La máquina del tiempo

La Feria a finales del XIX e inicios del XX

La autora bucea en la historia de la ciudad para retratar cómo eran sus fiestas hace ya más de cien años. Mercados benéficos, la llegada del cinematógrafo o el emplazamiento del Real en los terrenos ganados al mar y en el Parque son algunos detalles

07.08.2016 | 10:05
Diferentes carteles de laFeria de Málaga.

Hace ya unos años, publiqué un libro y diversos artículos sobre la feria con Rafael Bejarano Pérez. Hoy vuelvo a incidir en estos festejos, en solitario, con la pretensión de aportar nuevos datos sobre nuestra feria en siglos pasados. El IV Centenario de 1887, celebrado conjuntamente con la feria estival –no olvidemos que los Reyes Católicos entraron en nuestra ciudad el 19 de agosto de 1487–, tuvo un marcado carácter historicista, que en ferias sucesivas cambió de rumbo. Es decir, siguiendo con actividades de antes, y combinándolas con otras nuevas que fueron apareciendo como: juegos florales, batallas de flores, bailes flamencos, certámenes, exposiciones benéficas, carreras de cintas, y kermesses. Tenemos constancia que se celebraron estos mercados benéficos en nuestra ciudad durante los años 1893 y 1894. Incluso en el año 1893 se publicó una revista con este nombre La Kermesse, un solo número, durante los festejos de agosto, con el objetivo de ayudar a recaudar fondos para que las damas de la alta burguesía malagueña socorriesen a los pobres. Era un mercado emplazado en la plaza de Riego –hoy de la Merced– donde se vendían todo tipo de alimentos que se consumían en una verbena como las que se celebraban en la feria de agosto, y con el producto de estas ventas ayudaban a los más necesitados. En la redacción de esta revista participaron: José Carlos Bruna, J. Tejón y Rodríguez, N. Muñoz Cerisola, Emilio de la Cerda, Narciso Díaz de Escovar, etc.

El programa oficial de los Festejos de 1894, celebrados desde el 4 al 20 de agosto, resulta muy revelador pues, como vemos, estas fiestas de los dos últimos años, 1893 y 1894, las organizaba el Ayuntamiento; el alcalde, Francisco Prieto Mera, era a la vez Presidente de la Junta de Festejos. Quizá debido a la situación de crisis de la Guerra de Independencia Colonial, no hubo feria durante los años 1896 y 1897.

Inauguración del cinematógrafo en verano de 1898. Según Narciso Díaz de Escovar en su obra Efemérides históricas malagueñas, el 22 de julio de 1898: «Se inauguró en los rellanos del muelle un cinematógrafo y se llamó Lumière. Asistieron Autoridades. Junta de Espectáculos y Prensa». En 1899 gracias a la iniciativa de la Sociedad Propagandista del Clima y Embellecimiento de Málaga, se celebraron unos festejos de un inusitado esplendor, en «el improvisado Paseo del Muelle de Heredia» del 7 al 21 de agosto. Esta sociedad creada en 1897 por el cónsul inglés Alexander Finn, estaba integrada por la oligarquía malagueña José Aurelio Larios, y la clase media acomodada: Bruna, Orueta, Díaz de Escovar, Moreno Carbonero, Simonet, Martínez de la Vega, Denis, etc. Hubo veladas en la Alameda, verbenas, fuegos artificiales en el muelle del Marqués de Guadiaro; también en la Caleta y valle del Limonar; en la prensa anunciaban: «primera velada con iluminación eléctrica en el real de la feria». (Años después, en la prensa de1902, y en el programa de 1905, observamos que utilizaban la iluminación incandescente y de arcos voltaicos en la plaza de la Constitución y calle de Larios, simultaneándolos con luz eléctrica; y en el de 1907 anunciaba: «Veladas de luz eléctrica en la Alameda Principal, calle del Marqués de Larios y plaza de la Constitución). El día 19 función religiosa en conmemoración de la Reconquista por los Reyes Católicos, y el 20 procesión de la Virgen de la Victoria desde la Catedral a su iglesia». Se instaló un circo a la entrada del Real, exposiciones de Bellas Artes, corridas de toros, etc.

