ISABEL LÓPEZ
Los números no salen en este nuevo Málaga. Y no estoy hablando de fútbol y resultados en el terreno de juego. La Liga no ha hecho más que empezar y sobre el club malaguista planean otros problemas. Serios. De momento el Málaga cuenta con algo más de 21.700 abonados y el año pasado se alcanzaron los 23.000. Qué curioso. A falta de un par de semanas para cerrar el plazo de compra de abonos me pregunto qué ha pasado entre los malagueños para que no se hayan animado a sacarse el carnet para acudir cada semana a La Rosaleda. Y más teniendo en cuenta todo lo que ha sucedido este verano: nuevo dueño, inversión millonaria en fichajes de algo más de 17 millones, reformas en el estadio...
La respuesta de los malagueños flaquea justo el año en el que ha llegado la esperada apuesta económica en el Málaga. ¿Falta de confianza?, ¿consecuencia de la crisis?, ¿resultado de haber traído a un entrenador casi desconocido para la Liga española o la ausencia de esa estrella que tanto desean tener los malagueños en la plantilla?
En mi humilde opinión es un poco de cada una de esas cosas, unido al oscurantismo que reina en y alrededor del club. Y es que si no acercas el Málaga a su gente puedes correr el riesgo de que los aficionados dejen de sentir suyo el club y no respondan como en otros tiempos.
Este año el acceso a los jugadores por parte de la prensa y la afición se ha restringido. La gente conoce menos a su Málaga. Está más lejos. Un equipo de Primera tiene que ser capaz de reunir en las gradas a todo tipo de seguidores. Estamos hablando del deporte rey, el que practica más gente, que gusta a hombres y mujeres y que muy a menudo se pasa por el forro el culto histérico a la juventud. Málaga y los malagueños merecen tener su club.