Volviendo la mirada

El tiempo está de nuestra parte

Las reuniones se suceden para formar gobiernos con la lección aprendida de que, a veces, es mejor actuar de espectador y pasar de los acontecimientos

24.07.2016 | 05:00
En la imagen se ve a Elías Bendodo y a Francisco Conejo en la Diputación

Habrá un Gobierno

  • Esta semana también ha tenido lugar la sesión constitutiva del Congreso de los Diputados. Después del primer intento que quedó en fracaso, habrá un Gobierno. Lo confirman varios diputados malagueños consultados. Aunque aseguran no saber cuándo, señalan que en esta ocasión la amenaza de unas terceras elecciones pesa demasiado como para no ponerse de acuerdo. Tendrá que ser sin el PSOE, donde quieren quitarle hierro al supuesto desplante de Pedro Sánchez a Miguel Ángel Heredia. «Si no fuera del PSOE-A, no hubiera sido noticia». Indican que almorzaron al día siguiente. En Ciudadanos, antaño enemigos, Irene Rivera y Guillermo Díaz han demostrado que se puede enterrar el hacha de guerra.

Los que asistieron con cierta curiosidad al intento fallido de Pedro Sánchez para hacerse con las riendas del Gobierno, pudieron apreciar que las semanas previas a la sesión de investidura se caracterizaron sobre todo por una sucesión masiva de reuniones. Casi sin respiro y ante los ojos de todo el mundo, se convocaron encuentros bilaterales, encuentros a cuatro e, incluso, reuniones que recordaban más a un bukake político que a un intento serio por sacar adelante una candidatura. De aquella mesa masiva que reunió a PSOE, Podemos, IU y Ciudadanos, y de la que se ausentaron, Pedro Sánchez y Albert Rivera, quedaron principalmente dos conclusiones: la primera, que las negociaciones, cuando son para algo de cierta relevancia, se llevan mejor en la intimidad que ejemplificaba antaño una densa cortina de humo. «Fumábamos muchísimo», no hacía falta que lo jurara Santiago Carrillo, cuando explicaba como discurrían aquellas sesiones a puerta cerrada para sacar a España del boletín más rancio de su historia. La segunda, que, a veces, no hacer nada es la mejor opción como ha demostrado Mariano Rajoy, ahora cuando su investidura está más cerca que en diciembre.

La discusión sobre la utilidad de las reuniones viene a cuenta, cuando en los próximos días se celebrarán varias de ellas, y a todos los niveles. Por proximidad, interesan, sobre todo, las que mantendrá Francisco Conejo con el resto de portavoces de los partidos con representación política en la Diputación. Por muy difícil que parezca, a priori, dada la dificultad de poner de acuerdo a cuatro formaciones, Conejo sigue empeñado en desbancar a Elías Bendodo de su sillón. Para ello, después de darse cuenta que no sólo necesita convencer a Ciudadanos, ha acordado su primera cita con Rosa Galindo, antes de verse con Guzmán Ahumada. Hay cierto malestar en Málaga Ahora e IU con el líder socialista. En su imaginario de la moción de censura, siempre ha contado con los votos de las formaciones de izquierdas sin tan siquiera hablar todavía con sus respectivos portavoces. «Le cantó una serenata a Ciudadanos pero tiene que asomarse a más balcones», asegura Ahumada. Cuando el líder socialista no deja de insistir en que «tres años son muy largos» y se muestra firme en su convencimiento de que Bendodo no va a acabar su mandato, Conejo corre el riesgo de entrar en una espiral de reuniones que acaben sin resultados concretos.

