17 de mayo de 2018
17.05.2018
Investigación

De fallida promesa del San Pedro a camello abatido a tiros

El hombre asesinado el sábado tras salir de la iglesia donde su hijo acababa de hacer la Primera Comunión indicaba en su cuenta de Twitter: "Mi vida es un columpio, siempre pa´ arriba y pa´ bajo"

17.05.2018 | 11:50
Un agente de policía examina el vehículo en el que fue abatido a tiros David Ávila.

Empresarios del sector de playas de Estepona desvinculan a David Ávila, víctima de un posible ajuste de cuentas en San Pedro Alcántara, de las actividades de alguna de las concesiones de chiringuitos en la localidad vecina. Varios vecinos destacan su pasión por las artes marciales extremas y que llevara meses oculto en su casa.

De fallida promesa de la UD San Pedro, donde llegó a jugar al fútbol hasta juveniles hace cerca de dos décadas, a camello abatido a tiros justo al salir de la iglesia donde su hijo había hecho la Primera Comunión. El propio David Ávila de 36 años edad edad, destacaba en su cuenta de Twitter cómo han sido sus días: «Mi vida es un columpio, siempre pa' arriba y pa' bajo». Esta vez la caída fue definitiva, aunque avisos había tenido, según relatan sus propios vecinos de San Pedro Alcántara.

«Llevaba meses en busca y captura, oculto en su casa. Eso es lo que se sabía por aquí. Que tarde o temprano volvería a tener nuevos problemas era algo evidente, desde que le habían quemado el gimnasio en marzo», agregan. Destacado especialista en las artes marciales más extremas, a «Maradona» no se le conocía con ese apodo por ser habilidoso en el manejo del esférico, más bien por todo lo contrario. Así lo recuerdan en el club que abandonó casi aún cadete. «Tuvo que ser una broma de alguno de sus compañeros, porque él sabía perfectamente que no iba a llegar a debutar con el equipo que ahora está en Tercera», indican a este periódico fuentes de la entidad rojinegra.

Su último tuit, a finales de 2014, mostraba una de las jaulas de lucha, preparada para una competición. Y pocas semanas más tarde retuiteaba esta otra frase: «Nunca te das cuenta de lo fuerte que puedes llegar a ser hasta que la fuerza es tu única opción». La escuela de artes marciales Marbella Fight School era su templo, hasta que en marzo pasado quedó calcinada.

Su trayectoria como monitor de deportes extremos terminó el pasado sábado, al filo de las dos de la tarde, a la salida de la iglesia de la Virgen del Rocío. Todo apunta a un ajuste de cuentas, porque su actividad principal podría estar en los últimos tiempos vinculada a la venta de sustancias estupefacientes. Lo confirman algunas de esas personas que lo habían visto durante años salir y entrar de su escuela de artes marciales.

Un hombre que acudió al templo en moto, cubierto aún con su casco, lo asesinaba a tiros y emprendía la huida. David acababa de sentarse en el coche, con la intención de dirigirse junto a su familia al lugar de celebración de la Comunión. Aunque en un principio se barajaba la posibilidad de que entre sus actividades figurase  la propiedad de un chiringuito, ayer, empresarios del sector en Estepona descartaron tal extremo. Se desconoce por el momento si el concesionario de un establecimiento de playas esteponero, fallecido recientemente durante una carrera de coches en Dubai, tenía alguna vinculación directa con David Ávila. De momento se insiste en que el primero era el titular único de la concesión.

«Además tenían perfiles diferentes. El fallecido en Dubai tenía un alto tren de vida y era un empresario muy conocido, mientras que al tiroteado en San Pedro no se le conocía por la zona», indican.

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