PRINCESA SÁNCHEZ. MARBELLA
Marbella es especial. Su situación geográfica y su clima son un reclamo para el turista. Es una ciudad atractiva y el inversor extranjero valora esta característica. Durante años, estos condicionantes despertaron el interés de las economías privadas mas poderosas y convirtieron su nombre en sinónimo de lujo. Sus empresarios creen que Marbella no ha dejado de ser lo que era y, por tanto, será la primera ciudad española en salir de la crisis económica.
Hoy día, la localidad malagueña es una víctima más del parón financiero global. Pero la tesis empresarial es sencilla: fue la primera en entrar en crisis y, por tanto, será la primera en salir de ella.
Todos recuerdan como el Grupo Independiente Liberal gobernó la ciudad en años de bonanza económica. En 2006, la operación policial «Malaya» reveló la verdadera situación del ayuntamiento, que estaba arruinado con una deuda de más de 500 millones de euros que aún están pendientes de pago. A este problema, se sumó la congelación de sus motores económicos: la construcción y el turismo.
Los «brotes verdes» mencionados por la vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, no han crecido bajo el sol de Marbella. «Yo creo que se los deben de haber comido los conejos», bromeó la presidenta de la asociación que agrupa a los pequeños empresarios de San Pedro Alcántara, Apymespa, Agustina Olarte.
Hace apenas unos meses, su colectivo reunía a casi 400 emprendedores. Esta semana contabilizan los únicos 200 que hacen frente a las cuotas. Eso sí, las bajas se compensan con nuevas altas.
«Nosotros trabajamos para el consumidor final. Si está parado, el nivel de inversión es mínimo», analiza. El desempleo es el problema que más preocupa a los comerciantes.
Un total de 15.962 de sus 136.322 habitantes censados no tenían trabajo en enero, según el Observatorio Argos. Son un 3,3% más que el pasado diciembre. Un porcentaje superior a la media provincial, que se sitúa en un 3,15, y a la regional, en un 2,94. Incluso, por encima de la española, que se sitúa una décima por debajo con un 3,2.
«Este pasado 2010 ha sido el peor año en todos los niveles», comentó la presidenta de Apymespa. No obstante, confía en el núcleo marbellí de San Pedro Alcántara. «Somos una apuesta turística importantísima que atraerá visitantes este mismo verano».
La recuperación no se producirá a corto plazo. Será lenta, en opinión del nuevo presidente del Centro de Iniciativas Turísticas (CIT), Juan José González. «Es difícil predecir el futuro pero resulta complicado ver una salida a corto plazo», recalcó a este diario.
El Plan General de Ordenación Urbana vigente desde el pasado mayo es el principal incentivo con el que cuentan actualmente las economías extranjeras. Tras dos décadas de inseguridad jurídica en materia de construcción, la ciudad vuelve a contar con nuevas normas del juego urbanístico. Independientemente de que gusten más o menos.
«Hemos detectado que los inversores extranjeros y españoles están empezando a posicionarse y a preguntar qué posibilidades de inversión hay en el municipio», avanzó el representante de este colectivo empresarial.
En el marco de este planeamiento, se prevé la ampliación del puerto pesquero y deportivo de La Bajadilla. La licitación de la obra está prevista para apenas dentro de unos meses. Esta actuación supondrá un «ligero repunte de la economía», augura González.
El recinto portuario sumará 436 puntos de atraque a los 268 ya existentes. El proyecto de construcción quedará prácticamente abierto al diseño que imagine su ejecutor. Únicamente, deberá ajustarse a la adscripción de las aguas autorizada por la Demarcación de Costas. De ahí, que ya haya empresarios que vean una amplia zona comercial y de ocio en el puerto.
Más complicado lo tienen los pequeños y medianos comerciantes que están «ahogados» por la falta de liquidez, argumentó el principal representante de CIT. «Tienen un grave problema, la escasez de financiación », recalcó.
Las elecciones
Su antecesor en el cargo y empresario de amplia trayectoria en Marbella, Miguel Gómez Molina, cree que el periodo previo a las elecciones municipales de mayo no favorece a la situación económica. «Después de este impás se empezará a invertir en Marbella», indicó a este diario.
El vicepresidente del colectivo que congrega a las pequeñas y medianas empresas de Marbella, Apymem, José Sánchez Otero, comparte esta idea. «En el momento en que las elecciones locales den nuevo un aire al signo político a nivel nacional y desde que se reafirme la solvencia de Marbella como municipio, eso nos va a dar confianza a todos», indicó. El repunte comenzará por tanto, a partir de verano.
Sea en primavera o en verano, hay una idea en la que coinciden los representantes de los empresarios. Ya no esperan nada de las administraciones públicas y confían, sobre todo, en su solvencia. «Somos más de mil empresarios que no estamos dispuestos a dejarnos llevar por los acontecimientos y que queremos hacer cosas», defendió Sánchez Otero.
Desde luego, «a Marbella la levantaron los empresarios y serán ellos quienes la dinamicen. No podemos confiar en la administración», recordó Gómez Molina.
El tiempo pasa, la crisis aprieta y los pilares de la economía no cambian. Los empresarios marbellíes esperan, como el resto de los españoles, a que salga el sol y haga calor para que los turistas vuelvan a demandarles los servicios que saben prestar