Gran coalición. Con capacidad para pactar con la izquierda y con la derecha. Consciente de que los tiempos de mayorías absolutas se han acabado. Con este trasfondo, Bendodo aprovechó el debate del Estado de la Provincia para hacer lo que lleva proclamando durante el primer año de su mandato: reivindicarse como hombre de Estado, con altura de miras para remar junto al resto y sacar adelante proyectos sin sectarismos. En un movimiento de supuesta generosidad política, ofreció la entrada al equipo de gobierno popular al resto de las formaciones con representación en la Diputación. Es decir, el PP gobernando con Málaga Ahora, que viene a ser la marca blanca de Podemos y al revés. Imaginar como quedaría la corporación choca, cuando todavía resuena en la memoria colectiva lo que se decía en la pasada campaña electoral. Al menos, invita al escepticismo porque una de las principales advertencias era que un PSOE en la Moncloa le abriría las puertas del Gobierno a Podemos. Ahora no se entiende muy bien, al menos, a priori, por qué se le quiere dar entrada en la Diputación.

Dar alas. Bendodo arrancó su discurso en el debate del Estado de la Provincia de manera muy hábil, restándole importancia a los movimientos de un Conejo que sigue empeñado en la posibilidad de impulsar una moción de censura, asegurando que se trataba de «una serpiente de verano». El tiempo juega a su favor y podía haber dejando, simplemente, que se desinfle el fantasma de la moción casi ficticia a tenor de las palabras de Gonzalo Sichar. Si el balance que hizo del primer año fue «positivo», lo último que se espera de él, es que se sume a una operación para desbancar a Bendodo. En consecuencia, el ofrecimiento de un gobierno a cinco aguarda cierto riesgo, ya que sólo sirve para darle alas al portavoz socialista, que está deseando seguir machacando en la supuesta inestabilidad de los populares en la Diputación. La presunta generosidad de Bendodo será aprovechada por el PSOE para aventar posibles discrepancias y seguir generando ruido entre el PP y Ciudadanos. En todo caso, a falta de ver cómo discurren los acontecimientos, los portavoces de la oposición rechazarán todos formar parte del núcleo ejecutivo.

Nuevos nombramientos. El carrusel de personal ha vuelto a girar en la Diputación. Ángel Castilla, exgerente adjunto en Turismo Costa del Sol, forzado a cesar después de que Ciudadanos considerara inadmisible que la empresa vinculada a la Diputación mantuviera dos gerentes, ocupa desde el pasado martes su puesto como nuevo responsable del Consorcio Provincial de Bomberos. Ocupa el sillón que ha dejado vacío Manuel Marmolejo. En Ciudadanos subrayan por activa y por pasiva que este nombramiento a dedo tiene caducidad el 30 de septiembre. Fecha límite para que el cargo se haya adjudicado a través de un concurso público en el que está por ver si no sale elegido el propio Castilla. «Ya estamos trabajando en las bases», insisten en la formación naranja que no ofrecerán ninguna posibilidad a que sea un concurso teledirigido de los que se han visto tantas veces en la Diputación y bajo gobiernos de todos los colores. El nombramiento de Castilla se suma al de Germán Gémar como nuevo gerente al frente del Consorcio Provincial de Residuos Sólidos. La designación fue ratificada por la propia Teresa Pardo, que forma parte del consejo de administración. A expensas, también, de que se produzca otro concurso público una vez que se fusione el consorcio de residuos con el de aguas. Algo que se tiene que producir, según Sichar, antes de que finalice el año. Al frente del consorcio de aguas, la temporalidad de Juan Jesús Bernal va ya camino de un año. No hay prisas cuando el tiempo está a favor de uno.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

La gala

Premios Málaga 2017 de La Opinión

Prensa Ibérica entrega cinco premios al Club Balonmano Femenino Málaga Costa del Sol; a la Asociación de Voluntarios de Oncología Infantil (AVOI); al presidente de La Canasta; a Turismo Andaluz; y a Lamari.

 
 

La Opinión, en tu WhatsApp


Apúntate, es gratis

Toda la actualidad de Málaga, en tu móvil con nuestras alertas informativas por WhatsApp



Enlaces recomendados: Premios Cine