Historias de la Costa

Tina Turner y el sonido magullado de Marbella

Un fallo brutal en la instalación y en el montaje convirtió en 1987 el histórico concierto de la artista en un estropicio de renombre

05.11.2016 | 05:00
El malogrado concierto de la Costa del Sol fue la última actuación del año en Europa de la artista, que se despedía así en el continente de la promoción de su disco Break every rule. La visita a España, lejos de conformarse con los escenarios habituales, sólo había incluido dos ciudades: Bilbao y el Estadio Municipal de Marbella. Entre las peticiones especiales de la diva, figuraron 144 toallas para el sudor y varias mesas de ping pong, tanto en los camerinos como en sus aposentos.

El tiempo ha dulcificado el fracaso, dejando a la vista algunas claves de aquella estancia: desde su escapada para cenar en un restaurante exclusivo a su temperamento en el escenario, que siguió remando a contracorriente, al margen de la chapuza técnica

A Tina nunca le faltó énfasis. Ni siquiera cuando cantaba en la lejanía, con la voz desperdigada, hecha rumor para pobres, como la de una sirena metida entre tabiques. Todavía hoy, casi treinta años después, cuesta imaginar que su energía pudiera quedar solapada a pocos metros de distancia, al estilo quizá de una de esas conversaciones que mantienen los figurantes en las series de televisión y en las que el espectador apenas percibe un chorreón de gestos de fondo, de morralla insonora. Miles de personas se habían trasladado a Marbella para disfrutar de su música en lo que se llamó el mayor espectáculo del verano en Andalucía y la mayoría regresó decepcionada, pagando la frustración con retranca futbolera y mucha filosofía, tal vez sin darse cuenta de que acababan de asistir a un concierto histórico, a uno de esos acontecimientos que hacen bueno aquello de lo que no mata engorda y que generalmente es traducido en el show business como una oportunidad un tanto cínica para convertir en leyenda el fracaso. Lo de Tina Turner en Marbella, sin duda, no fue un espectáculo impecable, pero el tiempo y, sobre todo, la falta de referentes posteriores dieron al asunto un toque exclusivo; algo así como un lirismo a la inversa, con el encanto puro que tienen las derrotas irreproducibles, la grandeza entrando puntualmente en el imperio de lo chabacano.

A lo largo de su carrera, es más que probable que Tina Turner tuviera decenas de actuaciones formidables, pero seguramente ninguna como la de aquel 18 de julio, el día de su cuarta visita a España. La diva era ya un gigante y venía con una puesta en escena que dejaba en poco más que amistosas verbenas a las grandes giras de los grupos nacionales. Catorce camiones, tres hoteles y varios aviones privados fueron necesarios para traer a la artista, además del compromiso de atender sus caprichos y disponer una furgoneta con personal de confianza y cristales ahumados; por si a Tina, como así sucedió, le daba por relajarse. Hacía seis meses que todo estaba preparado. Nada podía fallar. Pero lo hizo. Sin que la propia cantante fuera consciente mientras se movía como una anguila, electrizada por el repertorio.

No es que Marbella careciera de experiencia en la organización de este tipo de conciertos. La ciudad, junto a la costa, vivía su etapa más grandilocuente, sin dejarse acomplejar, atreviéndose a competir con Madrid o Barcelona con la chequera en la mano. Aquí habían tocado Queen. Y Genesis. E, incluso, en el tiempo en el que duró la negociación con la diva, se habló de un plan alternativo que incluía a Pink Floyd y a David Bowie. Tina Turner llegó, cantó y se embolsó casi treinta millones de las antiguas pesetas, saltando al día siguiente a Tel-Aviv, despidiéndose de Europa sin apenas percatarse de la preocupación de algunos miembros de su equipo, conscientes de que lo de la Costa del Sol había resultado un fiasco. Al menos, para más de las tres cuartas partes de las miles de personas que abarrotaban el campo de fútbol, que lo único que sacaron en claro del concierto fue un dolor de cabeza monumental provocado por las protestas y una nube indescifrable de sonido en el que se percibían algunas notas de saxo. Tina brincaba en la niebla, reducida a una ráfaga, a una silueta con pelo naufragando en el horizonte.

