Noche de despedidas

Algo se muere en el alma...

Una parte importante de La Rosaleda se tiñó de blanco para celebrar el título liguero del Madrid

22.05.2017 | 18:34
Algo se muere en el alma...

El duelo ante el Real Madrid sirvió para rendir tributo a los que han anunciado que se van -Duda, Weligton y Demichelis-, para despedir a los que se intuye que no seguirán -Sandro y Charles- y dar las gracias a la afición por aguantar una temporada irregular y que solo se ha enderezado con la llegada de Míchel

La Rosaleda vivió ayer una noche extraña. Una mezcla de sensaciones antes, durante y después del partido. Las semanas previas al duelo habían sido convulsas, con muchas especulaciones vertidas contra la plantilla malaguista en su rol de juez de la Liga que amenazaban con enturbiar el plácido final de Liga blanquiazul.

Pero el Málaga, el club y el grueso de la afición han querido y han sabido estar al margen de todo el ruido mediático generado desde el puente aéreo Madrid-Málaga. Había mucha tela que cortar en Martiricos, despedir a leyendas que han dado todo por el escudo del Málaga como Weligton y Duda; y otros que han formado parte de la etapa más gloriosa del club como Martín Demichelis.

Y es que fue día de despedidas en La Rosaleda. Demichelis, Welitgon y Duda se convirtieron en el centro de todas las miradas en los minutos previos al encuentro que cerraba la temporada. Los tres jugadores recibieron una bonita despedida sobre el césped de Martiricos, donde tanto han dado al conjunto blanquiazul.

La afición costasoleña brindó una calurosa despedida a todos ellos, que saltaron junto a familiares para pisar por última vez el césped de La Rosaleda como jugadores del Málaga CF. Uno por uno fueron recibiendo una placa conmemorativa de agradecimiento por su paso y servicios al club. Duda , incluso, tuvo la oportunidad de despedirse haciendo lo que mejor sabe hacer: jugar al fútbol.

El portugués fue uno de los grandes protagonistas del partido. Un espectacular tifo en la Grada de Animación agradecía su paso por el Málaga y sus años de capitán. Él lo agradeció al término del encuentro, junto al jeque Al-Thani, fiel a su vuelta al ruedo cada final de temporada, al mismo tiempo que el Madrid celebraba el título sobre el césped.

Una despedida rara. Solo 12 jugadores acompañaron al jeque Al-Thani en su vuelta al ruedo y equipados con una camiseta de agradecimiento a la sufrida hinchada malaguista. Camacho y Recio, pesos pesados del vestuario, obligaron al resto del equipo a salir y agradecer a los suyos el incondicional apoyo durante el curso.

Sandro

Incluso Sandro, cariacontecido después de ser sustituido y despedido por la afición que ya se reniega a su marcha, salió del vestuario y se mostró cabizbajo y retirado del resto de sus compañeros.

El futbolista canario pudo disputar frente al Real Madrid sus últimos minutos como jugador costasoleño. De hecho, los aplausos que brindó a la grada a la hora de ser sustituido en el segundo tiempo son síntoma indicativo de que Sandro estará lejos de la Rosaleda la próxima campaña.

El delantero buscó su último gol como malaguista con ahínco. Quería su gol número 15, pero no pudo ser. Otra despedida en ciernes pese a que La Rosaleda volvió a corar el «Sandro quédate».

Mucho merengue

Y todo ello en una Rosaleda extraña, que «vendió» parte de sus asientos a aficionados blancos que no querían faltar a la celebración del título liguero número 33 para el Real Madrid. Los blancos se jugaban la Liga y eso se notó. Desde hace semanas se había producido una venta masiva de carnets por parte de abonados del Málaga en la red y Martiricos lució más blanca que nunca.

En esta ocasión, no solo hubo aficionados visitantes en la zona ubicada para los seguidores rivales, sino que se dejaron de notar a cuenta gotas en todas las partes del estadio. Sobre todo, en el gol blanco de Cristiano Ronaldo en el minuto 2. Se escuchó bastante en las gradas la celebración.

La hinchada blanquiazul no se amilanó y consiguió contrarrestar los cánticos blancos durante todo el partido. Solo cuando Isco abandonó el césped sustituido, ambas aficiones se fundieron en una única ovación al genio de Benalmádena, muy querido en Málaga por su pasado.. Incluso, el jugador malagueño tuvo un guiño al malaguismo al celebrar el título de Liga con el calzón del Málaga puesto.

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