FRANCISCO PRIETO. MÁLAGA
El alumnado de la Universidad de Málaga registra hoy día una de las peores cifras de su historia. Al menos, la peor de los últimos cinco años, según los datos que maneja la propia institución académica, que revelan que en este tiempo no se había dado un número tan bajo de exámenes aprobados en dos de las convocatorias más seguidas por los estudiantes, las de febrero y junio.
Y es que el porcentaje de alumnos que superan las pruebas convocadas ha caído notablemente en los últimos cursos, hasta diez puntos, mientras que el porcentaje de `no presentados´ ha crecido en una proporción similar. Es decir, que si en el curso 2000/2001 los estudiantes sacaron con éxito un 55,93% de los exámenes a los que se presentaron en junio, por ejemplo, el curso pasado apenas llegaron a superar el 44,6%. Lo mismo ocurre con la convocatoria de febrero, la primera gran prueba a la que se enfrentan los estudiantes durante el curso, que ha bajado de un 35,4% a un 25,8%. Las convocatorias de septiembre y diciembre, las denominadas de `repesca´, siguen manteniendo más o menos su porcentaje de aprobados (entre un 18% y un 34% de aprobados) y el número de estudiantes que optan por no hacer acto de presencia en las pruebas se dispara, pasando de un 29,5% en el curso escogido de referencia 2000/2001 a un 38,7% el pasado año.
Lo más curioso del fenómeno es que ni la institución ni el profesorado ni los alumnos coinciden en dar unas causas fiables sobre esta tendencia. El vicerrector de Estudiantes, Juan Antonio Perles, apunta al sistema educativo, concretamente a la Logse, como principal "responsable". A su juicio, antes de entrar en vigor esta reforma educativa "los alumnos comenzaban a ver contenidos más académicos a los catorce años, no a los dieciséis, como ahora, y se detectaban menos errores de base".
Exigencia. Haciendo autocrítica, Perles reconoce que el profesorado universitario "no debe mantener el mismo nivel de exigencia si las estructuras del alumnado son ahora más débiles", pero también reconoce que muchos estudiantes "no reciben una adecuada orientación durante las enseñanzas medias y acaban metiéndose en carreras que no les interesan, lo que también explica la alta tasa de abandono", una tasa que el informe `La universidad española en cifras 2004´ vinculaba al 14% de los estudiantes de la UMA que optan por dejar aparcados sus estudios.
Esta lectura es compartida por algunos grupos estudiantiles, que también ven en el sistema de enseñanzas medias un `lastre´ a la hora de enfrentarse a la Universidad. No obstante, desde el otro lado de `la barrera´ no se hacen las mismas observaciones.
Antonio Herranz, profesor de Bachillerato y ex director del instituto Emilio Prados, sostiene que la Logse puede influir en el fenómeno, pero la Universidad "también debería dejar de mirarse el ombligo y adaptarse a los nuevos tiempos". "A mí no se me ocurre decir, cuando un alumno me llega con bajo nivel, que la culpa la tienen mis compañeros de Primaria", añade. A pesar de ello, reconoce las debilidades del sistema y el hecho de que en dos años de Bachillerato, el alumno no "madura" lo suficiente para entrar en la Universidad. "Hasta los estudiantes más buenos tienen problemas para llegar, incluso yo tengo que dar más contenidos en menos tiempo", afirma, y eso acaba pasando factura.
Críticas. Las voces críticas contra la Universidad también vienen del propio alumnado. Si bien el presidente del grupo claustral Reforma, Miguel Ángel Ruiz, defiende que "la culpa del fracaso académico" está en la Logse y que la actual LOE no va a ser mejor, también apunta a la falta de medios, argumentando que las andaluzas "son las peor financiadas" de todas las universidades españolas.
Mientras, Mohamed Bazi, representante de Estudiantes Malagueños de Ingeniería Superior (las carreras técnicas son las que tradicionalmente registran peores calificaciones), sostiene que se deberían hacer algunos "cambios" para mejorar la efectividad de la enseñanza, empezando por el profesorado. A su juicio, "los profesores exigen mucho y después no se implican con el alumno, no van más allá de la explicación en la clase". Bazi también certifica la falta de medios y critica que las calificaciones se basen "demasiado" en los exámenes, dejando a un lado otras cuestiones como los trabajos y las prácticas.
Mejoras. Todas estas deficiencias desaparecerán cuando se entre de lleno en el Espacio Europeo de Enseñanza Superior, confía la vicerrectora de Ordenación Académica de la UMA, Ana Lozano. Con este sistema, las prácticas y el trabajo que el alumno realice por su cuenta se tendrán en mayor consideración a la hora de puntuar. Además, Lozano recuerda que la institución académica ya ha comenzado a aprobar algunas medidas para luchar contra el fracaso académico. "Con la aprobación del Plan de Ordenación Docente se introducen algunos elementos, como la reducción de alumnos en los grupos, que mejorará la calidad de la enseñanza", destaca. La vicerrectora niega, además, que los `premios´ que se darán al profesorado por la investigación o la implicación en idiomas vayan en contra de una merma en la enseñanza, ya que "al final todo redunda en una mejora de la calidad".