Diócesis

La Iglesia abre la causa para canonizar a 214 mártires asesinados en 1936

Son clérigos y seglares a los que quiere presentar a la comunidad cristiana como ejemplos de vida al estilo de Cristo y como referentes de perdón y reconciliación a toda la sociedad

06.10.2017 | 05:00
El Obispado ha presentado esta mañana la causa para la canonización de 214 personas.

Mártires malagueños

  • LEOPOLDO GONZÁLEZ GARCÍA ARCIPRESTE DE RONDA. A los 59 años, siendo párroco y arcipreste de Ronda, fue asesinado en la avenida de Málaga (Ronda) el 30 de julio de 1936. Nació en Gaucín el 29 de julio de 1877. Sus restos reposan en el cementerio de Ronda. Su nombre abre la segunda causa, que conforman otros 67 sacerdotes, religiosos y seglares. El 29 de julio, a las cinco de la tarde, fue detenido por los milicianos y conducido al cuartel de la Concepción, convertido en prisión, donde permaneció hasta la madrugada del 30, en que fue fusilado. Por un muchacho trabajador de la casa familiar, se sabe que antes de morir bendijo a sus asesinos.
  • MIGUEL DE HOYOS MIGENS PÁRROCO DE ALHAURÍN EL GRANDE. Murió a los 59 años en las tapias del cementerio de San Rafael (Málaga) el 24 de septiembre de 1936, siendo párroco de Alhaurín el Grande. Nacido en Ronda, sus restos reposan en la cripta de la Catedral de Málaga. Su nombre abre la tercera causa, a la que se suman también otros 58 sacerdotes, religiosos y laicos. Era un sacerdote de extraordinaria bondad y muy caritativo. Detenido por una patrulla en Alhaurín el Grande, fue llevado con otros 15 feligreses a la cárcel de Málaga. «Adiós hermanos, hasta el cielo», fueron sus últimas palabras.
  • ISABEL PIQUERAS GÓMEZ MAESTRA DE CAÑETE LA REAL. Murió a los 33 años, siendo maestra en Cañete la Real, el 24 de agosto de 1936. Nació en Villa Manrique (Ciudad Real), en 1903 y sus restos reposan en el cementerio de Cañete la Real. Soltera, maestra nacional, modelo de docencia y ferviente catequista que colaboraba activamente en la parroquia de su pueblo. Un grupo de milicianos, tras forzar la puerta, entraron y se la llevaron junto a una amiga. Por el camino, tratan de abusar de ellas y es testigo del asesinato a tiros de su amiga y conducida por más de treinta milicianos a una cueva frente al cementerio donde abusaron de ella.
  • MIGUEL DÍAZ JIMÉNEZ SEMINARISTA. Murió a los 19 años, siendo seminarista, el 8 de noviembre de 1936 en El Burgo. Nacido en Yunquera el 7 de marzo de 1917. Fue detenido en su casa por vecinos del pueblo y un gran número de milicianos desconocidos, y llevado junto a otros compañeros seminaristas (el beato Juan Duarte, José Merino y Miguel Doña) a El Burgo. Fue torturado mientras gritaba: «¡Viva Cristo Rey!» Fue clavado con una bayoneta en el tronco de un olivo. Al cabo de los años, su familia atendió económicamente a su verdugo, en situación de abandono y despreciado.
  • MOISÉS DÍAZ-CANEJA PIÑÁN VICARIO GENERAL. Murió a los 59 años, siendo vicario general de la diócesis. Nació en Soto de Sajambre (León), el 4 de septiembre de 1876. Fue fusilado en el Camino Nuevo el 28 de julio de 1936 y sus restos reposan en la cripta de la Catedral de Málaga. Su nombre abre la primera causa, conformada por otros 87 sacerdotes, religiosos, seminaristas y seglares. Detenido en su casa por una patrulla de milicianos, le metieron en un coche y lo llevaron directamente para ser fusilado, junto a otros dos sacerdotes. «Yo muero con gusto por Jesucristo, por ése en quien vosotros decís que no creéis y a quien no amáis».

El obispo de Málaga, Jesús Catalá, presidirá este sábado en la Catedral la celebración solemne en la que se abrirá oficialmente el proceso diocesano de tres causas de beatificación de los mártires del siglo XX en la diócesis. Son 214 personas que fueron asesinadas en 1936 en la provincia sin renunciar a su fe y después de haber llevado una trayectoria vital al estilo de Cristo. Este acto tendrá lugar después de muchos años de investigación, de recoger testimonios de testigos y de contrastar históricamente la información recibida por parte de la comisión nombrada al efecto, y tras haber recibido de parte de la Congregación para las Causas de los Santos el Nihil Obstat solicitado a Roma por el cual se indica que no hay ningún obstáculo para instruir el proceso.

La diócesis ha presentado este jueves por la mañana en rueda de prensa esta gran causa, dividida en tres para hacer más práctico el procedimiento a seguir a partir de ahora en el Vaticano. En la presentación han participado Antonio Eloy Madueño, director del Departamento para la Causa de los Santos; Antonio Jesús Jiménez, postulador de la Causa; Miguel Norbert, miembro de la comisión histórica, Francisco Cervantes, del departamento para la Causa de los Santos; y la portavoz del Obispado, Ana Medina.

Entre los hombres y mujeres que componen este proceso de camino hacia los altares, según han destacado, se encuentran personas influyentes en la Málaga de aquellos años de gran convulsión política, económica y social, pero también sencillas y humildes. La mayoría son clérigos, muchos de ellos seminaristas educados por el ya santo Manuel González, obispo de Málaga de la época.

Con el estallido de la Guerra Civil comienza "la fase más cruenta de la persecución a los cristianos", según ha dicho Madueño. Pero previamente, desde 1900 prácticamente, muchas personas fueron acosadas y hostigadas a causa de sus creencias. El clero de la diócesis de Málaga fue le más castigado de toda España. Aquí fueron asesinados el 67% de los sacerdotes y el 75% de los religiosos, además de otros muchos seminaristas y seglares.

Málaga inicia este camino cuando Antonio Dorado era aún obispo en el año 2006, "animado por la carta apostólica de Juan Pablo II Tertio Millennio Adveniente, para conmemorar el Gran Jubileo del Año 2000", ha explicado Madueño, que reconoce que asumen el riesgo de que una parte de la sociedad pueda pensar que se lleva a cabo este procedimiento para equilibrar la memoria histórica. "No lo hacemos por eso, sino que reconocemos una trayectoria de vida ejemplar, a imitar, un amor incondicional a Cristo hasta dar la vida. Lo que queremos es alentar a los seguidores de Cristo y enseñar que es posible seguirle y amarle incondicionalmente", ha añadido Madueño.

De hecho, el mayor interés del Obispado es presentar a estas personas a la sociedad, independientemente de su fe, como referencias de reconciliación. "El amor y el perdón son las semillas para construir la paz en el mundo hasta en la situaciones más adversas", recalcó Ana Medina.

El sábado se procederá a la apertura solemne de las causas después de recibir la oportuna autorización de Roma el pasado 27 de septiembre. A partir de ahora, una vez concluida la fase diocesana, el trabajo realizado, y que se resume en un libro que hace una recopilación de las 214 historias de estas personas propuestas, se enviará al Vaticano para su estudio y aprobación o no.

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