Juez decano de Málaga

"Para un nivel óptimo, Málaga necesita 30 juzgados"

José María Páez es una de las voces más reivindicativas y analíticas de la judicatura en todo el país

08.08.2016 | 05:00
El juez decano, José María Páez, recibió a La Opinión de Málaga en su despacho de la Ciudad de la Justicia.

En esta entrevista, anuncia que Málaga acogerá en octubre el Congreso Nacional de Jueces Decanos, donde se hará un pronunciamiento claro y contundente sobre la necesidad de un pacto de Estado por la Justicia con el fin de que una inversión sostenida acabe con la endémica falta de medios humanos y materiales que sufre este servicio público

José María Páez, juez decano de la capital, es un hombre que sabe de lo que habla cuando habla de Justicia. Además de pedir aquí, en Granada, Sevilla o Madrid medios materiales y humanos para que sus compañeros puedan desempeñar su trabajo con dignidad, ha apostado firmemente por las nuevas tecnologías, como ocurre con el sistema de notificaciones LexNet, que él ha mantenido contra viento y marea pese a los numerosos problemas que surgieron desde su implantación obligatoria el pasado 1 de enero. En esta entrevista, analiza los eternos retos y las reformas pendientes a los que se enfrenta este servicio público esencial en un Estado de Derecho.

¿Cómo están los juzgados de Málaga un año después de nuestra última entrevista?
Seguimos en la misma lucha. Son muchos los asuntos que entran y los medios siguen siendo exactamente los mismos. Ha habido muy poca variación entre lo que comentamos el año pasado y éste. Y no sólo el año pasado, sino el anterior y el anterior y el anterior. El efecto de la crisis ha tenido mucha incidencia en la creación de nuevas plazas: no se ha creado ninguna. Con lo único que contamos es con algunos refuerzos temporales, que es una solución menor. No tiene la eficacia que podría tener la creación de un nuevo juzgado. Nosotros lo hemos pedido reiteradamente pero no se ha producido.

¿Desde cuándo no se crean juzgados en Málaga?
Desde hace bastante tiempo. En estos últimos cuatro años no se ha creado ninguno.

Eso hace que el tapón siga aumentando...
Hay situaciones en que algunas jurisdicciones ha bajado la pendencia y en otras no. Mantenemos ese equilibrio.

¿Qué jurisdicción está peor?
La que necesitaría un impulso mayor sería la Social. Creo que ahí hace falta poner los medios ya, urgentemente. Parece que cuando se habla de una jurisdicción en concreto las otras están bien. La necesidad está en todas.

¿Cuántos juzgados necesitaríamos en Málaga para que los jueces pudieran enfrentarse a un nivel de trabajo asumible?
Yo sostengo que en Málaga harían falta 25 ó 30 juzgados para alcanzar un nivel óptimo de funcionamiento, y eso se traduce en celeridad, en prontitud, que es quizás la asignatura pendiente. Lo que no podemos atender con estos medios es la celeridad que se nos exige.

¿Cómo está ahora la relación con los abogados?
Cordial, como siempre, al margen de que cada colectivo reivindique sus necesidades, lo que es legítimo. Eso no afecta a las relaciones.

¿Se han limado los problemas que había en cuanto a horarios de juicios, por ejemplo?
Trabajamos en las condiciones que tenemos y lo hacemos lo mejor posible tanto para el ciudadano como para los abogados y para nosotros mismos. Cada colectivo quiere las mejores condiciones, lo que es comprensible, vamos ajustando estas disfunciones que siempre se pueden producir.

El 1 de enero entró en vigor el sistema de notificaciones LexNet. Hubo problemas pero parecen superados...
Málaga ha decidido estar presente en primera línea de la implantación de LexNet. Desde el principio apostamos por que este sistema funcionara. De hecho, ha empezado a funcionar a principios de año y en muchos aspectos lo hace ya a pleno rendimiento, tanto en el reparto de asuntos como en las notificaciones, el uso de la firma digital... etcétera... Hasta llegar al expediente digital, que será la culminación de este proceso. Pensamos que era una apuesta de futuro y Málaga debía estar en vanguardia, como corresponde a un edificio nuevo, moderno. Era una oportunidad que había que aprovechar. Al principio hablábamos de cuatro o cinco asuntos repartidos y hoy estamos hablando de 50.000 asuntos, el 100% y al día. Ha habido muchas dificultades, ha habido que hacer un gran esfuerzo, pero nosotros vamos a seguir por ese camino. Estamos a la cabeza de Andalucía.

