Medio Ambiente

¿Estamos condenados a que haya nata en las playas?

Hay varias hipótesis: la falta de saneamiento, la geografía de la Bahía, la presencia de hidrocarburos, aceites o algas o la arena removida o arcillas que bajan desde las cuencas

10.07.2017 | 20:41
¿Estamos condenados a que haya nata en las playas?

Claves

Ciudadanos quiere que este trabajo arroje conclusiones definitivas y pide estudiar también la arena de la playa y el aspecto microbiológico del elemento, ya que siempre se ha buscado información en el contenido inorgánico de las propias natas

Cinco empresas de aguas de la Costa del Sol, Emasa entre ellas, han solicitado a la Universidad de Málaga un estudio definitivo sobre qué elementos componen las natas de nuestro litoral, por qué se forman y cómo erradicarlas. La Universidad tardará un año en cerrar el círculo de un misterio que asquea a los bañistas y trae de cabeza a las autoridades, que han de invertir en barcos quitanatas y otros útiles para limpiar las playas. Pese a ello, hay numerosas hipótesis que han sido determinadas en otros estudios anteriores, pero nadie ha dado con la clave. El portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Málaga, Juan Cassá, ha enviado una carta al gerente de Emasa en la que le expone su deseo de que este estudio alcance conclusiones definitivas y le pide que vele por que se analicen otros aspectos que no se han tenido en cuenta hasta ahora, como el análisis del aspecto microbiológico de las natas -siempre se centran los expertos en la parte inorgánica- o la propia arena de algunas playas, puesto que si se mezclan granos con agua del grifo las misteriosas natas se hacen realidad.

En su carta, Cassá habla de que ningún estudio arroja resultados concluyentes. Es más, el estudio que va a realizar Francisco Duro, profesor de Química Inorgánica, Cristalografía y Mineralogía de la UMA, nace de una moción de la formación naranja que el pleno aprobó en septiembre de 2016.

Emasa ya hizo estudios hace tiempo y las hipótesis señalan, por ejemplo, que esas natas que tanto afean las playas en los calurosos meses de verano se deben a la presencia de hidrocarburos en el agua; también se habla de la posibilidad de que los aceites usados por la ciudadanía no sean tratados correctamente en las depuradoras de la provincia y, al interactuar con determinados elementos del agua de mar, se forma la suciedad.

Otros expertos señalaron a la presencia de un tipo de alga e, incluso, se barajó la posibilidad de que se deba a la propia configuración de la Bahía de Málaga y la interacción de sus corrientes. La presidenta de Acosol, Margarita del Cid, ya dijo en la presentación del estudio que se desconoce la naturaleza de las natas y sus causas. También hay otra hipótesis: los fondos de los mares reciben un aporte continuo de partículas minerales que son arrastradas por el agua de lluvia hasta los ríos y de ahí al mar, donde comienza un proceso de sedimentación. Tras los días de lluvia, el agua de mar de las zonas costeras cercanas a las desembocaduras presenta un aspecto muy turbio, que desaparece conforme los sedimentos caen al fondo. Así, se acumula gran cantidad de material terrígeno y el más superficial y de menor tamaño, merced a las corrientes marinas, suben a la superficie y originan las natas (fundamentalmente se alude a partículas de arcilla).

Hay otra hipótesis relacionada con el saneamiento integral de la Costa del Sol, una reivindicación histórica de los hoteleros y ciudadanos malagueños: los vertidos que van a parar al mar y el agua no tratada o procesada de forma deficiente. Pero es la de Nerja la única depuradora que falta en la fachada litoral para completar el saneamiento y, según las fuentes consultadas, no parece que este motivo esté en la base de las natas.

Cassá, en su carta a Denis, expone otra teoría: tras haber acudido a expertos en geología y medio ambiente, cree necesario introducir en el estudio la propia arena de las playas. «Tenemos la sensación de que las regeneraciones no se hacen con los materiales y sedimentos adecuados y, quizás, esta composición pueda tener algo que ver», dice. Para él, urge acabar con un fenómeno que se ha convertido «en una verdadera pesadilla estival», y hay prisa, también, que este estudio «arroje conclusiones definitivas; tenemos que acabar con estas natas, inocuas o no para la salud».

«Parece que existen otros aspectos que no se han analizado en detalle hasta el momento, como el estudio microbiológico de las natas encontradas en el mar o la composición de la arena de la playa en la que se encuentran las espumas», dice. «Es un hecho que la nata se puede formar si mezclamos arena de determinadas playas con agua del grifo sin necesidad de agitar la mezcla», por lo que no se puede pasar por alto esa realidad en este ambicioso trabajo: hay que analizar la arena, que tiene capacidad para generar espuma.

Pregunta el portavoz de la formación naranja: «¿Estamos seguros de que el origen de las natas no está relacionado con la arena de las playas o alguna sustancia que pueda haber en ellas? ¿El estudio contempla el seguimiento de variables asociadas a la propia playa como la regeneración de la misma o su nivel de ocupación?». Ciudadanos solicita conocer las variables que se van a emplear en este informe.

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