princesa sánchez. Marbella
La situación del tráfico en la travesía sampedreña ha cambiado radicalmente en tan sólo 24 horas. El colapso circulatorio registrado el pasado martes, primer día de las esperadas obras de soterramiento de la autovía A-7, nada tenía que ver con la fluidez del día siguiente. "No hemos tenido ninguna incidencia", indicó ayer a este diario el centro provincial de gestión de tráfico.
Las kilométricas colas de vehículos que el martes atascaban la circulación en la variante sur, ruta alternativa a la A-7 durante los trabajos, parecían haberse disuelto por arte de magia. Los propios vecinos lo comentaban, con extrañeza, y Tráfico lo confirmaba con datos. "No ha habido retenciones".
Los cerca de 11 kilómetros de atasco que la alcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz, achacó a la "falta de previsión" del Ministerio de Fomento perdieron fuerza y, con ellos, la exigencia de liberación del peaje en la autopista, para que funcione como otra vía auxiliar.
Fuentes socialistas creen que la justificación que la Subdelegación del Gobierno ofreció ayer, argumentando que las retenciones respondían a una mala regulación semafórica, fue la respuesta mas acertada. Incluso fueron más allá. No les extrañaría nada que el propio Ayuntamiento, competente en la materia, hubiera "manipulado" los semáforos para obtener la foto del día: el gran atasco.
En cualquier caso, aún quedan 18 meses de trabajos por delante para comprobarlo. A lo largo de este tiempo, la concesionaria de las obras, la empresa OHL, deberá, entre otras actuaciones, construir el túnel de un kilómetro por el que discurrirá la autovía y que permitirá a los vecinos de San Pedro Alcántara ganar en movilidad y tranquilidad a la hora de cruzar la carretera. Para entonces, estos problemas quedarán olvidados y cada cual se apuntará sus tantos.