Directivo

Una vida en blanco y azul

Francisco Martín Aguilar acumula más de 33 años ligados al Málaga, en los que ha vivido desde una desaparición hasta la clasificación para la Champions, su momento preferido

14.03.2016 | 09:55
Francisco Martín Aguilar, en la terraza de su vivienda en El Palo, con vistas de la ciudad al fondo.

El club y su familia ocupan su día a día tras su jubilación como empresario

Más de media vida ligado al Málaga CF. Francisco Martín Aguilar lleva desde los 33 años –allá por 1982– perteneciendo al club de Martiricos. Y su amor y pasión por el club es tal que afirma con rotundidad que no ve claro que pueda «vivir tranquilo sin el Málaga CF». El actual consejero consultivo de la entidad albiceleste ha vivido momentos de todo tipo desde su desembarco en el club para trabajar en el fútbol base, de la mano de Antonio Pérez Gascón, presidente de la entidad por aquel entonces. Malos y buenos. Sufrió con la desaparición del CD Málaga, pero vibró con la clasificación para la Liga de Campeones del actual Málaga CF. Eso sí, nunca ha dejado de estar al lado de «su» Málaga. «El club para mí siempre ha sido una vida paralela a la empresarial y familiar. Empecé muy joven, en el fútbol base, de forma provisional, y se convirtió en definitiva. Don Antonio Pérez Gascón fue el presidente que me trajo al club con 33 años, casi media vida ya», afirma.

Sin duda, uno de los peores momentos, sino el peor, que ha vivido Martín Aguilar en su larga trayectoria en el club, fue la desaparición del club en el verano de 1992. El empresario malagueño estaba totalmente involucrado en el día a día de la entidad, incluso había invertido patrimonio propio, y tuvo que vivir como el equipo de sus amores desaparecía por las deudas. «Fue un momento de amargura y dolor. No pudimos lograrlo pese a poner dinero. Fue un estado de desánimo absoluto. Se comprobó quiénes querían continuar de verdad en el club. Con Al-Thani también se vivió una situación dramática, pero nunca pensé que podía volver a pasar. Pudo haber riesgo de descenso administrativo, pero no que volviera a ocurrir. Nunca lo temí», asegura.

Y en el lado opuesto está la primera etapa del jeque al frente del club. El consejero consultivo blanquiazul cuenta como el primer proyecto planteado por el catarí fue cautivándole cada vez más y generándole una ilusión por dentro que nunca había vivido. Si tuviera que elegir un momento se quedaría con el día en que el equipo se clasificó para la Champions League, aunque recuerda como inolvidable toda la temporada 2011-2012 y el año de la Champions, sus mejores recuerdos desde que está en el club. «Sin duda la clasificación para la Champions fue impresionante. Fueron varios buenos momentos. Primero, al conocer el proyecto que tenía Al-Thani. Tuvimos la suerte de fichar a Pellegrini justo antes de que lo hicieran seleccionador chileno, lo convencimos. Salimos del club aquel día a las 2 de la mañana. Yo soñaba con un chico llamado Isco... Fue un sueño que iba creciendo en ilusión día a día. Me quedo con la clasificación y hasta dónde llegamos en Europa», explica Martín Aguilar.

Ese sueño del que habla Martín Aguilar tuvo su final en la dramática noche de Dortmund, otra de los días que recuerda con más dolor el directivo malagueño. «Yo lloraba allí en el estadio, estuve a punto de lesionarme por pegarme una carrera para protestarle al árbitro. Si José Carlos Pérez hubiera estado todavía, se muere allí mismo... Allí lo vimos clarísimo y no lo podíamos creer. Nos habían «atracado», nos habían echado de la Champions, pero yo quiero pensar que no fue premeditado. Si estoy en el mundo del fútbol es porque no creo en manos negras», asegura.

Pero si hay algo que recuerda de todo este tiempo en el club es a su amigo y «hermano» de toda la vida José Carlos Pérez, con el que tantos momentos vivió en el club y en la vida. Martín Aguilar lo recuerda con mucha nostalgia. «José Carlos y yo eramos hermanos. Teníamos una gran amistad de hace muchos años. Hizo una gran labor al frente del club. Ghubn quería gente que quisiera al Málaga», sentencia.

En esta última etapa en el club, como consejero consultivo desde 2010, Martín Aguilar cumple las funciones de representación del club junto a Ben Barek y Antonio Benítez. Nadie mejor que ellos para hacerlo. Siempre intenta estar informado de todo lo que trasciende en torno al club y entre sus funciones principales está la de acompañar al equipo en todas las salidas y recibir a las directivas visitantes cuando llegan a La Rosaleda. «Benítez, Ben Barek y yo aportamos representación al club. Nos repartimos las labores. Quiero agradecer a todo el personal del club el cariño y respeto que nos tienen. Acompaño siempre al primer equipo en los desplazamiento, creo que es una labor que no se puede dejar para que nos sigan respetando como hasta ahora. Digo con orgullo que al Málaga se le respeta mucho allá donde va. Tenemos un grupo humano muy bueno. La afición puede estar tranquila de que los jugadores se están partiendo la cara en cada partido. Las Peñas también son un factor muy importante en el club. Su apoyo al club es emocionante. Otro de los motivos que me dan fuerza para seguir es el cariño de la gente. Se sufre mucho, pero es gratificante. Desde todos los ámbitos de la sociedad malagueña me llega mucho cariño y respeto», comenta.

Y además de su trabajo en el club blanquiazul, una vez finalizada su vida como empresario, Martín Aguilar intenta pasar el mayor tiempo posible y ayudar en todo lo que pueda a sus hijos y nietos. Como el mismo dice «hacer las funciones de abuelo» siempre que se pueda. «Ya estoy en una situación tranquila, ayudando a mis hijos, estando con mis nietos. Labor de abuelo... Tengo cuatro que ya están jugando al fútbol, espero que no sean como su abuelo, porque yo no era malo... era peor. Paseo mucho también por este maravilloso lugar (Pedregalejo) y sobre todo estar el mayor tiempo posible con la familia y con mi mujer», apunta.

Casualmente, el próximo fin de semana no podrá estar junto al equipo en la visita al Benito Villamarín, ya que celebrará las «Bodas de Oro» con su esposa y toda su familia. Como puede comprobarse en sus palabras Martín Aguilar adora a su mujer y la tiene como el pilar más importante de su vida. « Lo primero es lo primero. Creo que es la persona más importante de mi vida. No hubiera sido el mismo sin ella, y gracias a ella estoy dónde estoy. Estamos a punto ya de cumplir las Bodas de Oro», dice.

En definitiva, toda una vida dedicada en cuerpo y alma al club de sus amores y que por ahora no tiene ninguna gana de que termine: «Ojalá el dueño del club quiera que siga haciendo lo mismo durante mucho tiempo, el Málaga forma parte de mi vida». Así sea.

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