08 de marzo de 2018
08.03.2018
8-M | Huelga feminista

Málaga empoderada

La calle Larios y la plaza de la Constitución se tiñen de morado, con miles de mujeres secundando las manifestaciones por el Día Internacional de la Mujer

08.03.2018 | 23:22
Málaga empoderada
Por todas las que ya no están, las presentes, y las que están por llegar.

La Policía Local desaloja a un centenar de manifestantes que habían tomado la tribuna de la Semana Santa

Málaga ha sido esta tarde una única manifestación: calle Larios, Alameda, PTA, Hospital Civil, Ciudad de la Justicia y más puntos espontáneos. "La mujer unida, jamás será vencida", ha sonado desde el inicio de la calle Larios, pasando por los laterales, llegando con atronadora fuerza a la plaza de la Constitución. El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, ha cumplido con las expectativas y el paro convocado para despojar la lucha por la igualdad de cualquier mueca de ingenuidad.

Ampliando la perspectiva, un punto más en el vasto océano de una lucha que se ha deslizado por medio planeta. Una lucha que se desliza por vericuetos que han sumado hoy un reguero de imágenes para sublimar al género femenino. La más simbólica, quizá, ese centenar de mujeres, tomando la tribuna de Semana Santa, con ánimo festivo, pero que han acabado por ser desaolojados por la Policía Local, alegando motivos de seguridad.

En Málaga, las concentraciones estaban fijadas para las 12.00 horas y han contado con los puntos neurálgicos mencionados al principio. Algunos, representando, a su vez, los centros de trabajo de la capital con más volumen de trabajadoras. El objetivo común ha sido demostrar que si las mujeres paran, Málaga también se para. Quedarán recuerdos memorables. Estudiantes, mujeres adultas, mujeres de otra época, mujeres ausentes sin capacidad de decisión para secundar el paro. No se anduvieron muchos kilómetros, pero se dieron pasos como para una migración.


Desde 1921, el 8 de marzo se ha convertido en una jornada reivindicativa para evidenciar la barrera que se erige como un muro infranqueable entre una aspiración justa y una realidad tozuda. ¿Qué pasa si las mujeres del país dejan de trabajar durante un día? ¿No van a la universidad? ¿Si no se ocupan de los hijos o de los mayores? La experiencia, a falta de digerir los datos por parte de los sindicatos y autoridades, ya se ha constatado. Ese espíritu ha estado presente todo el momento. Con mayor ambición que nunca, espoleado por MeToo, y traducido en ganas de conquistar el mundo.

Con tantas velas feministas izadas, los hombres han cumplido con el papel que se les había dado. El discreto segundo plano, sólo ha quedado distorsionado por los agentes de la Policía Local que, en un momento dado, se han acercado a las espontáneas de la tribuna para forzar el desalojo. Entre las que han entablado un discurso con la autoridad, estaba Ysabel Torralbo. Otra imagen del día la ha dejado una mujer mayor, demostrando el saber hacer y perchería reivindicativa. Por todas las que ya no están, las presentes, y las que están por llegar: despojada de ropa, sólo un sujetador negro sobre la piel arrugada, puño en alto.


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