CARMEN FERNÁNDEZ. BENALMÁDENA
El alcalde de Benalmádena, Enrique Moya, y la concejala de Comercio, Concha Cifrián, firmaron ayer un acuerdo con las asociaciones de vendedores ambulantes con representación en Benalmádena (Avam, Acamp, Aecampzo y Ameca) en virtud del cual se desecha la intención del anterior equipo de gobierno de trasladar el mercadillo que se celebra en los aparcamientos de Tívoli, los viernes de 7 a 10 de la mañana, al recinto ferial de La Paloma.
Todos los representantes de las asociaciones ambulantes manifestaron ayer su satisfacción por el acuerdo ya que, según el convenio, habrá una mayor seguridad policial y limpieza, en colaboración con el Ayuntamiento y las asociaciones.
Juan Rojas, de Avam, concluyó que "el comercio ambulante no es marginalidad, sino empleo, que es turismo y futuro. No pueden sacarnos del centro urbano y llevarse 345 puestos al parque de la Paloma como pretendía hacer el anterior equipo de gobierno", señaló Rojas, quien confesó que el mercadillo es un atractivo turístico y que un turista pregunta primero dónde está el baratillo antes que el museo local.
La decisión está avalada por informes técnicos y policiales en los que se desaconseja el cambio de lugar del mercadillo por los problemas que ello pudiera ocasionar en el tráfico interno en Arroyo de la Miel, donde se están desarrollando obras importantes en diversas avenidas.