Médicos malagueños

"Las condiciones aquí no son dignas"

José Miguel De Linares y María Toro, son dos médicos malagueños que han rechazado ofertas del SAS por la precariedad de los contratos ofertados y aseguran haber trabajado hasta 300 horas al mes, la mayoría de ellas durante turnos de noche

25.07.2016 | 05:00
Jose Miguel De Linares y María Toro

Dos casos de emigración

  • Jose Miguel De Linares (médico general)
    Con 28 años y dos hijos, sigue luchando por encontrar «estabilidad laboral». Tras unos meses en Francia, donde «las condiciones no tienen nada que ver con las españolas» se ha visto obligado a regresar dejando una plaza de psiquiatría y su futuro en el aire. «Hasta 2015 hice sustituciones puntuales de turnos que no quería nadie, mientras que durante mi corta estancia en Francia gozaba de horarios buenos y un sueldo superior al de un residente aquí», explicaba. Sin embargo, su actual puesto en una empresa privada del sector y, circustancias personales, le impiden pensar en emigrar
  • María Toro (médico de familia)
    Médico de familia y enfermera, previamente, viajó por primera vez a Suecia en el año 1999 con el programa Erasmus donde permaneció 3 años, para regresar de nuevo en el 2013. Desde entonces, su situación familiar, sólo le permite acudir al mismo centro de salud entre dos y tres veces al año. Lo que junto a las sustituciones que realiza en el 061 le permiten no tener que dejar su tierra

­«En este momento no volvería a trabajar en ningún hospital público de la provincia porque la situación, tanto para profesionales como para pacientes, es indigna», decía la médica malagueña María Toro, que tras años compaginando contratos en España y Suecia, entiende que sus compañeros de profesión hagan la maleta cuando tienen la oportunidad. «Este verano me llamaron para ofrecerme un contrato al 33% en las Urgencias del Hospital Clínico y por supuesto no acepté. Ya tuve el placer de trabajar hace 2 veranos en el centro al 56% y no volveré a hacerlo. Hubo meses que trabajé unas 250 horas porque la mitad del hospital estaba cerrado. Era lo más parecido a trabajar en la guerra», añadía. «No quiero saber nada del SAS. Es totalmente mentira que los contratos sean al 100% y no podría trabajaría sabiendo que tienen por la falta de camas la atención a los pacientes no es la adecuada», sentenciaba.

Al acabar el MIR y «ante la situación precaria en España» puso rumbo a Suecia, donde ya había ejercido previamente como enfermera. Desde entonces acude entre 2-3 veces al año y no más porque comparte la custodia de su hijo Teo. Toro asegura que cuenta su experiencia porque considera que «los andaluces deben de saber las «pésimas» condiciones en las que están trabajando los sanitarios, que comparadas con las de Suecia «parecen ciencia-ficción». Así, la sanitaria cuenta como allí la jornada laboral es de ocho horas diarias, más una para el almuerzo, (de 8.00 a 17.00). En ese tiempo, explica que el máximo de pacientes atendidos es de 10 mientras que «en mis años de residentes podía llegar a ver 40 pacientes en una mañana, citados cada 5 minutos». Los contínuas sustituciones que realiza en el 061, son el motivo por el cual este verano no se ha marchado. «Me gusta mucho el trabajo en el 061, si tuviese la opción de tener un puesto estable en el servicio no pensaría en volver a Suecia, pero las ultimas oposiciones fueron hace casi diez años», criticaba.

En busca de la oportunidad. José Miguel De Linares tampoco renuncia a su sueño. A principios de 2015 y tras terminar sus estudios de medicina, se marchó a Limoges, en Francia, para optar a una plaza de psiquiatría, que consiguió tras pasar un duro examen. Tenía cuatro años por delante para hacerse con la especialidad y unas condiciones laborales «bastante superiores» a las habituales aquí. Le acompañaban su pareja y su hijo mayor, puesto que recientemente ha vuelto a ser padre. Pero, después de tres meses en el país vecino, cuestiones personales le obligaban a pedir una excendencia hasta el próximo mayo de 2017, cuando tendrá que sopesar si volver o no, porque reconoce que en su regreso a Málaga, ha tenido bastante suerte y está al frente de la dirección médica de una Mutua.

«No me arrepiento de haberme ido porque los compañeros que están trabajando en la provincia están machacados a guardias. Yo mismo estaba muy explotado cuando hacía sustituciones en las que llegué a trabajar hasta 300 horas al mes», sostenía. Por eso, cuando «hace días Salud me ofreció trabajar durante 3 semanas desde las 15.00 horas hasta las 22.00 en Urgencias no dude en rechazarlo. Con eso no se puede vivir. Esas ofertas hacen pensar que no merece la pena estudiar medicina. En Francia no ocurre esto, controlan mucho no sobrepasar las horas y las guardias están muy bien distribuidas. Además, los sanitarios estamos mejor valorados»,decía. Aún así , su objetivo «es sacar plaza en Málaga».

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