Durante semanas, el asunto Turner anduvo coleando por toda la provincia, filtrándose tanto en la prensa como en las broncas del Ayuntamiento. Protección Civil culpaba del desaguisado a la organización y ésta, la productora Merlín, se armaba de paciencia pidiendo explicaciones al equipo de la diva, que al parecer no había cumplido su palabra y se presentó en Marbella con un sonido y un montaje descuajeringado, insuficiente para 30.000 espectadores. De todo aquello permanecería, sin embargo, algo más que la ilusión y el fetiche de primer orden que siempre representa una entrada; Tina quiso hacer algo más que cumplir con su contrato en Marbella, se dio un paseo en los alrededores del Marbella Club, bajó a cenar a un restaurante selecto, rodeada, eso sí, de guardaespaldas. En las semanas previas a la actuación, cuando todo en Málaga era Tina y la socialdemocracia, se rumoreó con su interés en comprar una casa en la provincia, acaso persuadida por su amigo Rod Stewart, que ya andaba ejerciendo de vecino temporal en la zona. Salir de un mundo repleto de cuadros castizos de cacería para compartir porche y saludo con Tina Turner podría haber sido lo más raro estéticamente del felipismo después de la entrada en la OTAN. Quién sabe si con la diva perdida en su arrebato, gritando con todas sus fuerzas, por más que le traicionara el equipo técnico. En Marbella, la Turner cantó 21 canciones, probó hasta con una versión de Help, de los Beatles, y casi nadie se enteró. La bella discreción del escándalo por las 3.000 cucas que costaba la entrada. Intuir, creer a tientas en Tina. Viendo lo que vendría más tarde, el inevitable Andy & Lucas, los triunfitos, los Bertín, suena francamente barato.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Encuentros digitales

Chat de enfermedades cardiovasculares

El doctor Juan José Gómez Doblas, jefe del área del Corazón del Hospital Vithas Xanit responderá las dudas de los lectores el próxjimo jueves, 1 de junio, a las 16 horas

 

Edición Local


El paso de los años en Santa Rosalía-Maqueda
El paso de los años en Santa Rosalía-Maqueda

El paso de los años en Santa Rosalía-Maqueda

El edil socialista Sergio Brenes pide un plan integral para esta barriada con falta de...

Los juzgados sacan a subasta bienes por valor de 55 millones en la provincia

Los juzgados sacan a subasta bienes por valor de 55 millones en la provincia

Los litigios, las quiebras de empresas o los embargos provocan que en los últimos meses más de un...

La caída del turismo nacional ralentiza el crecimiento de la Costa del Sol en el arranque del año

La caída del turismo nacional ralentiza el crecimiento de la Costa del Sol en el arranque del año

La provincia sustenta su tendencia al alza en el mercado internacional, frente a un emisor...

Andalucía espera que la ocupación hotelera crezca un 1,4% hasta junio

Andalucía espera que la ocupación hotelera crezca un 1,4% hasta junio

El destino prevé que las estancias se mantengan estables y confía en recibir un 8,6% más de vuelos...


La abogacía y CCOO se rebelan contra la gestión judicial de las cláusulas suelo

La abogacía y CCOO se rebelan contra la gestión judicial de las cláusulas suelo

Los letrados colegiados andaluces insisten en que la decisión de designar un único juzgado por...

Teresita regresa al mundo de los Brenan

Teresita regresa al mundo de los Brenan

La churrianera Teresa Benítez Gómez, de quien los Brenan se hicieron cargo desde los 8 años hasta...

Los malagueños aumentan su interés por los fondos y tienen ya invertidos 4.400 millones

Los malagueños aumentan su interés por los fondos y tienen ya invertidos 4.400 millones

El Observatorio Inverco calcula que en Málaga hay 120.000 inversores, con un dominio del perfil...

La Opinión, en tu WhatsApp


Apúntate, es gratis

Toda la actualidad de Málaga, en tu móvil con nuestras alertas informativas por WhatsApp



Enlaces recomendados: Premios Cine