1974 se pensó situar el Laboratorio y la Farmacia municipal al Hospital Noble, ya que la Corporación necesitaba los espacios que ocupaban, que era bastante extenso, para englobar todos los servicios de Rentas. Como en esos momentos estaban realizando obras de ampliación en el mencionado Hospital, mientras éstas se terminaban, en primer lugar, se trasladó el Laboratorio Bacteriológico, con su personal, a la Farmacia situada en el Ayuntamiento, aproximadamente en 1973, y dada la premura del traslado de Rentas, estos dos servicios se instalaron conjuntamente, a principios de 1975, en los bajos de un bloque de pisos situado en la calle Pedro de Toledo, esquina a la de Cister. Allí permanecieron hasta 1981, fecha en que volvieron a trasladarse, esta vez al Hospital Noble. En 1980 había fallecido José Casares López.

Apertura en el Hospital Noble. El 1 de abril de 1981 contrataron a María Victoria Guerrero Sánchez-Morales como director de la Farmacia municipal. El 8 de mayo se abrió de nuevo al público, la cual estaba situada a las espaldas del mencionado Hospital, con una entrada individual por la calle Manuel Martín Estévez, frente a la Plaza de Toros. Pese a que, en principio, se aprobó la creación provisional del SEDEM por un año, en realidad, como hemos visto perduró 38 años. En 1993, el número de funcionarios era de 1.990 (los laborales estaban ya adscritos a la Seguridad Social).

Por el Real Decreto 480, de 2 de abril de 1993, se integraba el Régimen Especial de la Seguridad Social de los funcionarios de la Administración Local, en el Régimen General. Sin embargo, en Málaga ya se había realizado ese traspaso de los funcionarios municipales en 1985.

Clausura de la Farmacia municipal. La Farmacia siguió su andadura once años más. Cuando pasaron los funcionarios a la Seguridad Social, en 1985, sólo permaneció la asistencia mínima a la Beneficencia, y dicha Farmacia se trasladó a una habitación interior dentro del Hospital; como la asistencia cada vez era más escasa, su misión iba llegando a su fin. En junio de 1992 se realizaron las últimas compras destinadas a este servicio, en diciembre de ese año fue clausurada.

Nueva etapa. En 1981 el Laboratorio estaba atendido por un veterinario que dependía de la Farmacia municipal y a la vez había, también, un servicio ambulante de veterinarios de control de alimentos en todos los mercados malagueños. María Victoria Guerrero creó, en 1985, un Laboratorio de Bromatología, situado en la entreplanta del Hospital Noble, para análisis de alimentos y agua. Éste siguió su andadura en el Hospital Noble tres años; hasta que se pensó ampliar sus prestaciones. Así, el 6 de junio de 1988 fue inaugurado en su nuevo emplazamiento: unas dependencias habilitadas en el Mercado de la Merced. En junio de 2000 se amplió con una nueva sala dedicada a ensayos microbiológicos de aguas y alimentos.

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