Málaga - Osasuna

El hat trick de Manu Puga

05.10.2013 | 04:16

1. A tomar por saco la media inglesa

La derrota ante el Osasuna deja al Málaga sin hacer bueno el empate ante el Valladolid y deja al equipo con ciertas dudas después de mostrarse inoperante ante un rival con las ideas muy, muy claras y que supo encerrarse tras marcar su gol.


­Ya avisamos tras el empate en Pucela que partidos como ése eran vitales para sacar los tres puntos a domicilio. Precisamente por lo que ayer pasó en Martiricos. Partidos como el de Osasuna van a venir más, no lo duden, y como el resto de entrenadores vean que así se puede ganar en La Rosaleda, mal vamos. Y es que lo que más preocupado me deja no es haber perdido, sino la falta de ideas del equipo y el entrenador ante un rival que lo único que hizo fue encerrarse en el área tras marcar su golito. Fue, sin duda, el peor partido del Málaga del curso, sin respuestas y sin rematar de forma clara ante la portería de Andrés. El árbitro influyó, y mucho al comerse una mano de Oier dentro del área, pero no hay excusas, a Schuster le tocan dos semanas para mejorar y ampliar estrategias. El discurso de la media inglesa ya está obsoleto, ahora toca tener más ambición y volver a ganar en casa y fuera.

2. El Coliseum no lo llenan ni los Rolling Stones

El presidente del Getafe, Ángel Torres, declaró esta semana que su ilusión es construir un estadio de 32.000 espectadores, cuando al actual no acuden más de 5.000 por partido, eso los días que juegan contra un equipo desplace a muchos aficionados...


­Parece que algunos no se enteran o hacen por no enterarse de que la época del fútbol español en la que se comía con cubertería de plata ya ha pasado, y que ahora prácticamente lo que toca es rebuscar en la basura para poder comer. Es triste, pero es así. La crisis azota, aunque Mariano y Montoro digan que la cosa va bien, el fútbol no se escapa.

Pero mientras hay equipos que arrastran deudas millonarias, acumulan retrasos mes sí y al otro también con las nóminas, otros se destapan con proyectos grandilocuentes cuando apenas pueden sostener el actual. Es el caso de Ángel Torres, presidente del Getafe y que ahora le ha dado por construir un estadio de más de 32.000 espectadores cuando en el actual no consigue meter ni 5.000 cada domingo. El Coliseum Alfonso Pérez es cierto que no anima a ir al fútbol. Es desangelado, helador en invierno y un horno en verano y la propuesta del equipo azulón tampoco es ningún incentivo. Para que vamos a engañarnos, el campo del «Geta» no lo llenan ni los Rolling Stones y son 17.700 localidades, ¿qué va a hacer con 32.000? Nos hemos vuelto locos.

3. Otro parón... para tener luego otro atracón

Las competiciones ligueras a escala mundial vuelven a sufrir un receso para la disputa de una serie de partidos de selecciones. Muchas de ellas se juegan mucho, otras sólo el prestigio, pero los aficionados nos quedamos sin Liga hasta dentro de dos semanas.


­Mientras el calendario esté montado así no hay tutía, cada dos por tres la Liga se ve interrumpida en fechas reservadas para las selecciones, y más en año de Mundial, en el que se comprime todo. Uno mira el calendario y se le caen dos lagrimas, sobre todo el del fútbol español, un auténtico caos. Pero aquí tiene que sacar tajada todo el mundo, la LFP, la UEFA y, cómo no, la FIFA. Todos menos los aficionados, que ven cómo son ninguneados pese a pagar un buen dinero por sus abonos.
Nadie les ampara, ni sus propios clubes, que están atados de pies y manos tras entonar una y otra vez el «sí, guana» ante los mandamases del «tinglao». El caso es que el Málaga va a estar 15 días sin jugar un partido para luego disputar cuatro en otros 15. ¿Alguien lo entiende? Que me lo explique, porque yo no.
Ayer me fijé en una pancarta en La Rosaleda que rezaba «Odio eterno al fútbol moderno». Odiar es algo muy fuerte, y más a algo tan bonito como este deporte, pero si siguen así, la gallina de los huevos de oro se va a agotar.

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