Volviendo la mirada

Gran hermano en la Diputación

Cada paso viene acompañado por cuatro ojos - A pocos días de hacer balance, Ciudadanos denuncia que se siente espiado por el equipo de gobierno del PP

10.07.2016 | 12:43
La imgan muestra el salón de plenos de la Diputación, donde el portavoz de Ciudadanos, Gonzalo Sichar, ha alertado de que se siente vigilado por los cargos de confianza del PP.

El derecho a pensar y a expresar que dos mas dos son cuatro y no tres o cinco, a pesar de que el interés partidista exija lo contrario, a ese derecho le dedicó en 1948 George Orwell su novela 1984. De alguna manera, ya entonces, aquel ensayista inglés auguraba cómo iba a ser nuestro mundo tan lleno de tecnología, oficinas, diversión barata y construido a base de mucho cemento. La novela, que sirvió como ejemplo perfecto para ilustrar lo que sería la literatura postfascista e anticomunista en un tiempo convulso y en pleno proceso de digestión de la Segunda Guerra Mundial, advirtió del peligro que corrían las libertades si se veían sometidas a un régimen de excesiva vigilancia. ¿Utopía, posibilidad o realidad? En la Diputación, descartado el riesgo de que exista un refinado sistema de videovigilancia para controlar a diputados y trabajadores, las paredes sí parecen ser finas como el papel de fumar. Así, lo sugiere, al menos, la sorprendente moción que presentó Ciudadanos en el registro general de la institución a principios de semana. Gonzalo Sichar y Teresa Rodríguez se sienten espiados y le piden al equipo de gobierno popular que «no les vigilen». En un comunicado que hizo público el pasado miércoles, la formación naranja asegura que sus pasos son seguidos de cerca por personas de confianza del equipo de gobierno.

Hasta el punto de asegurar que se les dificulta su labor de contactar con el personal y conocer de primera mano los problemas que afectan a la Diputación. Las acusaciones vertidas por el partido que contribuyó a la reelección de Elías Bendodo como presidente de la institución, ponen en entredicho la intención inicial del líder popular, que aseguró al comienzo del presente mandato que iba a hacer de la transparencia uno de los principales pilares para dirigir a la institución en sintonía con los nuevos tiempos políticos y la ausencia de una mayoría absoluta. «Desde el equipo de gobierno se ha decidido acabar con el acceso directo a la información de los partidos de la oposición», aseguran, sin embargo, en Ciudadanos. En la formación naranja están convencidos de que esta medida «limita la libertad de las personas a la hora de exponer sus sugerencias e impide que los diputados que no gobiernan, conozcan de primera mano cada rincón de la Diputación».

Desconfianza. Esta manifiesta desconfianza de Ciudadanos llega en el peor momento posible para el PP. La semana que viene está previsto que ambas formaciones hagan conjuntamente balance de lo que ha sido el primer año de legislatura en la calle Pacífico, después de que los de Albert Rivera facilitaran con sus votos la investidura de Bendodo. Una investidura que vino precedida de la firma de un acuerdo de siete folios y que incluía exigencias tales como la reducción de los cargos de confianza, la implantación de medidas para fomentar la transparencia y la fusión de fundaciones para evitar duplicidades. La denuncia de Ciudadanos sobre la supuesta vigilancia pone en peligro la intención de Bendodo de dibujar una relación, la de ambas formaciones, que transita sin grandes sobresaltos. El instrumento preferido para poner de relieve esta buena sintonía han sido las ruedas de prensa conjuntas. Unas convocatorias que, hasta ahora, han servido para agitar la sensación de que Ciudadanos está sometido al PP. Aquí también radica parte del fracaso. Para Sichar, por mucho que quiera, es difícil deslumbrar al lado de alguien de holgado oficio y con vocación desde la más temprana juventud como lo es Bendodo. Un político sin generar titulares es un político sin medio de vida, pero también una herramienta muy sutil para ser manejada. Las comparaciones suelen ser odiosas, pero va de suyo establecer paralelismos con la acción política de Ciudadanos en el Ayuntamiento. Bajo las mismas circunstancias, apoyando al PP sin entrar en el gobierno, Juan Cassá ha sabido colocarse en el mapa poniendo en aprietos a Francisco de la Torre en más de una ocasión. En la Diputación, por lo contrario, la formación naranja se ha caracterizado en este primer año por ponerse de perfil en vez de ejercer como verdadero contraste. De hecho, si todo sigue así, a Sichar no lo matará políticamente hablando el supuesto límite de mandatos autoimpuesto en Ciudadanos, sino la caída en fetiches de oposición responsable llevadas al extremo.

Tela que cortar. Los efectos de una verdadera revolución se aprecia sólo con el paso del tiempo. Si uno hace el ejercicio de repasar el acuerdo de investidura, se dará cuenta de que aún quedan muchos puntos previstos que aún no se han cumplido. Estaba previsto que la Fundación Madeca se integrara en la Fundación Ciedes para que ambos equipos trabajaran de forma conjunta y se eviten así duplicidades. Nada se ha hecho al respecto. En el asunto de las duplicaciones también hay que integrar la supresión del 085, que se solapa con los servicios de emergencia que ofrece el 112. Sólo hay que levantar el teléfono y marcar el número para comprobar que sigue funcionado. Algo similar pasa con la auditorías externas que se anunciaron para estudiar la viabilidad en los entes que dependen económicamente de la Diputación. En materia de turismo, Ciudadanos pidió expresamente reforzar la apuesta por el turismo de interior. El plan de acción de Turismo Costa del Sol prevé, sin embargo, una reducción de las acciones previstas para fomentar el turismo verde y de interior. En vez de potenciarlo, el primer año se ha saldado con una rebaja respecto al año 2015.

Sin pena ni gloria También fue el primer año para Málaga Ahora. Su acción política queda reducida a la impugnación de la cafetería en la Diputación y a una aireada intervención de Rosa Galindo cuando hubo que discutir sobre la convenencia o no de seguir apoyando a los toros en La Malagueta. Por lo demás, nada de lo hecho, al menos en la Diputación, ha dado para montar algo a cinco columnas. No porque uno no haya querido sino por la elevada falta de consistencia en las propuestas. Y ahí están los números que no engañan. Al contrario que en los plenos, donde sí existe un límite, las formaciones disponen de las comisiones para presentar las mociones que consideren oportunas. Málaga Ahora sólo ha registrado una en un año. Viviendo la buena vida en la Diputación.

Consorcio de bomberos

La marcha de Manuel Marmolejo al Senado lleva consigo su cese al frente del Consorcio de Bomberos. Según confirman varias fuentes en la Diputación, ya se ha buscado un candidato para su sucesión. Todo apunta a Ángel Castilla, el hasta ahora gerente adjunto en Turismo Costa del Sol, que tendrá que cesar en su cargo después de que el equipo de gobierno popular haya acordado con Ciudadanos la supresión de la figura del gerente adjunto. Con tanto recelo a las recolocaciones, la formación naranja ya se ha precipitado a asegurar que sería de forma transitoria hasta septiembre. El tiempo necesario para sacar la plaza a concurso público. ¿Un mes no ha sido suficiente?

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