También en 1899 se le concedió permiso a Rafael Baquera y Carlos Lafuente para instalar un cinematógrafo durante los meses de agosto y septiembre «en los terrenos ganados al mar, en el muelle del Marqués de Guadiaro», coincidiendo estas proyecciones como una actividad más de los festejos de aquel año. Años después, en La Unión Mercantil de 23 de agosto de 1902, anunciaban sesiones de cine al aire libre en el Parque con motivo de la Feria de aquel año.

La Feria de Agosto a principios del siglo XX. Si a finales del XIX utilizaban como Real los terrenos ganados al mar, con el remodelado Muelle de Heredia, a partir de 1901 será el recién terminado Parque dónde se celebraban los festejos de agosto. No obstante, también seguían utilizando, para algunas actividades, la calle de Larios y la plaza de la Constitución. A partir de 1900 y 1901 sería el Ayuntamiento, otra vez, quien se hiciera cargo de la organización de los festejos de agosto, logrando que éstos fueran tan brillantes, y en el mismo espacio físico que los de 1899. En años posteriores: 1904-1905, sabemos que las asociaciones vecinales pedían permiso al Ayuntamiento para celebrar festejos en las barriadas; concretamente el 2 de julio de 1904 los vecinos de la Malagueta solicitaban autorización para celebrar festejos en el mes de agosto. Si no hubo feria aquel año ¿fueron estos festejos un sustituto de aquélla? Un año después, en junio de 1905, los vecinos del Paseo de Reding y de la Malagueta vuelven a pedir una subvención para los festejos que trataban de celebrar en agosto.

Sin embargo, parece ser que, a partir de 1902-1905, la gestión de la organización de la feria será llevada a cabo por la Junta Permanente de Festejos, cuyo presidente era Diego Salcedo Durán, aunque contando con una ayuda de la Corporación municipal: 15.000 pesetas. Al parecer, oficialmente, esta Junta se fundó en 1905, y su propósito era organizar, además, las futuras Fiestas se Invierno -fiestas que se celebraron por primera vez en 1915, de las cuales se publicó un cartel en La Unión Ilustrada el 3 de enero de 1915-. En estos primeros años de principios de siglo, la mencionada Sociedad dio un gran impulso a los festejos de agosto, sobre todo durante los años: 1907-1908 (en 1909 se suspendió la feria de agosto, debido a la guerra de Marruecos).

Certámenes literarios y Juegos florales. Durante los años 1902 a 1905, la Academia de Declamación, fundada en 1877 por Narciso Díaz de Escovar y Arturo Reyes, era la que organizaba certámenes literarios en la sede de la Sociedad Malagueña de Ciencias, sita en la actual Alameda de Colón. Los juegos florales se iniciaron a finales del XIX, y se celebraban, en un principio, en el Liceo, organizados por la Academia de Ciencias y Literatura.

A partir del año 1908 se vuelven a organizar bajo el patrocinio de la Asociación de la Prensa. En 1908 estos juegos adquirieron tal auge, que llegaron, incluso, a solicitar permiso para celebrarlos en el teatro Cervantes. De la importancia de estos Juegos, los cuales se celebraron el 22 de agosto de 1908, da fe una carta que envió Pérez Galdós, en dicho año, al no poder venir en persona a su celebración. Carta que fue leída por Urbano Carrere y aplaudida con entusiasmo.

El ganador de estos Juegos Florales, celebrados como dijimos el 22 de agosto, fue el poeta almeriense Manuel Ledesma Hernández, con la poesía titulada: La voz de las Catedrales, con el Lema: Por la Fe vivimos. San Pablo; y también fue publicada en La Unión Mercantil del 23 de agosto de 1908.

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