Volviendo la mirada

Muchos toros y pocas nueces

La oposición en la Diputación posó por primera vez en foto de familia tramada sobre su rechazo común al reparto gratuito de entradas para La Malagueta

14.08.2016 | 00:45
Rosa Galindo, Gonzalo Sichar, Francisco Conejo y Guzmán Ahumada protagonizan la primera foto conjunta de los grupos de la oposición en la Diputación.

Guarden la foto de los cuatro juntos. Guárdenla porque probablemente tardarán mucho en volver a ver la misma composición de nuevo. Esta semana los portavoces de PSOE, Ciudadanos, IU y Málaga Ahora en la Diputación se han retratado juntos para escenificar sus andanzas contra el reparto masivo de entradas gratuitas para ir a ver los toros. Como lleva siendo costumbre en esta ciudad desde la infinidad de los tiempos, a través de la institución provincial, los diferentes partidos han dispuesto de nuevo de un buen taco de entradas a repartir entre sus alcaldes para que éstos, a su vez, las movieran entre el vecindado. Lo que algunos han tachado como una manera camuflada de comprar voluntades (un voto por un quite de Morante), ha sido defendido por otros como una oportunidad de sacar en procesión a muchas personas, principalmente mayores, que viven refugiados en los pueblos durante el resto del año. A los partidos en la oposición esta forma de acceder al graderío de La Malagueta no les debió parecer la forma más razonada, por lo que han decidido en esta ocasión retirar las entradas pero sin ponerlas a reparto. Que a nadie le extrañe un vacío monumental en la plaza porque algunos presumen de que las entradas gratuitas que se repartían llegaban a copar la mitad del aforo. Este consenso es el que dio origen a la mencionada foto en la que aparecieron de forma conjunta Francisco Conejo, Gonzalo Sichar, Guzmán Ahumada y Rosa Galindo y que ha vuelto a desatar la enésima especulación sobre una posible moción de censura en la Diputación. Ahí había, sobre la tarima, la aritmética suficiente como para desbancar a cualquiera, incluido, también, a Elías Bendodo.

Sin posibilidades. Volver a izar la bandera socialista en la Diputación se hace, sin embargo, arduamente difícil porque el efecto en cuestión que pudiera producir aquella imagen, sazonada con una misiva firmada por el propio Conejo en la que se dirigía, por primera vez, al resto de portavoces en cuestión para proponerle de manera formal una agenda alternativa de cambio, se disipó en el momento en el que su homólogo de Ciudadanos aseguró que su intención era la de seguir reformando la Diputación junto al PP. «Tenemos una agenda de renovación en la Diputación que también se la vamos a plantear al PP», relató Sichar en ese constante equilibrio que practica para dejarse querer por el equipo de gobierno popular, pero sin renunciar a sentirse adulado también por el PSOE. Es fácil imaginar que cualquier temática relacionada con los toros iba a levantar un torbellino de polémicas, que es lo que efectivamente ha pasado cada vez que se ha sacado el debate al ruedo político, donde lo que menos importa es el bienestar animal. Así, con el efecto colateral de eliminar las entradas gratuitas en el próximo pliego que tendrá que asumir la futura empresa adjudicataria del coso de La Malagueta, el último consenso entre los partidos de la oposición también ha servido para poner de relieve que una moción de censura en la Diputación tiene en estos momentos la misma entidad que un adoquín. Aún más, teniendo en cuenta el último acercamiento entre PP y Ciudadanos a nivel nacional, donde Rivera parece dispuesto a entregarle, en un acto de dudosa lógica, el Gobierno a quien hace poco era considerado por su formación como el principal avalista de la corrupción en los partidos. Independientemente de la explotación política a la que se han sometido los toros, habría que preguntarse quién ha pagado durante décadas la factura de tanta gratuidad en los ruedos. En realidad, y era un secreto a voces, no había nada más fácil que ir gratis a los toros en Málaga y mal que les pese algunos, sobre todo a Víctor González, diputado de Cultura en la Diputación, la factura de la cuenta la pagaban todos los malagueños. A partir de ahora, cabe esperar, se pondrá fin al reguero inacabable de cháchara política que ha rodeado a los toros en lo que va de legislatura en la Diputación. Un constante balbuceo metafórico para esconder otros intereses que, teniendo en cuenta la cantidad de problemas que hay en la provincia, en sus últimos coletazos no ha invitado más que a la indiferencia.

Onda Azul. Esta semana se ha conocido que el Ayuntamiento ha denunciado a la empresa que debió entregar las cámaras que nunca llegaron. Una vez en los tribunales, Francisco de la Torre se ha mostrado confiado en que el Consistorio recupere los 68.000 euros que se pagaron por adelantado. Cuando cuesta sobremanera imaginar que el alcalde, como gestor público, acometa ninguna operación adelantando un pago cualquiera, avala, sin embargo, la gestión de la exdirectora del ente Fátima Salmón, y echa balones fuera. En su relato asegura que lo único que importa ahora es que el Ayuntamiento recupere lo que pagó por unas cámaras que nunca llegaron. Lo demás, por ahora, lo rebaja a lo que tilda como elucubraciones que emanan de la «curiosidad periodística». Por su parte, Salmón todavía se sigue comportando como a punto de entrar en un telediario a las ocho de la mañana. No se ha dado cuenta, eso parece, de que la realidad ha dado una vuelta y la noticia ya es ella.

«Ese dinero no lo recuperamos en la vida», afirma otro concejal en el Ayuntamiento, a la vez que señala sin tapujos el quebradero de cabeza que le está suponiendo al Ayuntamiento la televisión municipal en general. Quizás, ahora, se entienda mejor que De la Torre fuera uno de los alcaldes más reacios y que más tardaron en dar cumplimiento al deseo del entonces presidente del PP en Andalucía, Javier Arenas, que soñaba con una red de televisiones municipales en las grandes ciudades gobernadas por los populares, al margen de Canal Sur. Otro concejal con asiento en el consejo de Onda Azul se lamentó de la programación especial que proyecta la televisión para la Feria. Las horas extra y el despliegue masivo dispararán el gasto.

Amistades. Lo único claro que se ha sacado hasta ahora de todo el lío de Onda Azul, además del timo de la estampita, es el buen rollo que hay entre Francisco Conejo y Juan Cassá. Una relación fluida que va hasta el punto de que el concejal socialista se convirtiera durante el último consejo de la televisión municipal en el señor Conejo Cassá. Al encontrarse fuera, el portavoz de Ciudadanos optó por delegar su voto en Conejo. Lo poco que se tiene que fíar de sus socios de investidura del PP para que Conejo levantara la mano por él.

Nervios en Mijas
Esclarecer los hechos en Mijas, seguramente el Ayuntamiento más explosivo de toda la provincia, requiere de un curso avanzado en intriga política. Ejemplo perfecto de lo que son las conspiraciones de pasillo, varias fuentes distintas ponen en duda que Juan Carlos Maldonado sobreviva al próximo pleno de agosto como alcalde. Cuando la inminente entrada en el equipo de gobierno del PSOE se exaltó tanto, ahora el desenlace final podría girar en sentido contrario de lo que estaba previsto.

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