JOSÉ CRIADO
Málaga y Granada se dieron la mano a los pies de Sierra Nevada. Con el Veleta como testigo, el conjunto blanquiazul y el rojiblanco brindaron para el fútbol un bonito derbi andaluz pese a los condicionantes que rodeaban al partido antes de que Mateu Lahoz diera el pitido inicial. Sí, era lunes, el partido se disputaba a las 21.00 horas y la peligrosa ola de frío siberiano estaba dando sus últimos coletazos en tierras andaluzas. Pero los casi 23.000 espectadores que acudieron a Los Cármenes desafiaron todas las inclemencias habidas y por haber para disfrutar en la elite un duelo de máxima rivalidad deportiva, 37 años después.
Malaguistas y granadinos se dieron cita en el estadio nazarí para disfrutar de una fiesta del fútbol. No hubo incidentes y no hubo acciones que lamentar, por fortuna. Unos y otros correspondieron a un partido entre vecinos con la máxima rivalidad sobre el césped, pero también con bonita disputa en la grada.
Sin duda, el partido estaba condicionado por el duro frío que podía atenazar a los jugadores sobre el césped y a los aficionados en el graderío. Pero los 5 ó 6 grados que alcanzó el mercurio fueron casi anecdóticos ya que se esperaban temperaturas mucho más bajas. La climatología no impidió que se registrara un ambientazo en las gradas del nuevo Los Cármenes.
Pero la nota de color la dieron los malaguistas. Una grandiosa marea blanquiazul se movilizo a la ciudad vecina para ver de cerca al Málaga. Un ambientazo de gala que aportó el color a un partido intenso sobre el césped y disputado sobre la granda.
Más de 500 aficionados del Málaga desafiaron a las bajas temperaturas, al horario y al rival para desplazarse hasta Granada y brinda un apoyo incondicional a su equipo.
El apoyo malaguista se hizo notar, sobre todo, en la grada de Preferencia, que es donde se ubicó la marea blanquiazul. Una bonita esquina de Los Cármenes se hizo notar durante todo el encuentro. Pero encontraron respuesta en la afición rival, que pobló un estadio hasta colgar el cartel de no hay billetes y animó a los suyos como si fuera el último partido en Primera.
Y es que al medio millar de malaguistas que compraron la entrada en tierras malagueñas hay que sumar la gran expectación que levantó el partido en la capital nazarí ya que muchos trabajadores y estudiantes malagueños viven en Granada y no quisieron perder la oportunidad de acudir al estadio rojiblanco.
La fiesta, lamentablemente para los albicelestes no se selló con un resultado favorable. Otro año más, el Málaga no gana en Los Cármenes.