Habanos

El secreto del Conde de Montecristo

El torcedor cubano de cigarros Miguel Ángel Carmona ofrece una clase magistral para los socios del Club Pasión Habanos en Marbella

19.07.2015 | 05:00
l torcedor de cigarros cubano Miguel Ángel Carmona fue el encargado de dar la masterclass.

Habilidad, rapidez y perfeccionamiento son las características que definen a un buen torcedor de cigarros, aquel que se pasa interminables horas en una fábrica torciendo con exquisito mimo la hoja de tabaco para confeccionar el mejor habano del mundo, mientras escucha a los escritores universales

­Fumar es un placer, ya lo dice la canción, pero torcer el propio cigarro habano que después se ha de degustar es el culmen de la pasión. El Club Pasión Habanos ha celebrado en Marbella una masterclass con uno de los maestros torcedores cubanos más ilustres, Miguel Ángel Carmona, que desde hace tres meses recorre parte del territorio español y portugués.

Carmona aprendió el oficio a los 23 años en una fábrica de tabacos «con un plan de formación vigente actualmente para aprender a hacer un puro de la más mínima calidad», comenta el torcedor cubano. Con el paso del tiempo, estos aprendices van perfeccionando la técnica. Los operarios se clasifican por categorías, desde la sexta a la novena, que es la máxima. «Las categorías se otorgan según la calidad del tabaquero, su habilidad, rapidez y perfeccionamiento» afirma el maestro.

La calidad de un cigarro o puro es «una buena ligada». Algunos se guían por una buena capa (hoja exterior), por su aspecto o color, oscuro o claro, «pero realmente quien da una buena fortaleza, un buen aroma o un buen sabor es lo que tiene dentro el puro» asegura el cubano. «El tabaquero debe estar entrenado y pendiente del tipo de tabaco que tiene que hacer, de la ligada idónea».

Carmona tiene las manos muy cuidadas: «Tenemos que cuidarlas porque con ellas exclusivamente confecciona el puro», ríe. «El tamaño de las manos condiciona para hacer un cigarro de buen tamaño. Un Cohiba, una Gra n Corona o una Julieta, dependen del tamaño de las manos».

Volado, seco y ligero son las distintas hojas que crecen en la planta del tabaco que puede alcanzar incluso dos metros de altura. La hojas más bajas de la planta se denominan «volado» que son las que dan la combustión; las del centro, proporcionan el aroma; y las hojas más altas de la planta llamadas «ligero» aportan el sabor y la fortaleza. La recolección selectiva de estas hojas son las que van a «ofrecer una buena combustión, un buen aroma y espectacular sabor», explica Miguel Ángel a la veintena de personas que han participado en el taller «Haz tu propio habano».

Tradición de La Habana

Los puros cubanos se encuentran en el mercado con distintos tamaños, longitud, sabor o intensidad. En la fábrica en la que trabaja el maestro se manufacturan todo tipo de puros y aún se conservan tradiciones desde hace décadas, refiere el maestro. «En 1935, en las fábricas de La Habana se comenzó a leer El Conde de Montecristo. Lo hacían los llamados lectores de fábrica, personajes muy instruidos y capacitados culturalmente, que leían noticias, eventos o libros para amenizar la jornada laboral. Ese lector hoy día sigue vigente y es un puntal muy importante en la fábrica» asegura Carmona. Tanta fama llegaron a tener en estas factorías los personajes de las novelas, que le dieron nombre a estas marcas. De hecho, Miguel Ángel Carmona está recorriendo España promocionando el 80 aniversario de la marca Montecristo. De esta forma, los cigarros adquieren nombres de personajes de Shakespeare o Cervantes.
Entre lectura y lectura, un cigarrero puede torcer en una jornada una media de 200 puros. El maestro, mientras cuenta esto acaba una pieza en menos de dos minutos. Algo que en sus manos parece fácil pero que a los asistentes a esta jornada les costó en algunas ocasiones sudores para tratar las hojas llegadas desde la mismísima Cuba.

Carmona manifiesta que se ha sorprendido de la cultura y el buen tratamiento que los españoles le damos al habano. Reconoce que se sabe conservar en un idóneo estado de humedad relativa y en su presentación. «Me he quedado impresionado. Un puro aquí, significa un momento de relajación, de disfrute con tiempo dedicado simplemente para ello. Con una buena copa de ron» atestigua.

Carmona piensa «que el fin del veto norteamericano a Cuba puede abrir un nuevo mercado del tabaco cubano en USA. Aunque nuestro principal cliente es Europa y especialmente España» no descarta promocionar en Estados Unidos el puro cubano: «estoy sirviendo a mi empresa y a mi país, para dónde me manden; lo haría con el máximo esplendor, la máxima calidad, mucho respecto y toda la dedicación del mundo», afirma.

@josemisepul

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