Hay reformas que no se concretan: el partido judicial uniprovincial, los tribunales de instancia, la oficina judicial. ¿Qué pasa con ellas?
Lo que me está preguntando es ¿qué pasa con la reforma de la Justicia? ¿Qué pasa con ese momento que esperamos que se produzca desde hace treinta y tantos años? Quizás si los partidos políticos no se ponen de acuerdo va a ser imposible que nosotros podamos hacer la modernización de la Justicia. Ahora se puede comprobar la incertidumbre que produce en la ciudadanía que los partidos no se pongan de acuerdo para formar el Ejecutivo, que es uno de los poderes del Estado. Esta es la sensación que tenemos nosotros desde hace año, que no se ponen de acuerdo para reformar la Justicia. Hasta que esto no se produzca va a ser difícil acometer reformas de calado importante. Si no hay acuerdo estas cuestiones se usan de arma arrojadiza y esto no puede estar dentro de la política. La Justicia debe estar fuera y tiene que haber un acuerdo entre los grandes partidos para que la Justicia funcione, que funciona, pero para que funcione con celeridad, que es el gran talón de aquiles. Hay una falta de medios que hay que afrontar, hemos de hacer reformas profundas, y para eso la Justicia debe quedar fuera del debate político.

Hay quien pedía un pacto de Estado por la Justicia con una inversión sostenida...
Eso es inevitable, en los próximos meses, en octubre, vamos a celebrar en Málaga el Congreso Nacional de Jueces Decanos y este es uno de los puntos que vamos a debatir con más intensidad. Es uno de los puntos a plantear con mayor fuerza, no es que sea imprescindible, es que es necesario. Hasta que no haya este pacto podemos seguir haciendo entrevistas año tras año con exactamente los mismos problemas desde hace mucho tiempo.

¿Siguen los jueces de Instructor demasiado solos en la lucha contra la corrupción?
La corrupción es el gran reto de los últimos años. Hace dos o tres años, ya lo dijimos los decanos, señalábamos este problema como uno de los más importantes a la hora de enfrentarnos con él. La cuestión está ligada a los medios. Si tenemos los medios suficientes podremos afrontar este problema con absoluta garantía como se ha demostrado. Lo que queremos transmitir es la sensación de que se actúa con celeridad, de forma inmediata contra este problema y esa actuación inmediata quizás tiene un efecto preventivo sobre todo en la sociedad y esto es importante. Claro que le afecta la falta de medios a los jueces de Instrucción de Málaga y la Costa del Sol y vamos a seguir reivindicando esos medios.

¿Ha mejorado la percepción ciudadana del juez?
Nos mantenemos en una línea constante. El juez no suele ser una figura popular, realmente la imagen que debemos proyectar es de seriedad. Eso es lo que espera el ciudadano. El juez no puede ser ni una estrella ni una figura jovial. Debe hacer su trabajo, que es muy serio. Y esa imagen, con todas las dificultades que se mantienen hoy día, es positiva. Cumplen con su trabajo, incluso con esa penuria de medios. Lo hemos visto en casos muy importantes no sólo en Málaga sino a nivel nacional. Están dando una respuesta muy adecuada. La sociedad sí está captando la imagen que se debe de proyectar.

¿Se sienten solos los jueces?
La figura del juez es solitaria. El trabajo del juez no es colectivo, pero sí necesita el apoyo de leyes adecuadas, de un Poder Judicial cercano y de los políticos que lo doten de medios. Ese es el apoyo que necesita el juez para no sentirse solo, el apoyo de la sociedad lo tenemos y así lo sentimos. No falta. Tenemos una sociedad democráticamente madura que sabe que la Justicia es importante, pero esto se debe trasladar a los órganos de gobierno de los jueces y al resto de los poderes del Estado, que valoren a la Justicia como necesita la sociedad, para que pueda trabajar en las condiciones necesarias. Y eso es lo que siempre pedimos que se haga realidad.

