25 de febrero de 2018
25.02.2018
Educación

Semana Blanca: Una polémica que no se va de vacaciones

Mientras los padres abogan por suprimir este periodo no lectivo que solo se mantienen en Málaga, entre otras cosas por el trastorno que les supone en su conciliación, los profesores la defienden

24.02.2018 | 20:05
El Museo Picasso y otros centros expositivos ofrecen talleres infantiles para que los niños puedan asistir en Semana Blanca.

El lunes los niños no irán al colegio. Sus profesores tampoco. Solo la provincia de Málaga mantiene la Semana Blanca, cinco días de descanso igual de esperados por alumnos y maestros como temidos por los padres, sobre todo para aquellos que trabajan y no disponen de recursos como para contratar a un canguro que esté al cuidado de los hijos. Los horarios laborales se tienen que cumplir de forma escrupulosa y, entre hipotecas, letras y otros gastos... la pareja se ve obligada a formar parte, ambos, del mercado laboral. Al menos los que tienen esa suerte en una provincia que mantiene aún 159.000 parados. ¿Con quién dejar a los hijos?

Esta semana no lectiva pone en jaque la vida de muchas familias. Y supone un verdadero trastorno. Los socorridos abuelos suelen ser la solución más recurrente, aunque ayuntamientos, Junta de Andalucía y otros colectivos ponen en marcha campamentos y otras actividades para permitir la conciliación. Suelen ser talleres de manualidades, teatro, juegos cooperativos, deportes, educación en valores...

Pese a todo, pocos entienden por qué se cortan las clases durante una semana para dar vacaciones a profesores y alumnos. Por eso, muchos padres abogan por suprimir la Semana Blanca, fundamentalmente por la desorganización que conlleva a las familias. «Y porque además se enmarca en el trimestre más corto del calendario escolar», señala Pilar Triguero, portavoz de la Federación de Asociaciones de Padres y Madres FDAPA.

Triguero explica que los representantes de las familias «siempre votamos en contra» de la Semana Blanca en el Consejo Escolar Provincial Extraordinario que se convoca cada año para aprobar el calendario escolar del siguiente curso «y en esta ocasión además hemos explicamos el sentido del voto. «Queremos un calendario escolar racional, que contribuya al éxito escolar ,pero también que permitan la conciliación. Que no se ponga una semana de descanso cuando ninguna familia tiene la posibilidad real de coger vacaciones», añade la portavoz de PDAPA.

Según Triguero, el origen de la Semana Blanca se remonta a los años 80 y el objetivo de su creación se ceñía a que los escolares disfrutaran de la cercanía de Sierra Nevada e hicieran actividades relacionadas con la naturaleza. También para que se pudieran celebrar los viajes de fin de estudios, en torno al Día de Andalucía. «Y continúa porque hay muchos intereses económicos detrás», incide Triguero. Por eso, y porque «las familias somos minoría en cualquier órgano de decisión», se lamenta.

Los maestros, sin embargo, la defienden porque dicen que es beneficiosa para los alumnos y porque así se logra la igualdad profesional entre los docentes malagueños y los del resto de Andalucía. Y es que, con todo, los días lectivos en la provincia de Málaga son los mismos que en el resto de España: 178 en Infantil y Primaria y 175 en Secundaria y Enseñanzas de Régimen Especial. «Esto se consigue, entre otras cosas, retrasando el final del curso hasta el 24 de junio, con las ganas que alguien puede tener de seguir dando clases en esas fechas con las altas temperaturas que se registran en Málaga», se queja Pilar Triguero.

Félix Martín, secretario general de Enseñanza de CCOO en Málaga, considera que que el perjuicio social que puede ocasionar este periodo no lectivo se reduce, ya que se hace coincidir con el Día de Andalucía, que es festivo en toda la comunidad autónoma, y en Málaga, además, con el día de la comunidad educativa (26 de febrero), es decir, el antiguo día del maestro (San José de Calasanz) y del profesor (Santo Tomás de Aquino). Este año, el 28 de febrero cae en miércoles, justo en mitad de la semana laboral.

Martín explica que lo que suele hacerse cada año a la hora de establecer el calendario lectivo es agrupar en esta semana varias fiestas y puentes en los que no se descansa en la provincia. Por ejemplo, en Málaga el Lunes de Pascua hay que ir al colegio, cuando en otras provincias también se lo toman libre.

Compensar días festivos
«Además, es una forma de compensar a los profesionales malagueños, ya que en en el resto de Andalucía hay una semana de descanso», precisa. En Cádiz por los Carnavales, por ejemplo. En Sevilla por la Feria de Abril, en Huelva por el Rocío o en Granada por el Corpus Christi. En Málaga, la Feria es en agosto y, por tanto, durante las vacaciones de verano.

«Se aprovecha esta semana. De otra manera, el curso tendría los mismos festivos pero supondría tener varias interrupciones», añade Félix Martín, quien considera además que en torno a la Semana Blanca en Málaga se ha creado una industria paralela, «que genera muchos puestos de trabajo».

«Los padres tienen la opción de apuntar a sus hijos a campamentos, no tiene por qué ser un trastornos para las familias», señala Martín, quien pone como ejemplo el modelo educativo francés, que cuenta con dos semanas de descanso en cada trimestre. «Estos periodos de descanso favorecen el aprendizaje», asegura.

Los familias, por su parte, preferirían que esta compensación que reciben los docentes fuera económica. Dicen que el sentido primitivo de la Semana Blanca se ha desvirtuado y, por ello, proponen su eliminación. Insisten, en muchos casos, en que no tiene sentido perder días de colegio, que no responde a ninguna necesidad concreta y que, sin embargo, ocasiona muchos problemas para la conciciliación de sus vidas profesionales.

Según Triguero, en Asturias hay un calendario con otra racionalización, por meses de clase, con una semana de descanso, «garantizando que los centros estén abiertos con alternativas para aquellas familias que no tienen otra opción». «Sin embargo en Málaga la oferta de actividades en la mayoría de los casos depende de las propias AMPAS, si bien en la capital es cierto que el Ayuntamiento da ayudas a las familias y no tiene problemas en abrir los centros, en otros muncipios es muy difícil», añade Pilar Triguero, que considera que como «las costumbres se convierten en leyes, los padres tienen asumido que esta semana es inamovible», concluye la portavoz de FDAPA.

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