29 de noviembre de 2017
29.11.2017
Prueba

Nuevo Honda Civic, bienvenidos a la generación turbo

El baluarte de la marca japonesa irrumpe en su décima generación con un diseño renovado y un dinamismo en la conducción que lo sitúan en la vanguardia de los compactos, sin renunciar a prestaciones familiares

07.12.2017 | 11:01
Nuevo Honda Civic, bienvenidos a la generación turbo
Las características del nuevo Honda Civic
Una imagen del interior del nuevo Civic.

Longitud, anchura y profundidad. Así se dimensionan ambiciones. Con la décima generación del Civic Honda quiere catastrar un nuevo espacio en las carreteras. En el mercado de los vehículos compactos, ferozmente competido como pocos, la carta de presentación del susodicho reza lo siguiente: inconfundible, dinámico y con espacio para toda la familia. Si el éxito depende de la experiencia acumulada, nadie podrá decir que el Civic no parte con buena mano. Fabricante que logra mantener un modelo a lo largo de 40 años (el primero salió de la fábrica en 1973), debe estar haciendo algo bien. Honda siempre ha sabido explorar nuevos senderos y en su modelo más icónico rompe ahora con el diseño establecido. Menos nave espacial y más aires europeos, pero sin perder la idiosincrasia de quien se sabe distinto. El Civic cuenta con una clientela fidelizada, precisamente, porque es un Civic y no un Golf. Pero la nueva plataforma, no cabe duda, abre la posibilidad a ensanchar a los captables. Adiós, por fin, al motor atmosférico y hola al turbo. El Civic se planta en los concesionarios con tres motores de gasolina. Un motor 1,0 de tres cilindros que da 129 caballos. Otro, con cuatro cilindros, 1,5 litros, que libera 182 caballos.

En escala, el Civic mide 4,50 metros. Con 13 centímetros más que el anterior modelo, el Civic se aproxima a la frontera de los compactos. Los cambios también se aprecian al adentrarse en el interior. Los asientos agarran al conductor con suficiencia y uno se sienta más bajo. Sobre todo, porque el nuevo Civic se ha llevado el tanque, como en la mayoría de los coches, a los asientos traseros. Esto supone sacrificar los Magic Seats, pero no se traduce en una falta de espacio. Todo lo contrario. La parte trasera ofrece libertad por todas las extremidades, también a las personas más altas. El maletero mantiene la capacidad de 478 litros y es mucho más grande que el de los Golf y compañía. La cortina separadora del maletero puntúa con ingenio y funcionalidad, al moverse en horizontal en vez de en vertical. De vuelta a las primeras filas, hay que destacar que todos los instrumentos y botones ubicados en el cockpit están mucho más ordenados que en el antiguo Civic. Por fin una distribución clásica que luce de maravilla en una pantalla TFT-LCD. El sistema de infotainment y de navegación se ubica en una pantalla de siete pulgadas.

La vida interior es variable, lo que hace que el Civic se convierta en hijo predilecto para los amantes de la logística a pequeña escala. Se perdona que algunos huecos para el depósito apenas sean alcanzables desde la posición del conductor, por no hablar ya de ser visibles con una fugaz mirada. En la batalla contra Golf y CIA, el Civic quiere puntuar con un amplio paquete de seguridad. Un ejército de ángeles de la guarda en forma de sistemas eléctricos viajan con uno. En la competencia, muchas veces, la alerta del ángulo muerto cuesta extra.

Nosotros probamos la versión con 182 caballos. Formidable respuesta, revoluciona con enorme alegría. Los cambios de seis marchas encajan con un recorrido corto. Alegría de vivir y alegría de conducir ante un Civic que se nos antoja como un antes y después frente a su predecesor. Es mucho más divertido que el resto del mundo asiático. Cabe puntualizar que no tiene un afán ahorrativo. Mantenerlo en los seis litros es todo un reto. Velocidades máximas de 220 km/h son posibles. En los bajos fondos de las revoluciones, el Civic ya genera bastante empuje y el turbo resopla para el agrado de nuestros oídos.

El exterior también está llamado a polarizar. No estamos ante un diseño tan futurista como al que nos tienen acostumbrado Honda, pero sigue siendo cuestión de gustos. Encuadres y esquinas marcadas. Entradas para el aire que, salvo en el Type-R, no son más que fuegos de artificio pero que quedan bien para la foto. Visto así, el Civic tiene poco o nada en común con el más vendido de Volkswagen o el Opel Astra. Quizá, este es, precisamente, su fuerte. Nadie duda de la capacidad para cultivar a un público joven. El Honda Sensing viene de serie. Con precios de entrada que superan levemente los 20.000 euros, se abre el mundo Civic. La versión probada por nosotros, el 1,5 VTEC Turbo Comfort Navi, está en unos 26.800 euros. Estamos ante el mejor Civic, y eso es mucho decir ante un legado de diez generaciones. Quien esté buscando en el segmento de los compactos, tiene una alternativa muy a tener en cuenta. El nuevo Civic ya se puede contemplar y probar en las instalaciones de Honda Cotri, concesionario oficial de Honda en la provincia de Málaga, ubicado en la avenida de Velázquez 319.

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