Crónicas de la Ciudad

Septiembre y el despertar de la ciudad

Málaga está de vacaciones hasta el 5 de septiembre. Regresa el curso político, lleno de promesas. Luego vendrá octubre, el mes de los incumplimientos

06.09.2016 | 05:00

La ciudad no había muerto. Estaba de vacaciones. El final de agosto trajo un lento despertar de sus comercios y sus restaurantes. «Cerrado hasta el 1 de septiembre», era un cartel muy habitual en las cancelas de muchos comercios durante los días pasados. Escritos a mano, casi con la prisa de quien quiere cerrar rápido para empezar las vacaciones. Algunos aprovecharon más el fin de semana y colgaron el cartel de cerrado «hasta el 5 de septiembre». Y sí, quizás fue ayer el primer día laboral para muchos trabajadores. Aunque hay valientes que aguantan estoicamente hasta septiembre para iniciar sus vacaciones. Son reconocibles por sus ojeras, sus nervios poco templados y su tendencia a la ensoñación en cualquier esquina. La mayor parte está volviendo de los días de descanso. Las calles se vuelven a llenar y los comercios pugnan por recuperar ventas. Los polígonos también empiezan a respirar un aire más ajetreado. Los aparcamientos vuelven a escasear y el tráfico sigue siendo muy parecido a realizar una yincana, con cruces peligrosos, firme irregular, poco espacio para pasar y un paisaje lleno de carteles en chino, césped reseco y prostitutas bajo el sol. Si no fuera por el sol, casi podríamos pensar que estamos en un escenario de Blade Runner.

Los barrios vuelven a tener nueva vida. La ciudad se despereza como quien sale de un largo sueño, aunque eso no es de todo exacto. Pese a la Feria, las vacaciones y las noches a la fresquita, la ciudad ha seguido avanzando. El Puente de Tetuán es algo menos puente y nos muestra sus vergüenzas para dejar pasar al metro; la parálisis política sigue generando una enorme actividad para mantener esa parálisis, con una especie de paradoja en la que los políticos se mueven mucho para quedarse quietos.

Septiembre llega con la promesa de soluciones para muchos problema de la ciudad. Septiembre es un mes de promesas: prometo ir al gimnasio, prometo completar la colección de dedales de porcelana del mundo, prometo acabar el curso sin un suspenso, prometo arreglar Limasa, prometo escuchar a los vecinos siempre?

El Ayuntamiento de Málaga está experimentando un cambio de esos de septiembre. Todo ha cambiado para que sigan igual los problemas. El PP está en minoría, es cierto, pero tampoco se encuentra con grandes problemas. Por ahora se deja llevar en la mayoría de los temas y enreda en los importantes. Sin aportar soluciones, a veces son ellos mismos su mayor oposición. Del resto, sólo Ciudadanos les pone en algún aprieto que otro.

El PSOE se ha vuelto a quedar sin fuelle. Y a tres años de las elecciones. Parece que no le interesa gobernar en Málaga, por su empecinamiento en caminar hacia la irrelevancia. Desconectado de la realidad municipal y con su portavoz dimitida, María del Carmen Moreno tiene la difícil labor de hacer que su grupo sea una referencia en la oposición. Es quizá una de las personas que mejor conoce el Ayuntamiento de Málaga de los 31 concejales, quizá exceptuando al alcalde. Ahora le toca aplicar ese conocimiento y animar a su grupo.
Sí, septiembre es mes de promesas, pero octubre es mes de incumplimientos. Si no, al tiempo.

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