¿Funcionan la mediación, el arbitraje, las conformidades previas a juicio, etcétera...?
Estamos en un proceso de puesta en marcha. Ningún proceso constructivo es fácil. Si está en construcción no está terminado. No sabremos qué funciona hasta que esté rodado, sea útil. Estamos en fase experimental. Ahora mismo no se le pueden exigir los resultados que cabría esperar para no defraudar expectativas. Vamos a ver cómo cambiamos la mentalidad para que esto pueda funcionar, y ese cambio de mentalidad no es fácil porque quien acude aquí es porque antes no ha conseguido ningún arreglo. Vamos a trabajar en circunstancias complicadas. Antes no existían estas medidas, pero a medida que se vayan poniendo en marcha esperamos que sean instrumentos que aporten valor a la Justicia. Hay que tener paciencia y no se debe presionar en exceso porque los resultados los veremos a largo plazo. Es una apuesta de futuro.

Málaga tenía un problema muy grave con las sentencias sin ejecutar, pero han bajado mucho...
Sí, han bajado, se ha hecho un esfuerzo muy importante en los últimos años. Ha habido una reducción de las ejecutorias, hay juzgados que siguen con un número alto y hemos hecho planes especiales de refuerzo de funcionarios para ir bajando poco a poco. Me alegra que, en ese aspecto, ha disminuido el número de ejecutorias. También ha habido una ligera disminución en el número de asuntos no muy grande pero no van al alza.

Ahora tenemos otra avalancha de macroprocesos en la capital. ¿Usted está a favor o en contra de este tipo de causas?
Este es otro tema complicado de resolver. La Audiencia Provincial está recibiendo los procesos que se han instruido aquí antes. Terminados esos macroprocesos llegan a las salas. Hemos tenido que afrontarlos los que éramos, y hablo de la Costa y la capital. Hay que ver caso por caso. Cuando un proceso tiene tal cantidad de volumen que lo hace inasumible pues hay que plantearse otras fórmulas. La ley contempla fórmulas para paliar esos macroprocesos con equipos de instrucción, con jueces de refuerzo, son sistemas que prevé la propia ley. Estas disfunciones que se producen van a depender mucho del tipo de proceso que se plantea y de sus características. A veces trocear los macroprocesos puede suponer que entran diversos órganos, cada uno puede tener un criterio diferente, parece que se pierde la dirección general. Una solución unitaria no me atrevo a darla.

¿Cómo están los tres juzgados penales de Violencia sobre la Mujer?
Están en la misma situación. El número 14 se transformó en Violencia sobre la Mujer a principios de año con nuestra opinión en contra, porque nosotros queríamos que eso se produjera siempre que se creara otro órgano de lo Penal. Ahora hay un juzgado de lo Penal generalista menos y el 14 se transformó. La incidencia positiva que pueda tener el 14 al dedicarse a esta especialidad dentro de un tiempo se verá, pero este primer año no se ha podido ver porque cuando se transforma tenía 500 asuntos pendientes de enjuiciamiento. Si hubiera sido un juzgado nuevo desde el primer día hubiera podido empezar a trabajar en cuestiones de Violencia sobre la Mujer. Con 500 asuntos pendientes de juzgar estará un tiempo enjuiciando asuntos penales generales.

¿Continúan los trabajos para poner en marcha el Tribunal de Instancia Mercantil?
Hemos culminado todos los procesos para que entre en funcionamiento, empezará a tener virtualidad después del verano. Es otra experiencia de tratar de aprovechar lo que tenemos. La planta son dos juzgados de lo Mercantil, lo que tiene Málaga. Tenemos dos jueces más, doblamos la planta, pero son medidas de apoyo. Realmente son juzgados que habría que crear, pero no se ha creado nada, con lo que tenemos vamos a tratar de mantenerlo para que funcionen como si fueran cuatro juzgados.

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